EL DISCURSO DEL REY EN EL OLIVETE: (Mateo 24, 25)

 

EL DISCURSO DEL REY EN EL OLIVETE:

(Mateo 24, 25)

 

Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo… Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.  (vv. 1-2)

Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

Introducción:

Los capítulos 24 y 25 forman lo que es llamado el Discurso del Olivete = Olivo, llamado así porque este importante mensaje fue dado en el Monte de los Olivos:

·      El discurso es enteramente profético; señala hacia adelante, al Periodo de la Tribulación y

·      A la Segunda Venida del Señor. de manera primaria, aunque no de forma exclusiva, tiene que ver con la nación de Israel.

Su marco es evidentemente Palestina; por ejemplo: «Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes» (24:16). Su entorno es distintivamente judaico; por ejemplo:

·      «Orad para que vuestra huida no sea … en sábado» (24:20).

·      La referencia a los escogidos (24:22) debería ser comprendida como de los escogidos judíos de Dios, no la iglesia.

Como veremos más adelante:

Ø La iglesia no se encuentra en las profecías,

Ø Ni en las parábolas de este discurso.

Ahora bien, veamos algo para recordar, sobre estos capítulos de Mateo 24 y 25:

La escatología ocupa un lugar destacado, especialmente en las parábolas y en el discurso sobre las últimas cosas.

La disertación contiene algunas de las expresiones más difíciles de Jesús. La naturaleza apocalíptica del material la asemeja a algunos de los discursos proféticos del AT., en que la mezcla de elementos históricos y típicos dificulta la interpretación. Algunos ven el cumplimiento de la mayoría de estas predicciones en la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. de C.

Otros consideran el sermón como descriptivo de la historia de la iglesia, y de una Tribulación que la iglesia habrá de atravesar antes del regreso de Cristo. La opinión que ve en este pasaje la descripción que el Señor hace de la última de las setenta semanas de Daniel se apoya fuertemente en los pasajes de Daniel y Apocalipsis, y concuerda bien con la pregunta de los discípulos que dio motivo al discurso.

Según tal interpretación, el relato de Mateo tiene que ver enteramente con acontecimientos aún futuros. Solamente Lucas 21:12-24, registra la época intermedia de la iglesia, al introducir, después de una discusión paralela de acontecimientos escatológicos una sección que comienza diciendo: “Pero antes de todas estas cosas…”.

 

Lección I

Mateo 24:

A.    Jesús Predice La Destrucción Del Templo (Mt. 24:1–2):

Esta sección constituye el quinto y último discurso de Jesús (ver caps. 5-7; 10; 13; 18). Con la denuncia dirigida a los escribas y fariseos, Jesús concluyó su ministerio público. En esta sección concluye la preparación de los discípulos con el discurso sobre las últimas cosas presentado en privado, terminando los eventos del día martes.

Hay un consenso entre los comentaristas de que este es uno de los pasajes más difíciles en los cuatro Evangelios. Hay por lo menos tres causas de la dificultad de interpretación:

·    El contenido escatológico, la naturaleza apocalíptica y los dos o tres elementos mezclados de la pregunta de los discípulos.

El contenido es exclusivamente escatológico (del griego éscatos G2078), o sea, trata de las últimas cosas. En este sentido, es una profecía predictiva. En esta profecía, Cristo presenta un concepto de las últimas cosas que difiere radicalmente de las otras filosofías de la historia. Hay por lo menos tres conceptos no cristianos en cuanto a la historia:

·      El concepto cíclico, que dice que la historia se repite;

·      El concepto caótico, que es fatalista, sin designios ni esperanza; y

·      El concepto del progreso natural inevitable, que conduce a una especie de vaga utopía.

Ayuda Hermenéutica:

escatos = (ἔσχατος, G2078), último, extremo, final. Se usa como nombre:

a)   De tiempo: «al fin de estos días» (vha), esto es, al final del período bajo la ley, en lugar de la rvr: «en estos postreros días»; de la misma manera en 1 P. 1:20; «al fin de los tiempos» (vha; rvr: «postreros tiempos»). En 2 P. 2:20, el plural, ta escata, lit: «las últimas cosas», se traduce «su postrer estado» (rvr; rv: «postrimerías»); esta misma frase se usa en Mt. 12:45: «postrer estado» (rv: «cosas últimas»); Lc. 11:26: «postrer estado» (rv: «postrero»);

b)   De lugar (Hech. 13:47: «lo último de la tierra»; rv: «lo postrero»). (VINE).

logía. (Del gr. -λογία). elem. compos. Significa 'tratado', 'estudio', 'ciencia'. Mineralogía, lexicología. Microsoft® Encarta® 2009.

Jesús, en contraste, presenta un concepto de la historia en el cual Dios es soberano, tiene un propósito definido y está llevando a cabo ese propósito. Ese propósito incluye la consumación de la historia en un gran día de juicio en el cual habrá una separación entre justos e injustos, éstos condenados al castigo eterno y aquellos llevados a la dicha eterna con Dios. La consumación de los siglos, siendo un evento futuro y con muchos elementos aún no definidos, da lugar a ciertas dificultades de interpretación.

La naturaleza apocalíptica, o reveladora, (del griego apokalúpto G601 "revelo") de estos dos capítulos también da lugar a problemas de exégesis. La literatura apocalíptica es el método que se usaba comúnmente para hablar de la escatología. El simbolismo poético de este discurso pertenece sin duda al método apocalíptico, aunque faltan algunos elementos, (sueños, visiones y audiciones, o voces celestiales). No es apocalíptico puro como Daniel o el libro de Apocalipsis.

Ayuda Hermenéutica:

apokalupto = (ἀποκαλύπτω, G601), significa desvelar, develar, descubrir (apo = de, desde, ablativo; kalupto = cubrir). Ambos verbos se utilizan en Mt. 10:26. En Lc. 12:2, apokalupto es puesto en contraste con sunkalupto = tapar, cubrir totalmente. Las utilizaciones de esta palabra en el NT., caen bajo dos títulos: subjetiva y objetiva. La utilización subjetiva es aquella en la que algo es presentado directamente a la mente, como:

a) El significado de los actos de Dios (Mt. 11:25; Lc. 10:21);

b) El secreto de la Persona del Señor Jesús (Mt. 16:17; Juan 12:38);

c) El carácter de Dios como Padre (Mt. 11:27; Lc. 10:22);

d) La voluntad de Dios para la conducta de sus hijos (Filp. 3:15);

e) La mente de Dios a los profetas de Israel (1 P. 1:12), y de la iglesia (1 Cor. 14:30; Ef. 3:5).

Quizá el problema principal de interpretación se deriva de la manera en que Jesús contestó la pregunta de los discípulos. Describe dos eventos futuros —la destrucción de Jerusalén y la Segunda Venida del Hijo de Dios— que, aunque separados por un largo lapso, tienen elementos similares. Por esta razón, y porque Jesús no trata en un orden estricto los dos elementos, terminando uno antes de comenzar el otro, es difícil saber a cuál de los eventos se refiere en varios versículos.

El propósito del pasaje no es el de satisfacer la curiosidad de los discípulos en cuanto al futuro, sino de prepararlos y fortalecerlos para poder enfrentar las adversidades venideras. El propósito es práctico: ético, humanitario y misionero.

Jesús quiso advertirles a los discípulos de los falsos mesías que vendrían y de la necesidad de vivir cada día en la expectativa de su retorno: vigilantes, preparados y cumpliendo la voluntad de su Señor como mayordomos que rinden el fruto que él demanda. El pueblo escogido de Dios (Israel), según la carne, no cumplió el propósito misionero que Dios le asignó. Jesús estaba iniciando el nuevo pueblo escogido, el Israel espiritual, el cual llevaría a cabo ese propósito universal.

Aunque Marcos y Lucas relatan parte del material encontrado en el cap. 24, con algunas variaciones, es de notar que todo el cap. 25 es particular a Mateo. Por las razones mencionadas arriba, es imposible hacer divisiones categóricas, especialmente en el cap. 24. Un repaso de los comentarios arroja una gran variedad de formas de bosquejarlo.

Esta sección (24, 25) incluye la descripción de:

·      La caída de Jerusalén,

·      El fin del mundo y

·      Unas parábolas que tienen que ver con estos eventos.


El Cuadro Del Dolor:

 

Hay una pintura muy conocida en donde se muestra a Jesús sentado en la cima de un monte desde donde contempla la ciudad de Jerusalén. El pintor, muy inspirado, creó la imagen en una zona de penumbra. Es casi de noche. Hay una luna muy pálida, casi enfermiza. La mirada de Jesús roza como una caricia los techos de la ciudad.

Las ventanas, muy breves todas, esbozan tímidamente una luz rosada. Detrás de Jesús aparecen envueltos en el claroscuro anochecer un sinnúmero de árboles altos, con tintes plateados y verdosos.

Están levemente inclinados hacia la ciudad, expectantes de lo que allí pudiera acontecer. Son los olivos, es el monte de los Olivos. Este es el sitio donde tantas veces el Señor se detuviera a meditar sobre el futuro de Jerusalén (24:3), o el momento de su entrada triunfal en la ciudad (21:1).

Del mismo modo sería su escenario de batalla cuando al pie de ese monte orara al Padre con tanta intensidad (26:36), un lugar llamado Getsemaní. Es el lugar también donde Judas besa a Jesús.



l.       Maestro Es Arrestado. Por Eso Este Cuadro Más Que Pintura Es   Un Lienzo Del Dolor:

Si uno hace un reconocimiento del sitio, notará que el monte de los Olivos, en realidad, consta de tres cimas.

·      Estas están del lado oriental de la ciudad y corren de norte a sur.

·      La más meridional llamada El monte de la Ofensa; es la zona más baja.

·      En el centro se encuentra la cima desde donde se puede observar un hermoso panorama, no sólo de la ciudad, sino también del templo que se erigía en los tiempos de Jesús.

Este tope del monte está más de medio km. del muro por lo que no era lejos el paso que debía andarse para llegar a él. En el descenso se halla el Getsemaní, y sólo hay que cruzar el valle del Quedrón. La cima está a una altura de 100 m. De ese olivar tan tupido hoy no quedan sino algunos pocos olivos. Quien contribuyó, y en gran forma, al desmonte fue Tito, el que sitiara la ciudad.

Es precisamente en la parte central del monte de los Olivos donde se ubicó el pintor contemporáneo para imaginar a Jesús sentado y lamentándose por el destino de Jerusalén. Quien pretenda adivinar o interpretar un momento como ése, sea artista o no, no puede dejar de vislumbrar un verdadero cuadro de dolor.

 

a. El Fondo Del Tema: Tres Preguntas. Mt. 24:1-3.

Jesús salió del templo por última vez el martes, poco antes de ponerse el sol. El templo (jierón G2411) se refiere al patio de Israel o de los gentiles, pues Jesús nunca entró en el edificio central (naós G3485), ni en el patio de los sacerdotes. Poco antes, él había predicho la destrucción del templo (23:38), y saliendo del conjunto de edificios, los discípulos se acercaron a él para llamar la atención a esas construcciones.

Este era el tercer templo judío construido sobre el monte de Moriah en Jerusalén:

·  El primero fue construido por Salomón más o menos en 950 a. de J.C. (1 R. 6-8) y destruido por los babilonios en 587 a. de J.C.

·    El segundo, muy inferior, fue edificado bajo la dirección de Zorobabel y dedicado en 515 a. de J.C. (Esd. 2:68-6:2).

·    El tercero fue construido por Herodes el Grande, comenzando en 20 a. de J.C. y llevando unos cuarenta y seis años para construir.

En realidad, todos los detalles del templo apenas se completaron en 64 d. de J.C. o sea, seis años antes de su destrucción. La construcción era una de las maravillas de esa época. Josefo describe el tamaño enorme de los bloques de mármol blanco que usaron en la construcción, algunos hasta de 14 por 4 por 6 m. Los discípulos, como todos los judíos, sentían gran orgullo por Jerusalén y especialmente por el templo. Les costaba creer que la profecía de Jesús (23:38) se cumpliría.

No quedará piedra sobre piedra (v. 2) es una profecía que afirma y amplía lo que acababa de decir (23:38). La casa no solamente quedaría desierta, sino arrasada hasta el suelo. Todavía ellos estaban en las proximidades de los edificios, y Jesús advierte que el juicio de Dios no perdonaría ni el mismo centro de adoración, por más hermosa y sólida que fuese la edificación. La destrucción del templo sería definitiva y para siempre. Nunca más se levantaría. Marcaría el fin de una etapa del plan eterno de Dios, dando lugar al comienzo de otra etapa más eficaz, el nuevo Israel espiritual.

Tito, el general romano, no quería destruir el templo y sus edificios, pero se indignó de tal manera por la resistencia de los judíos que mandó arrasarlo totalmente. Josefo presenta una descripción patética del fanatismo de los judíos durante el largo sitio de la ciudad. Mientras millares morían de hambre y hasta algunas madres comían a sus propios hijos, los líderes exhortaban a la gente a esperar una intervención milagrosa de Dios para salvarlos. El hecho de que hayan quedado pequeños restos del muro del templo no contradice la profecía de Jesús —no quedará piedra sobre piedra (v. 2)— pues estaba usando lenguaje popular.

El pequeño grupo salió de la ciudad, bajó por la barranca de Quedrón y llegó al monte de los Olivos donde Jesús se sentó. Fue allí, con la ciudad y el templo a la vista, a menos de un km. de distancia, donde Jesús escuchó la pregunta de los discípulos y presentó el discurso de despedida. El sol se reflejaba sobre los edificios blancos y los techos dorados. Josefo dice que los techos dorados brillaban tanto al sol que uno tenía que volver la vista en otra dirección para evitar el dolor.

La pregunta de los discípulos tiene tres componentes:

1) ¿Cuándo tendría lugar la destrucción de Jerusalén?

2) ¿Qué señal habría de la (Segunda) Venida de Jesús?

3) ¿Qué señal habría del fin del mundo?

En la mente de los discípulos, las tres preguntas se referían a un solo evento.

NOTA:

Los edificios del templo, que habían sido reconstruidos en tiempos recientes, eran una de las maravillas arquitectónicas del mundo antiguo. Pero la profecía de Jesús de que no quedará piedra sobre piedra sería cumplida lit.; todo lo que quedó después de los asaltos romanos fue parte de la plataforma donde habían sido construidos dichos edificios (incluyendo el “Muro de los Lamentos” hoy).

B.    La Primera Mitad De La Tribulación (24:3–14):

Venida (v. 3b) traduce el término griego parousía1) G3952, que significa literalmente “presencia”, o “estar al lado”, y encierra también la idea de permanencia. Solo Mateo, entre los cuatro Evangelios, emplea el término en este sentido, pero se usa así frecuentemente en las epístolas. Llega a ser una expresión técnica que se usa en referencia a la Segunda Venida de Jesús.

El fin del mundo (v. 3b) es otra expresión que se usa como sinónimo. Sunteleía* G4930 significa literalmente “conclusión, o consumación de los siglos”. El énfasis está más sobre la culminación de un proceso que sobre el punto final. La escatología judía entendía que el Mesías traería a su consumación este siglo y daría comienzo a un “siglo venidero”.

Ayuda Hermenéutica:

 

*G4930 sunteleia = (συντέλεια, G4930), traducida fin en cinco de las seis veces en que aparece en la rvr, significa un llevar a la consumación las varias partes de un esquema. En Mt. 13:39-40, 49; 24:3; 28:20, la traducción «el fin del siglo» o «fin del mundo» (texto de la rv, rvr, rvr77) es conducente a error; la vm traduce correctamente esta palabra en todos los pasajes en que aparece (Mt. 13:39-40, 49; 24:3; 28:20; y Heb. 9:26: «consumación». Esta palabra no denota un final, sino la conducción de los eventos al punto culminante señalado. Aion no es el mundo, sino un período, época o era en la que tienen lugar eventos. En Heb. 9:26: «la consumación de los siglos» se refiere a la convergencia de todas las varias épocas señaladas por los consejos divinos, a cuya culminación Cristo se manifestó, esto es, en su encarnación, por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.  Véase FIN. (VINE)

Del relato de Marcos (Mr. 13:3), se sabe que fueron cuatro los discípulos que llevaron a Jesús aparte y le hicieron la pregunta, o sea, Pedro, Jacobo, Juan y Andrés. Expresaron ellos la inquietud de los doce. La contestación y discurso, sin embargo, se dieron en presencia de todos.

b. Introducción General Sobre El Tema. Mt. 24:4-14.

En esta sección Jesús advierte a los discípulos de no dejarse llevar por los falsos profetas y las señales, todo lo cual tiene que venir antes del fin. La advertencia y profecía de Jesús parecen señalar la actividad de los zelotes quienes procuraban despertar al pueblo a organizar un levantamiento violento para echar fuera a los romanos, al estilo de los macabeos. Ocurrieron muchos intentos en este sentido, terminando en dos guerras entre judíos y romanos, la de años 66-70 y la de años 132-135 d. de J.C. Durante estos disturbios se levantaron profetas falsos quienes pretendían hablar en nombre de Dios y aun algunos que se proclamaban como “el mesías”.

Mirad (v. 4) es un verbo en griego (G991) de modo imperativo del tiempo presente que manda una constante vigilancia de parte de sus seguidores en contra de los que engañarán a muchos (v. 5). “Engañar” (G4105) significa “desviar deliberadamente con fingimientos o apariencias de la verdad”. Jesús advierte que las señales que muchos citaban (presencia de falsos “cristos”, guerras, rumores de guerra, hambre, terremotos) como prueba de la proximidad del fin (v. 6), vendrían, sí, pero no anunciaban el fin.

Solo anunciaban principio de dolores (v. 8), como de parto. Estos dolores que los seguidores de Cristo tendrían que soportar son “necesarios” (comp. v. 6) en los designios de Dios. Forman parte de lo que falta de las tribulaciones de Cristo a favor de su cuerpo, que es la iglesia (Col. 1:24).

Hasta el día de hoy hay grupos evangélicos en América Latina que se dedican, por predicación y distribución de literatura, a asegurar la proximidad inmediata de la Segunda Venida de Cristo, basándose en las señales mencionadas en este pasaje. Pero el Señor vendrá cuando él mismo lo determine.

Mirad que no os turbéis (v. 6b) es el segundo mandato con el imperativo del tiempo presente. El verbo en griego (G3708) es distinto al del v. 4. Allí se refiere más bien a dirigir los ojos a un objeto mientras aquí tiene la idea de “observar, o contemplar” con cuidado. Los creyentes no deben “turbarse”, o “atemorizarse”. El verbo griego denotaba el “grito de angustia, o temor”.

La advertencia de Jesús (vv. 9-12) del costo de ser sus discípulos describe con precisión lo que los mismos discípulos sufrieron luego, y lo que los fieles han sufrido a través de los siglos, hasta el día de hoy. Jesús hizo mención especial del peligro del engaño (vv. 5, 11) por causa de falsos profetas.

Otra consecuencia de las persecuciones y maldad es que se enfriará el amor de muchos (v. 12). El comentarista Carr observa que el uso por el Señor en este pasaje de una palabra que expresaba la más alta y perdurable de las virtudes cristianas (1 Cor. 13), y que fue el vínculo que unía la sociedad cristiana, es en sí profética. El término “amor” (agápe G26) se usa en este sentido solamente aquí en los Sinópticos.

Pero el que persevere hasta el fin será salvo (v. 13). El pasaje no enseña explícitamente ni la seguridad de los santos ni la posibilidad de la apostasía. Implica, sí, que no todos los creyentes nominales serán salvos. Persevere traduce un verbo griego (jupoméno G5278) que significa “permanecer debajo de”, o “soportar”. De este verbo viene el término “paciencia”, o sea, la capacidad de sufrir largo tiempo sin reacciones indebidas.

Ayuda Hermenéutica:

 

G5278 jupomeno = (ὑπομένω, G5278), lit., morar bajo (jupo = bajo, debajo), significa permanecer en un lugar en vez de abandonarlo, quedarse atrás (p. ej., Lc. 2:43: «se quedó»; Hech. 17:14: «se quedaron»); o perseverar (Mt. 10:22; 24:13; Mr. 13:13, en los tres pasajes: «el que persevere hasta el fin»); o soportar algo con valentía y confianza (p. ej., Heb. 12:2-3: «sufrió»; v. 7: «soportáis»; rv: «sufrís»). En estos tres pasajes se sugiere perseverancia bajo una pesada carga. Véase también Stg. 1:12; 5:11; 1 P. 2:20. Cf. makrothumeo, ser paciente, longánime. (VINE).

El complemento del verbo se sobreentiende, o sea, las tribulaciones mencionadas. Hasta el fin (v. 13) puede referirse al fin de las persecuciones, o al fin de la vida. En aquel caso, será salvo (v. 13) significa que será salvado o librado de las tribulaciones, pero en este caso significa será salvo para vida eterna. Jesús estaba advirtiendo contra la tentación de negarle o desertar de la iglesia en tiempos de persecución.

La perseverancia, o la paciencia, juntamente con el amor son dos de las virtudes cristianas más destacadas en la Biblia.

·  La perseverancia a través de pruebas es una de las evidencias de la fe que salva. En otras palabras, la fe que salva es la fe que permanece fiel.

·      Pablo enseña que la tribulación produce paciencia y

·    La paciencia produce carácter aprobado y el carácter aprobado produce esperanza (Rom. 5:3-4; trad. del autor).


Verdades Prácticas:

1.  Los falsos cristos pueden engañar porque nunca aceptaron la verdad y sólo han aprendido a mentir. En cambio, el creyente sano, por amar la verdad, ni debe saber cómo mentir (comp. 24:5).

 

2. Todos los que han venido después de Jesucristo diciendo que son "el Cristo" deberían haberse crucificado, muerto y resucitado; pero ese plagio es muy costoso e incierto el resultado.

 

3. En la desesperación nadie se detiene a pensar quién puede ser su "salvador". Es como el náufrago en el mar, dispuesto a aferrarse al salvavidas que cualquiera le arroje, aunque este salvavidas sea de plomo. La consigna es: No os turbéis (Mateo 24:6).

 

4.  Las guerras comienzan cuando un país contiende afirmando: "Esto es mío". Finalizan cuando ya no se puede sostener lo mismo.

 

5.     Einstein declaraba que no sabía cómo iba a ser la tercera guerra mundial, pero afirmaba que la cuarta sería con flechas. Hoy los futuristas confirman que si históricamente hubo dos circunstancias del mismo tenor, como fueron las guerras, se dará también una tercera. Pero ya nadie habla de una cuarta.

 

6. Las guerras y los rumores de guerra no nos llevan al final de la historia sino al principio de las maldades humanas (comp. 24:8).

 

Jesús Predice La Destrucción Del Templo:

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Notas y bibliografía:

-  e-Sword-the. LEDD. Mundo Hispano. 

-  Everett F. Harrison. Introducción al Nuevo Testamento. Edit. LIBROS DESAFÍO. Págs. 164.

-  Everett F. Harrison. COMENTARIO BÍBLICO MOODY. Edit. CBP. Págs. 43.

-  Biblia de Estudio RYRIE.

-  Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 9//9//2026. MISIÓN BAUTISTA: “Emanuel”. Ciudadela de Noé.  Los Cardos Mz. E-Lt.18. III Etapa. Cerca del Hospital Regional II.  Cel. 937-608382-Tumbes.


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Continuara… 








 

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