La Gran Tribulación: (Mt. 24:15–28):

 

La Gran Tribulación:

(Mt. 24:15–28):

“Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), … entonces los que estén en Judea, huyan a los montes”. (vv. 15-16).

Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

Esta sección se refiere a la destrucción de Jerusalén, con la posible excepción de los vv. 27 y 28. Sin embargo hasta estos versículos se relacionan con la destrucción de Jerusalén en que ofrecen una señal segura para distinguir a los falsos cristos del verdadero. En este pasaje hay dos temas:

(1) La venida del ejército romano y los consejos para huir de la ciudad (vv. 15-22);

(2) La advertencia de no creer a los falsos cristos y falsos profetas (vv. 23-28).

Jesús describe la destrucción de Jerusalén (vv. 15-21). Mateo no dice explícitamente que el pasaje se refiere a la ciudad de Jerusalén, pero Lucas no deja lugar a dudas al respecto (Lc. 20:21). La abominación desoladora (v. 15) es un término que se usa en la profecía de Daniel (Dn. 9:27; 9:31; 12:11). Daniel pronosticó el sacrilegio horrible que Antíoco IV, rey sirio, cometió en el año 168 a. de J.C., en el templo en Jerusalén. Sacrificó un cerdo sobre el altar y derramó los jugos del cerdo sobre los rollos sagrados. El apodo de este rey fue “Epífanes” (el ilustre), pero sus enemigos le llamaban “Epímanes” (el loco). Este acto provocó el levantamiento de los macabeos. Jesús utilizó la expresión la abominación desoladora (v. 15) como profecía que tendría una segunda aplicación: la destrucción del templo por los romanos.

El lugar santo (v. 15) se refiere al templo, o quizá al mismo altar del templo. Abominación se refiere a algo repugnante o detestable; desoladora describe una fuerza que produce un estado desierto, abandonado, totalmente destruido (comp. 23:38). El término es un genitivo de aposición, u objetivo, y expresa la naturaleza o resultado de la abominación. Nuestra versión encierra entre paréntesis el que lee, entienda (v. 15). La mayoría de los traductores parece indicar que estas serían palabras de Mateo y no de Jesús, aunque el texto original no tenía signos de puntuación.

Anticipando la tragedia que iba a caer sobre Jerusalén, Jesús urge a sus seguidores a salir de la ciudad con toda premura cuando ven que llega el ejército romano. Los montes proveerían refugio hasta pasar lo peor de la invasión (v. 16). La urgencia de la huida se describe con dos ejemplos:

(1) El que se encuentre en la azotea no debe perder tiempo buscando cosas en su casa, pues la vida vale más que las cosas (v. 17).

(2) El que se halla trabajando en el campo no debe perder tiempo volviendo a casa a buscar su manto (v. 18); tal acción podría costarle la vida.

Jesús expresa un “¡ay!” de profundo lamento ante la gran dificultad que tendrían las mujeres embarazadas y las que amamantaban todavía a sus pequeños, para huir de los peligros de la invasión (v. 19). Para todos los creyentes habría gran dificultad para trasladarse rápidamente si sucediera la invasión durante los meses fríos del invierno y aún más, si fuera en el día sábado (v. 20).

Ayuda Hermenéutica:

G3759 ouai = (οὐαί, G3759), interjección. Se usa:

(a) En denuncia (Mt. 11:21; 18:7, dos veces; ocho veces en el cap. 23; Mt. 24:19; 26:24; Mr. 13:17; 14:21; Lc. 6:24-25, dos veces, 26; Lc. 10:13; seis veces en el cap. 11; Lc. 17:1; 21:23; 22:22; 1 Cor. 9:16; Jud. 1:11: Ap. 8:13, tres veces; Ap. 12:12); como nombre (Ap. 9:12, dos veces; Ap. 11:14, dos veces);

(b) En dolor, «¡Ay! (Ap. 18:10, 16, 19, dos veces en cada versículo). (VINE).

Cristo había anulado muchas de las restricciones judaicas del sábado, por ejemplo, las limitaciones en cuanto a las distancias que podrían caminar. Sin embargo, sus seguidores de entre los judíos demoraron muchos años en romper con la adoración en el templo y las tradiciones del sábado.

Jesús describe la gran tribulación que vendría como resultado de la invasión de los romanos. En cuanto a sufrimiento y muerte, serían días incomparables de todos los tiempos: pasado y futuro (v. 21). La construcción en el texto griego es enfática, no usual y redundante, pues se emplea un triple negativo que se traduce ni habrá jamás (v. 21b). Tan grande sería la matanza que si aquellos días no fuesen acortados (v. 22), ninguna persona sobreviviría la experiencia.

El evento es aún futuro, pero desde la óptica de Dios es tan seguro como si ya hubiera pasado. Por eso, fuesen cortados y se salvaría son verbos del pretérito indefinido. Una traducción literal sería: Si aquellos días no fueron acortados, no se salvó nadie. Sin embargo, por causa de los escogidos (v. 22), Dios intervendría para limitar el sitio de Jerusalén.

Varias circunstancias se dieron para acortar la duración del sitio: depósito limitado de alimentos, el gran número de personas en la ciudad, disensiones internas y el abandono de las defensas estratégicas. Tito, el general romano, se sorprendió cuando la ciudad, tan fortificada, resistió tan poco, afirmando que seguramente fue Dios mismo quien expulsó a los judíos de su fortaleza.

Jesús advierte de no creer a los falsos cristos y falsos profetas (vv. 23-28). Ante la amenaza de la invasión de las tropas romanas, se crearía un ambiente enrarecido de expectativa mesiánica en toda Judea. Sería un tiempo propicio para la aparición de hombres que pretendían hablar en nombre de Dios, asegurando al pueblo de una inminente intervención divina para defender a los judíos y destruir a los enemigos.

Tasker visualiza como la noticia de que el “mesías” había regresado y estaría en un lugar indefinido en el desierto, o quizá en un recinto secreto en el templo correría como pólvora. La noticia sería muy convincente, acompañada inclusive por grandes señales y maravillas (v. 24), pero los escogidos (v. 24), habiendo sido advertidos de antemano, no serían engañados.

Ayuda Hermenéutica:

 

G5580 ψευδόχριστος = pseudójristos: de G5571 y G5547; Mesías espúreo: - falso Cristo.

 

G5578 ψευδοπροφήτης = pseudoprofétes: de G5571 y G4396; profeta espúreo, i.e. pronosticador pretendido o impostor religioso: - falso profeta. (Strong).

Jesús describe su parousía1) como un evento patente, luminoso, instantáneo y visible a todos, en contraste con los falsos cristos y falsos profetas que estaban en lugares remotos y oscuros (v. 27). No hay consenso general en cuanto al significado de la figura del cadáver y los buitres (v. 28). El término buitres puede significar “águilas”. Algunos piensan que se refiere a los ejércitos romanos, cuyo emblema era el águila.

En este caso, el cadáver se refiere a Israel, nación que está muerta y no se salva. Otros sugieren que se refiere a lo inevitable de la venida de Cristo en juicio, como es inevitable que aparezcan los buitres cuando hay un animal muerto.

En resumen, es mejor considerar estos vv. 27 y 28 como una descripción de la Segunda Venida, la cual Jesús dio a sus discípulos para que no se dejasen engañar por los falsos profetas en el tiempo de la destrucción de Jerusalén. Sin embargo, otros opinan que se refieren solamente a la venida de Cristo en juicio sobre Jerusalén. Otros más piensan que se refieren a ambos eventos.

D.    La Segunda Venida (24:29–31):

d. Referencia Particular a La Segunda Venida. Mt. 24:29-31.

El texto parece sugerir que la Segunda Venida se efectuaría inmediatamente después de los eventos descritos anteriormente, o sea, la destrucción de Jerusalén. Algunos autores sostienen que Jesús esperaba que sucediera así, pero que estaba equivocado.

Sin embargo, hay otras alternativas que se pueden ofrecer. Se puede considerar el lenguaje del v. 29 como una descripción críptica en términos simbólicos de la ruina de Jerusalén. Un evento en que cerca de un millón de personas muriesen, y otros tantos llevados como presos, tendría que describirse en términos apocalípticos (comp. Mt. 2:19-20).

Ayuda Hermenéutica:

 

G2347 θλίψις = dslípsis: de G2346; presión (literalmente o figurativamente): - estrechez, aflicción, angustia, atribular, persecución, tribulación. (Strong)

Una solución quizá más satisfactoria sería la de considerar el adverbio inmediatamente como modificador del verbo se oscurecerá (v. 29). Jesús señala dos eventos de inmenso significado, en secuencia, pero sin especificar el lapso entre ellos. Entonces se traduciría así:

·      Pero después de la tribulación de aquellos días (destrucción de Jerusalén),

·      El sol se oscurecerá inmediatamente... (Segunda Venida).

El adverbio se entiende en el sentido de “de inmediato”, o “repentinamente", sin previo aviso. Entendido así, este versículo constituye una transición entre los dos eventos. Los dos versículos que siguen describen claramente la Segunda Venida de Cristo y el fin del mundo.

Ayuda Hermenéutica:

 

G2064 ἔρχομαι = érjomai: voz media de un verbo primario (usado solo en tiempos presente e imperfecto, los demás siendo suplidos por un parecido [voz media] ἐλεύθομαι = eleúdsomai  o [activamente] ἔλθω = éldso; que de otra manera no ocurre); venir o ir (en una gran variedad de aplicaciones, literalmente figurativamente):- acercar, arribar, entrar, ir, llegar, pasar, redundar, salir, sobrevenir, venidero, venir. (Strong)

La señal del Hijo del Hombre en el cielo (v. 30) es una expresión que ha dado lugar a muchas conjeturas. Sin embargo, es mejor considerar del Hijo del Hombre como un genitivo de aposición, o sea, la señal es la aparición del Hijo del Hombre. El duelo se producirá entre los que han escuchado el evangelio y no aprovecharon su oportunidad, o de los que despreciaron al Hijo del Hombre y reconocen que ahora él viene para juzgarlos. En el v. 30 se unen dos pasajes del AT: Zc. 12:10-12 describe el duelo del pueblo sobre el que atravesaron; y Dn. 7:13-14 presenta la venida triunfante del Hijo del hombre (comp. Hech. 1:9; 1:11).

 

NOTA: V. 30: Señal del Hijo del Hombre: Algunos sugieren que esta señal es una especie de pancarta o estandarte divino que se desplegará en los cielos cuando Cristo regrese con “poder y gran gloria”, pero otros la interpretan como la llegada del Hijo del Hombre mismo como indicio de la consumación de la era al final de los tiempos (comp. 16:27; 26:64). lamentará. Sentirán una tristeza que los llevará al arrepentimiento o una gran pena y remordimiento en vista del juicio.

verán al Hijo del Hombre (ver en 8:20) viniendo sobre las nubes del cielo. Es evidente que esta frase evoca la profecía de Daniel (Dn. 7:13-14) y apunta al regreso de Jesús al final de esta era (comp. 2 Ts. 1:7-10; Ap. 19:11-16).

con poder y gran gloria. Cristo se manifestará como el gobernante eterno del reino de Dios, designado por el Anciano de días para recibir adoración y ejercer dominio sobre la tierra y todos sus habitantes (comp. Dn. 7:13-14). El regreso de Cristo es un evento literal, en el cual Cristo “así vendrá” como los discípulos lo vieron “ir al cielo” (Hech. 1:11).

 

Ayuda Hermenéutica:

 

G5207 υἱός = juíos: aparentemente palabra primaria; «hijo» (a veces de animales), usado muy ampliamente de parentesco immedia, remoto o figurativamente: - hijo.

 

G444 ἄνθρωπος = ándsropos: de G435 y ὤψ = óps (semblante; de G3700); con cara humana, i.e. un ser humano: - gente, hombre, humano, varón. (Strong).

Ángeles con un gran sonar de trompeta (v. 31) describe la función del heraldo que toca fuertemente la trompeta para anunciar la llegada del rey. Por tercera vez en este capítulo se menciona a los escogidos (vv. 22, 24, 31). Algunos opinan que el término se refiere a los judíos creyentes en Cristo (comp. Is. 65:9), pero parece más bien referirse a todos los creyentes en Cristo de todas las naciones sobre la faz de la tierra.

Esta profecía contempla la extensión del cristianismo hasta los confines de la tierra. También indica que Jesús no esperaba la Segunda Venida en relación con la destrucción de Jerusalén, como algunos sostienen equivocadamente.

E.    La Parábola de la Higuera (24:32–35):


NOTA:

G3850 παραβολή = parabolé: de G3846; similitud («parábola»), i.e. narración ficticia (simból.) (de la vida común conllevando una moralmente), apotegma o refrán: - sentido figurado, comparación, parábola, refrán, símbolo. (Strong).

 

e. Discusión general referente al propósito de Dios y su trato con los hombres. Mt. 24:32-25:46.

En esta sección se notan dos enfoques:

(1) Habrá señales suficientes en cuanto a la destrucción de Jerusalén (24:32-35) y

(2) Instrucciones acerca de cómo esperar la Segunda Venida (24:36-25:13).

El problema principal en el pasaje se encuentra en la referencia a la destrucción de Jerusalén después de haber iniciado el trato de la parousía (vv. 30, 31), y luego la continuación del tema de la Segunda Venida.

La nube del Señor:  A lo largo de la Biblia se menciona muchísimas veces la presencia de una nube. Si leemos bien Ex. 13:21*, se nos dice que Dios iba delante de los hebreos en una columna de nube. También en Núm. 16:42 surge la nube cubriendo el tabernáculo en un momento difícil para Moisés y Aarón. En Deut. 31:15, Dios se aparece en la columna de nube. Cuando Moisés subió al monte para estar cuarenta días y cuarenta noches, al séptimo día él llamó a Moisés de dentro de la nube (Ex. 24:16). Cuando Salomón traslada el arca en el tiempo de dedicación del templo, de Jehová se llenó con una nube (2 Cron. 5:13).

Ayuda Hermenéutica:

 

* H6051 עָנָן = anán: de H6049; nube (como cubriendo el cielo), i.e. nimbo o nubes de tormenta: - niebla, nube, nublado. (Strong).

Todo indica una relación entre la nube y la presencia de Dios. Ahora bien, a esta nube se la conoce en algunos escritos hebreos como la shekinah, pero no es una palabra que esté en la Biblia. Hay quienes sostienen que es también la nube shekinah2) que apareció en el monte de la transfiguración, (2 Cron. 17:5), la que más tarde le llevó a Jesús (Hech. 1:9) y la que en el futuro será la que Jesús utilizará en su segunda venida. El estudio de esta nube ha llevado a muchos a producir teorías atractivas.

Nosotros sólo podemos afirmar que dicha nube siempre indicó o cubrió la presencia divina; dicho de otro modo, significaba la manifestación de la gloria de Dios. Aquí queremos afirmar que, en la próxima venida del Señor, el firmamento será el escenario hacia donde debemos dirigir nuestras miradas: habrá una gran señal en el cielo y veremos a nuestro Salvador viniendo sobre las nubes con gran poder y gloria.

 

a)      Estas Señales Serán Suficientes. Mt. 24:32-36:

La analogía de la higuera ilustra el hecho de que habrá señales suficientes para anunciar de antemano la proximidad de la invasión romana. Aun cuando la temperatura es fresca en la primavera, la higuera anuncia la proximidad del verano por sus ramas tiernas y brotes verdes. Estas cosas (vv. 33, 34) se refieren a las señales que Jesús ya había mencionado (vv. 3, 15-26).

No pasará esta generación... (v. 34; Hech. 23:36; comp. 11:16; 12:41) es una profecía clara que se refiere a la destrucción de Jerusalén. Jesús introduce la profecía con un solemne de cierto (amén G28). Este evento se produjo casi exactamente a los 40 años de la fecha en la que Jesús pronunció estas palabras.

Algunos de sus mismos discípulos serían testigos oculares de todas estas cosas que él había descrito. Aunque a éstos les parecía imposible que la profecía se cumpliera y menos en su generación, Jesús termina este párrafo asegurándoles que, aunque el mundo desapareciera, sus palabras se mantendrían en pie y se cumplirían (comp. 5:18).

F.    El Día y La Hora No Se Conocen (24:36–44):

(b) Cómo esperar su venida. Mt. 24:37-25:13.

A partir de este momento, Jesús dirige la atención de sus discípulos decididamente hacia la culminación de los siglos y cómo ellos deberían esperarla (24:36-25:13). Emplea una variedad de métodos didácticos para grabar en sus mentes la importancia de estar preparados. En esta sección Jesús emplea tres términos en referencia a la Segunda Venida:

·      Aquel día y hora (v. 36);

·      La venida del Hijo del Hombre (v. 39);

·      En qué día viene vuestro Señor (v. 42).

Jesús advierte que nadie puede pronosticar el tiempo en que la culminación de los siglos tendrá lugar, pues ese conocimiento pertenece sólo al Padre. Al afirmar que ni aun el Hijo (v. 36) sabía la hora de aquel evento, estaba contestando la pregunta de los discípulos (v. 3) y también revelando sus propias limitaciones, pues cuando se encarnó, se despojó a sí mismo... haciéndose semejante a los hombres (Filp. 2:7). Su humanidad fue una realidad concreta y no meramente un espejismo, como sostenían erróneamente los gnósticos. ¡Cuánto tiempo se ha perdido y cuántos se han engañado por las vanas y orgullosas pretensiones de algunos que fijan fechas para la Segunda Venida! ¡Tales personas pretenden saber más que el mismo Hijo de Dios!

Ninguna señal especial (vv. 37-41). Para ilustrar el hecho de que nadie puede saber el día y hora (v. 36), Jesús cita el caso de Noé cuando, de repente, el diluvio cayó inesperadamente sobre la gente cuando cumplía las rutinas diarias (vv. 37-39). Luego, describe dos casos —uno masculino y otro femenino— de cómo será la parousía, en forma totalmente inesperada (vv. 40, 41). En ese momento se producirá una separación. Los justos serán tomados (ver v. 41; comp. v. 31), quizá por los ángeles, y los injustos dejados (ver v. 41b).

El seguidor de Cristo debe vivir en la tensión entre el saber que su Señor volverá y el no saber cuándo. Jesús presenta dos imperativos para indicar cómo sus seguidores deben vivir mientras que esperan su retorno final. Velad (v. 42) y estad preparados (v. 44) son dos imperativos del tiempo presente, enfatizando una vigilancia constante y cuidadosa. Los dos son esencialmente sinónimos.

Ayuda Hermenéutica:

 

G1127 γρηγορεύω = gregoreúo: de G1453; mantener despierto, i.e. vigilar (literalmente o figurativamente): - velar, vigilante. (Strong)

Dos Ilustraciones. Mt. 24:42-51.

Jesús presenta dos ilustraciones, en forma de parábola, sobre la importancia de la vigilancia constante:

·      Primero, describe lo que pasa cuando el dueño de casa (v. 43) no toma las medidas apropiadas (comp. 1 Ts. 5:2). Si Jesús hubiera vivido en nuestros días, quizá hubiera mencionado la necesidad de poner rejas en las ventanas y cerraduras fuertes en las puertas, dejando a alguien en la casa 24 horas al día para evitar un robo. ¡Cuántos lectores habrá que han sufrido pérdidas por los “amigos de lo ajeno” que aprovecharon un descuido en la vigilancia!

·      La segunda parábola presenta una advertencia a los súbditos del reino, como mayordomos, de vivir correctamente y servir fielmente en todo momento a fin de agradar a su Señor en su venida (1 Ts. 24:45-51). Parece que Jesús está aludiendo a los líderes religiosos que, como mayordomos de los tesoros del reino, son responsables por la buena administración. Si especulan en cuanto al tiempo de la venida de su Señor, descuidando su ministerio y aun aprovechando su posición para lograr ventajas personales, el juicio será severo.

G.    La Parábola Del Siervo Fiel y Del Malvado (24:45–51):

Fiel (v. 45) traduce el término griego pistós G4103 y en este contexto significa “fiel en la obediencia”, o “fidelidad”. En cambio, prudente (v. 45b; comp. 7:24) significa “uno que es juicioso y mira donde pisa”. Realmente la única manera de estar preparado para la venida del Señor es estar preparado siempre.

Ayuda Hermenéutica:

 

G4103 πιστός = pistos: de G3982; objectivamente digno de confianza, confiable, fidedigno; subjectivamente confiado: - fiel, fielmente, creer, creyente, verdad. (Strong)

El que espera correctamente la venida del Señor será dichoso, oirá el bien siervo bueno y fiel (25:21, 23). En cambio, el que dice saber el tiempo de la venida de su Señor, será tomado por sorpresa y castigado duramente.

 

Mientras esperan el regreso del Señor, sus seguidores deben servirle leal y responsablemente.

___________

Nota y Bibliografía:

1) G3952 parousia = (παρουσία, G3952), lit: presencia (para = con, y ousia =, un ser; de eimi = ser). Denota tanto una llegada como una consiguiente presencia con. Por ejemplo, en una carta sobre papiro una dama habla de la necesidad de su parousia en cierto lugar a fin de atender algunos asuntos relacionados con su propiedad allí. Pablo habla de su parousia en Filipos (Filp. 2:12; en contraste a su apousia = su ausencia; véase AUSENCIA). Otras palabras denotan la llegada (véanse eisodos y eleusis = encima). Parousia se usa para describir la presencia de Cristo con sus discípulos en el monte de la transfiguración (2 P. 1:16). Cuando se usa del retorno de Cristo, en el arrebatamiento de la Iglesia, significa no meramente su llegada momentánea por sus santos, sino su presencia con ellos desde aquel momento hasta su revelación y manifestación al mundo. En algunos pasajes la palabra da prominencia al inicio de aquel período, implicándose el curso del período (2 P. 3:4). En otros, es el curso del período lo que es prominente (Mt. 24:3, 37; 1 Ts. 3:13; 1 Jn. 2:28); en otros la conclusión del período (Mt. 24:27; 2 Ts. 2:8).

También se usa esta palabra del Inicuo, del hombre de pecado, de su acceso al poder y de sus actos en el mundo durante su parousia (2 Ts. 2:9). Además de Filp. 2:12 (véase más arriba), se usa de la misma manera del apóstol, o de sus compañeros (1 Cor. 16:17; 2 Cor. 7:6-7; 10:10; Filp. 1:26); y del día de Dios (2 P. 3:12).

Nota: Para un tratamiento más pleno de parousia, vease Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, pp. 87, 88. (VINE).

2) SHEKINÁ: (habitación). La palabra en sí no se encuentra en la Biblia. Se usa en el Tárgum y en los escritos cristianos primitivos para referirse a la presencia de Dios. Sin embargo, la idea que expresa esta palabra, "Dios que habita, que mora entre los hombres", es un concepto básico tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. Debe leerse junto con la palabra "GLORIA", presencia de Jehová. En Nm. 16:42, la nube oculta y revela la presencia de Dios. Dios habita entre los hombres por su sola voluntad, y permanece siempre Señor de su presencia (Éx. 19:9, 16, 18). No se puede disponer de ella. Hay que confiar en ella y obedecerle (Éx. 13:21, 22; Éx. 40:34-38). Así desciende sobre el templo (1 R. 8:10) y habita allí entre querubines (Salm. 80:1; Is. 6:1-9).

Sin embargo, la tradición profética no da por sentada la permanencia de esa presencia, independientemente de la conducta del pueblo y la voluntad divina (Jr. 7:4ss; Ez. 8:6). En el Antiguo Testamento se afirma que en los tiempos mesiánicos volverá la Shekinah (Ez. 43:7, 9; Hag. 1:8; Zc. 2:10; Is. 60:2). En el Nuevo Testamento el pasaje central sobre la encarnación (Jn. 1:14: "habitó entre nosotros") es una clara referencia a la tradición veterotestamentaria de la Shekinah. En Lc. 2:9; Mt. 17:5; 2 P. 1:17 encontramos manifestaciones alusivas directamente a fenómenos visibles o audibles que acompañaban esa presencia divina. (Nuevo Diccionario Ilustrado De La Biblia. WMN.)

-  e-Sword-the. LEDD. Mundo Hispano. 

-  Everett F. Harrison. Introducción al Nuevo Testamento. Edit. LIBROS DESAFÍO. Págs. 164.

-  Everett F. Harrison. COMENTARIO BÍBLICO MOODY. Edit. CBP. Págs. 43.

-  Biblia de Estudio RYRIE.

-  Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 4//10//2026. MISIÓN BAUTISTA: “Emanuel”. Ciudadela de Noé.  Los Cardos Mz. E-Lt.18. III Etapa. Cerca del Hospital Regional II.  Cel. 937-608382-Tumbes.


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