El Ministerio De La Reconciliación: (2 Corintios 5:14-21)
El Ministerio
De La Reconciliación:
(2 Corintios 5:14-21)
“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que, si uno
murió por todos, luego todos murieron; … y
por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel
que murió y resucitó por ellos”.
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez.
Todo lo que Pablo y sus colaboradores hicieron fue para honrar a
Dios. El amor de Cristo
controlaba sus vidas. Y como Cristo murió por nosotros, nosotros también
debemos morir a
nuestra vieja vida.
Como Pablo, no debemos vivir más para agradarnos a nosotros mismos, debemos usar nuestra vida agradando a Cristo, el que murió por nosotros y resucitó del sepulcro.
I. EL
AMOR DE CRISTO: (VV. 14-15):
Cuando
Pablo habla del “amor1) de Cristo”, en vv.
14 y 15,
habla del amor que Dios, en Cristo, manifiesta hacia el hombre:
· El Apóstol muchas
veces usaba el verbo amar (agapao G25) para expresar el amor del hombre para con Dios,
· Pero nunca como un sustantivo agape G26 (amor).
Ayuda Hermenéutica:
G25 ἀγαπάω = agapao
tal vez de ἄγαν = ágan (mucho) [o compare H5689]; amar
(en sentido social o moral): - amado, amada, amar,
amor. Compare G5368.
G26 ἀγάπη = agápe de G25; amor, i.e. afecto o benevolencia; específicamente (plural) festín de amor: - ágape, amado, amor. (Strong).
En
el v. 14. Porque
el amor de Cristo nos constriñe.
El amor de Cristo hacia nosotros (y
posiblemente indique también nuestro amor hacia Cristo) nos sujeta;
i, es, nos guarda dentro de ciertos límites.
luego todos murieron. Dios considera que los creyentes mueren en Cristo a fin de que puedan vivir para agradarle (Rom. 6:8).
En
el v. 15, él habla del que murió por todos y afirma que los que ya viven no
viven más para sí, sino para Dios; los que aceptan la muerte de Cristo también mueren
en cuanto a sus deseos y sus propias motivaciones, y llegan a ser liberados a
una nueva vida. Hay poder para la renovación de la personalidad por la muerte
de Cristo.
La muerte y resurrección de Cristo hacen posible hablar de la nueva vida.
II. VIVIR
EN LA NUEVA EDAD. (V. 16):
La
reconciliación descrita en los capítulos 5 y 6 demanda una vida diferente y
nueva. El tema descrito en los vv. 16-21 describe la vida en la nueva edad y el
comienzo de esta vida nueva afecta la manera como juzgamos a otras personas. El mundo secular evalúa a algunas personas por su
apariencia externa:
·
La cultura,
·
La inteligencia,
·
Las posesiones,
·
La habilidad de manipular las
circunstancias,
y
· A
otra gente por beneficio propio.
Pablo
enfáticamente declara que toda la vida y la perspectiva desde la cual vemos la
vida cambia “de
aquí en adelante” (v. 16a). Aun Cristo había sido juzgado por las
normas del mundo, pero ya no más.
Los creyentes debían saber todo lo posible sobre la vida, la muerte y la resurrección de Jesús de Nazaret, pero aún más importante, debían [debemos] conocer a Cristo personalmente.
Pablo
comienza esta sección diciendo: “…de aquí en adelante, a nadie conocemos según la carne; y aun
si hemos conocido a Cristo según la carne, ahora ya no le conocemos así”
(v. 16a).
Quizá
la mejor interpretación de estas palabras es que el no conocer a hombre “según la carne” significa que él, como predicador
del evangelio, no es totalmente indiferente a las cualidades externas; en otras
palabras, su elocuencia, su nacimiento judío, etc. El Apóstol está diciendo que
hubo un tiempo en su vida cuando, como ahora lo hacen sus enemigos judíos, él
dio gran importancia a lo inmediato y a lo que a heredad se refería, es decir,
a lo de la carne.
Ahora
él, por haber conocido a Cristo, aprendió desde su conversión que el Mesías
nacional de los judíos es en sí la palabra encarnada de Dios hacia la que cada
raza de hombre está relacionada porque él es el Cristo de la iglesia del Dios
universal. En otras palabras, el énfasis no está ahora sobre el Mesías judío,
sino en el Mesías, el Salvador del mundo.
Además,
en la religión personal, lo que es meramente histórico tiene que coincidir con
lo místico de la religión. Es de gran interés y de mucho valor aprender todo lo
que podamos acerca del nacimiento, la vida, la muerte y la resurrección de
Jesús de Nazaret, pero es la vida presente del Cristo universal que es de suma
importancia. Vale la pena notar que no hay ninguna descripción del Jesús de
Nazaret que se haya pasado de la primera generación a nuestro día en cuanto a
su fisonomía, su aspecto físico.
Tampoco
se dice nada en cuanto al lugar donde habitaba en Capernaum. Se dice que no se
comenzaron a buscar reliquias de su vida y muerte hasta la edad de Constantino.
Los Evangelios no dicen mucho sobre el aspecto físico de Jesús, ni tampoco se
especifica mucho en cuanto al lugar y tiempo en que estuvo en la tierra.
Es por eso que algunos concluyen, de las palabras del v. 16b, que Pablo había visto o posiblemente había escuchado a Jesús durante su ministerio público en Jerusalén. Pero si Pablo hubiera conocido a Cristo personalmente en su ministerio público, sin lugar a dudas, no hubiera dejado de mencionarlo en sus escritos.
III. SEAMOS DE CRISTO. (VV. 17-19):
El
enfoque en los vv. 17-19 se centra en que en Cristo las cosas viejas
pasaron y ahora todo es nuevo y es así por la gracia de Dios, quien
ha reconciliado a todo el mundo consigo mismo. El estar en Cristo es muy
diferente a pretender que “seamos de Cristo”. A veces los que declaran “ser de Cristo”
son como los corintios mencionados en la primera carta, que pretendían ser del
partido de Cristo (ver 1 Cor. 1:12 y 10:7).
· Estar “en Cristo”
(v. 17a) es un concepto mucho más profundo;
· Representa una
relación íntima, y Pablo lo expresa con el término “nueva criatura es” (v. 17b). Una
nueva creación era la manera tradicional para describir a un nuevo judío
prosélito.
Dicho
concepto tomó un sentido mucho más profundo en la encarnación de Jesucristo
(comp. Jn. 3:3; Rom. 6:4; Ef. 2:10; Filp. 2:1-2; 2:5-11).
· Pablo usa palabras
con un sentido especial para describir el nuevo orden de la nueva época; suena
como una expresión escatológica cuando declara “las cosas viejas pasaron; he aquí todas son
hechas nuevas” (v. 17c).
Por
otro lado, Pablo no se estaba basando en los escritos seculares, sino que se
refería a sí mismo cuando hablaba de que todas las cosas viejas ya habían
pasado, y todo era nuevo.
él mismo era nuevo en el evangelio,
su testimonio era:
· “Las cosas viejas pasaron”.
El concepto de la salvación por obra de la ley cambió para incluir a todos “por gracia” (comp. Ef. 2:5). El sistema de adorar a Dios a través de ritos y sacrificios cambió también; ahora los adoradores tienen libre acceso a Dios, siendo personas renacidas con nuevas actitudes y un espíritu nuevo. En realidad “todas [las cosas] son hechas nuevas” (v. 17).
“Y todo proviene de Dios” (v. 18).
· En
los versículos anteriores Pablo describió en pocas palabras la maravilla de la
salvación;
· Dios
se encarnó en Cristo para que todos también tuvieran la oportunidad de “estar en
Cristo” como nueva creación del Señor;
· Ya el mundo antiguo pasó y,
por Cristo, Dios ha creado un nuevo género entre la humanidad en un mundo nuevo
que ha de venir.
Todo
lo anterior no vino de sorpresa o por las maquinaciones del hombre, sino por el
diseño y el plan predeterminado de Dios.
él es el autor de la salvación:
Ø Todo
vino de Dios y
Ø No del hombre.
El
impacto de la obra de Dios fue la reconciliación (v. 18).
A
menudo se llega a pensar que la reconciliación se efectúa cuando el ser humano
toma la decisión de reconciliarse con Dios. Sin embargo, el verdadero
significado de la reconciliación es que Dios tomó la iniciativa para recibir al
hombre, a pesar de sus delitos, sus faltas, su hostilidad, su rebelión y su
pecado.
La Iniciativa Siempre
La Tomó Dios.
Ø El mundo
se había alejado de él, pero él no podía aguantar dicho distanciamiento;
Ø Ni
la ley ni los profetas ni el sistema de sacrificios podían efectuar la
reconciliación del hombre, Dios la efectuó por medio del sacrificio de su hijo
amado.
No
había manera de que el hombre pudiera culpar a Dios por la separación.
· Cuando
el hombre experimenta la reconciliación con Dios, es natural que se reconcilie
con los hombres;
· Él
no puede gozar de la reconciliación efectuada por Dios y rehusar la
reconciliación con los hombres;
· Es más, Dios “nos ha dado el ministerio de la reconciliación” (v. 18c).
Somos portadores y agentes con la obligación de efectuar la reconciliación entre los hombres y Dios, luego, como consecuencia, la reconciliación se hace posible y necesaria entre los hombres.
Ayuda Hermenéutica:
G2644 καταλλάσσω = katalásso: de G2596 y G236; cambiar mutuamente, i.e. (figurativamente) componer una diferencia: - reconciliación, reconciliar. (Strong).
Pablo
describe en el v. 19 la manera o proceso por medio del cual Dios efectuó la
salvación: “Dios
estaba en Cristo”. Esta declaración
indica que el vehículo de la reconciliación fue el Cristo encarnado. En Heb. 10:5-7,
citando el Salm. 40:6-8, el autor pronuncia como ineficaces el sacrificio y la
ofrenda, pero lo describe como si fueran palabras de la boca de Cristo: “me preparaste un cuerpo… ¡Heme aquí para hacer tu voluntad, oh Dios!”. El alcance de la reconciliación es el
mundo entero, toda la humanidad, y alcanza aun a la misma creación (ver Rom. 8:20-21).
En
la reconciliación el perdón es esencial “no tomándoles en cuenta sus transgresiones” (v.
19b); Dios toma la iniciativa para perdonar.
El
vislumbre del perdón por Cristo se encuentra en Is. 1:18 cuando Dios llama a
Israel: “Venid…
razonemos…”, y les ofrece el perdón. La
validez de la obra de reconciliación de Dios se reafirma en el NT.,
contrastando ampliamente el ineficaz sistema judaico con la obra eficaz de
Cristo.
Nuestra misión es aludida en la frase: “encomendándonos… la palabra” (v. 19c); Dios ha puesto en nuestras manos la palabra de reconciliación y espera que seamos sus mensajeros (comp. 1 Cor. 1:18; Rom. 1:15).
IV. DIOS LO HIZO A TRAVES DE CRISTO: LA
RECONCILIACIÓN CON EL HOMBRE. (VV. 20-21):
La
reconciliación no es iniciativa nuestra; más bien es algo que Dios efectuó por
la muerte de Cristo (v. 20). El Señor hizo a un lado todo lo que significaba
distanciamiento por su parte para que pudiera venir y proclamar la paz
espiritual. Lo que hizo necesario el evangelio es la condenación del mundo y
del pecado.
Por
otro lado, Dios hizo todo lo necesario a través de Cristo; cuando la obra de
Cristo se cumplió, la reconciliación del mundo se hizo posible, y a nosotros
nos queda aceptarla y proclamarla.
Ø El
evangelio no es solamente un buen consejo;
Ø Es
una buena noticia.
Dios asumió toda la responsabilidad por medio de la reconciliación y se hace efectiva para nosotros cuando la aceptamos. Cuando lo hacemos, entonces “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Rom. 8:1). Lo que Dios ha hecho en la reconciliación merece y debe proclamarse a toda la humanidad.
Pablo
nos lleva a la cumbre del ministerio cristiano con su declaración: “somos embajadores de Cristo”
(v. 20a);
el papel del embajador es único porque él está apoderado por la entidad que lo
mandó. Solemos pensar en el pastor, el evangelista o el líder cristiano como un
embajador, pero en realidad cada creyente es un embajador; él es el mejor, si
no el único, testigo por medio del cual Dios puede exhortar a ciertas personas.
No es difícil definir nuestra esfera como embajadores cuando comprendemos el concepto de “círculos concéntricos”, comenzando con nuestros familiares y extendiéndonos a nuestros vecinos, a las personas con las que convivimos diariamente y aun hasta nuestros contactos casuales o inesperados. En cada contacto Dios nos asigna una obra como embajadores.
¿Qué podemos decir de los que van “en nombre de Cristo” (v. 20a)? Deben tener la
dignidad, la autoridad, la presencia y el poder de representar eficazmente al
Dios que ha reconciliado al mundo consigo mismo. Hay dos maneras de identificar la
reconciliación:
Ø En primer lugar,
se suele pensar que la reconciliación se aplica a los incrédulos, pero aquí en
2 Corintios Pablo estaba hablando a creyentes, diciéndoles que se reconciliaran
con Dios. Si estudiamos los dos énfasis de la reconciliación, es cierto que
cuando se predica el evangelio se invita o apela a los oyentes a reconciliarse
con Dios. Por medio del arrepentimiento
y por la fe en
Cristo Jesús, Dios perdona el pecado y da el don de la vida eterna.
Ø Pero, en segundo lugar, la reconciliación es algo perenne en la vida del creyente, cuando surge
la rebelión o el pecado en la vida de uno, hay necesidad de reconciliarse, así que la invitación es para
los creyentes en cualquier época de su vida y en cualquier etapa de su
experiencia. Cuando hay un desacuerdo o una tendencia de rechazar
el evangelio y la gracia de Dios, hay que volver a reconciliarse
con Dios y con lo que Dios ha hecho en
Cristo Jesús.
“Rogamos” (v. 20c) es la súplica con la que nos acercamos a los no creyentes, pidiendo que ellos dejen su rebelión y alejamiento para aceptar la oferta de perdón y paz que Dios ofrece por medio Cristo Jesús.
El
mensaje invitación siempre es igual: “¡Reconciliaos con Dios!” (v. 20d). Este versículo es
la clave en el argumento de los versículos 18 al 21. Aquí Pablo combina la
proclamación evangelística con el ministerio pastoral que tanto se necesitaba
en Corinto. Hay también otro motivo para la apelación de Pablo y es que su
relación con los corintios a estas alturas no estaba del todo clara y estable;
el anhelo de él era que los corintios tomaran pasos para reconciliarse con él.
En la vida de ellos, y en la nuestra, la reconciliación tiene que ser no solamente un concepto teológico, sino una realidad práctica y personal en nuestras relaciones humanas.
El
versículo 21,
sin lugar a dudas, era bien conocido en la iglesia primitiva, posiblemente como
un credo (comp. 1 Cor. 15:3). “Al que no conoció pecado” (v. 21a), es decir, que
no había cometido ni un delito, esto era una idea muy ajena al pensamiento
judío tradicional. La afirmación tan fuerte de Pablo sobre la rectitud de
Cristo fue aceptada de lleno como un hecho por los creyentes primitivos.
Muchas referencias en el NT., afirman la inocencia de Cristo (ver 1 Jn. 3:5; 1 P. 2:22; Heb. 4:15; 7:26). Fue un hecho afirmado por el mismo Jesús (Jn. 8:29; 8:46). Debe notarse que Pablo dijo que Dios “le hizo pecado” (v. 21b). Por otro lado, Jesús voluntariamente se sacrificó por el pecador (Jn. 10:17-18).
En
otro lugar Pablo dice que Cristo se identificó en su encarnación con nosotros
como pecadores (comp. Rom. 8:3), pero aquí vemos que Cristo vino a ser
sacrificio por el pecado. Este concepto tiene sus raíces en el AT., en Isaías
53 donde habla del siervo sufriente, especialmente en 53:10 donde dice:
“Cuando se haya puesto su vida como sacrificio por la
culpa”. Esta frase “por nosotros Dios le hizo pecado” (v. 21b) está sujeta a
tres posibles interpretaciones:
(1) Que Cristo fue tratado como pecador en su propia persona;
(2) Que Cristo se identificó con el pecado en su encarnación;
y
(3) Que Cristo
llegó a ser sacrificio por el pecado.
Varios
eruditos se inclinan por la tercera de estas posibilidades y citan también la
enseñanza de Is. 53:10 para apoyar este punto de vista.
“Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a
padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la
voluntad de Jehová será en su mano prosperada”. (Is. 53:10).
El v. 10: linaje, se refiere a quienes creen en Él. Vivir por largos días después de haber puesto su vida en expiación por el pecado necesaria de la Resurrección Corporal.
Hay que entender esto a la luz del régimen de los sacrificios en
el AT.:
·
En estos ritos un
animal inocente y perfecto fue ofrecido en vez del pecador;
· Cada
vez que un judío traía dicho sacrificio subrayaba simbólicamente la
transferencia del pecado.
Las ideas principales, especialmente los del gran “Día de expiación” (ver Lv. 16) eran de sustitución y representación, pero como el autor de Hebreos nos enseña, esto servía solo para hacer recordar al pecador que “la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados… pero me preparaste un cuerpo… ‘¡Heme aquí para hacer, oh Dios, tu voluntad!’” (Heb. 10:3-7).
Dios
identificó a su Hijo con la condición humana en su perdición (“por nosotros Dios
le hizo pecado” 21b), pero luego, con la frase “hechos justicia de Dios en él” (21c),
proclama la gloriosa idea de que los creyentes pueden ser justos con una
justicia que le pertenece a él. Una traducción libre reza así:
Ø “Que en él [Cristo] podemos ser hechos uno con la misma bondad que le pertenece a él”.
En
Cristo, Dios ha actuado para establecer un nuevo orden en el mundo y la
justicia de que se habla aquí no es que sea una cosa muy individual disponible
por la fe, sino que es un don de Dios.
En Resumen: Estos VESÍCULOS (14-21) Tiene Un Tema Principal:
Pablo
está convencido de que en Cristo un mundo nuevo nació y una nueva edad se ha
proyectado en la historia del mundo.
Las
palabras sinónimas para describir esta nueva etapa en la historia son:
· “Una nueva creación”,
· La “reconciliación”
y
· La “justicia”.
No hay ninguna duda de que Pablo abogaba por el concepto que tiene como centro el perdón de pecados y una nueva relación con Dios por medio de Cristo. Dicha realidad nos une con nuestro Creador como personas reconciliadas con él y los unos con los otros.
En
lo práctico y lo pastoral, Pablo apela a los creyentes de Corinto diciendo:
Ø “¡Reconciliaos con Dios!”
(20d).
La
proclamación de las buenas nuevas se estanca a menos que vivamos como “hijos
reconciliados”. En un sentido especial, Pablo consideraba a los
corintios como sus hijos espirituales y apela a reconciliarse con él,
reconociendo que eran verdaderamente sus propios convertidos.
En
el capítulo 5, Pablo llega a una cumbre de inspiración y afirmación, enfocando
la alta posición que el creyente tiene como embajador de Cristo. Como
embajadores somos comisionados a buscar la reconciliación de todos los seres
humanos y a vivir siempre en un “ambiente de reconciliación” los unos con los otros
en la comunidad de la fe.
En
el v. 21, el último del capítulo 5, Pablo contempla el cuadro que está
dibujando referente a la reconciliación de Dios
con el hombre. Esta reconciliación que se originó en Dios fue
implementada y finalizada por Dios mismo por medio de la muerte de Cristo
Jesús. Fue toda de gracia, y
solo la gracia hizo posible la
reconciliación.
La Iniciativa Siempre
La Tomó Dios: En El Plan
De Redención.
____________
Nota
y Bibliografía:
1) agapao = (ἀγαπάω, G25)
y el correspondiente nombre agape
(B, Nº 1 más abajo) constituyen «la palabra característica del cristianismo, y
ya que el Espíritu de la revelación la ha usado para expresar ideas previamente
desconocidas, la investigación de las formas en que se utiliza, tanto en la
literatura helénica como en la lxx, arroja más bien poca luz sobre su
significado distintivo en el NT. Comp., sin embargo, Lv. 19:18; Deut. 6:5.
»Agape y agapao
se usan en el NT:
(a) Para describir la actitud de Dios hacia su Hijo (Juan 17:26); hacia la raza humana, en general (Juan 3:16;
Rom. 5:8); y hacia aquellos que creen en el Señor Jesucristo, en particular
(Juan 14:21);
(b) Para expresar su voluntad a sus hijos con respecto a la
actitud que tienen que mostrarse mutuamente
(Juan 13:34), y hacia todos los hombres (1 Ts. 3:12; 1 Cor. 16:14; 2 P. 1:7);
(c) Para expresar la
naturaleza esencial de Dios (1 Jn. 4:8).
»El amor solo
puede conocerse a base de las acciones que provoca. El amor de Dios se ve en la
dádiva de su Hijo (1 Jn. 4:9-10). Pero es evidente que no se trata de un amor
basado en la complacencia, ni afecto, esto es, no fue causado por ninguna
excelencia en sus objetos (Rom. 5:8). Se trató de un ejercicio de la voluntad
divina en una elección deliberada, hecha sin otra causa que aquella que
proviene de la naturaleza del mismo Dios (comp. Deut. 7:7-8).
»El amor tuvo su
perfecta expresión entre los hombres en el Señor Jesucristo (1 Cor. 5:14; Ef. 2:4;
Ef. 3:19; 5:2); el amor cristiano es el fruto de su Espíritu en el cristiano (Gál.
5:22).
»El amor cristiano
tiene a Dios como su principal objeto, y se expresa ante todo en una implícita
obediencia a sus mandamientos (Juan 14:15, 21, 23; 15:10; 1 Jn. 2:5; 5:3; 2 Jn.
1:6). La propia voluntad, esto es, complacer los propios deseos, es la negación
del amor debido a Dios.
»El amor
cristiano, sea que se ejercite hacia los hermanos, o hacia hombres en general,
no es un impulso que provenga de los sentimientos, no siempre concuerda con la
general inclinación de los sentimientos, ni se derrama solo sobre aquellos con
los que se descubre una cierta afinidad. El amor busca el bien de todos (Rom. 15:2),
y no busca
el
mal de nadie (Rom. 13:8-10); el amor busca la oportunidad de hacer el bien a «todos, y mayormente a los de la familia de la fe»
(Gál. 6:10). Véanse además 1 Corintios 13 y Col. 3:12-14. (De Notes on
Thessalonians por Hogg y Vine, p. 105.)
Con respecto a agapao cuando se usa de Dios, expresa el
profundo y constante amor e interés de un ser perfecto hacia objetos totalmente
indignos de este amor, produciendo y promoviendo en ellos un amor reverente
hacia el dador, y un amor práctico hacia aquellos que participan del mismo, y
un deseo de ayudar a otros a que busquen al dador. (VINE).
- e-Sword-the. LEDD. Mundo Hispano.
- Biblia de Estudio RYRIE.
- Pastor: Carlos
Ramírez Jiménez. 12//1//2024. MISIÓN BAUTISTA: “Emanuel”.
Ciudadela de Noé. Los Cardos Mz.
E-Lt.18. III Etapa. Cerca del Hospital Regional II. Cel. 937-608382-Tumbes.
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