¿Baal o Dios?, (Oseas 13:1-16)

 

¿Baal o Dios?,

(Oseas 13:1-16)

 

Cuando Efraín hablaba, hubo temor; fue exaltado en Israel; más pecó en Baal, y murió”. (v. 1).

 

Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:

El cap. 13 consta de cuatro discursos divinos que proclaman el fin de Israel y su relación especial con Dios. Los vv. 1 al 3 dan un oráculo de juicio que muestra la opción del baalismo y su consecuencia. En los vv. 4 al 8 se encuentra otro oráculo que muestra el rechazo del Señor del pacto, y su consecuencia. Los dos unen el pasado y el presente para explicar el futuro. Después de un discurso de disputa en los vv. 9 al 11, Oseas presenta el último oráculo de juicio del libro en los versículos 12 al 16.

En el pasado la tribu de Efraín mantuvo el lugar de honor en Israel (Gn.48:12-20; Juc.8:1-4). Sin embargo, en el año 733 a. de J.C. perdió su territorio e influencia a manos de los asirios. Dios explica que la pérdida es por la adoración de Baal que increíblemente aún sigue en Israel.

El culto en Betel utiliza la imagen del becerro (también se usa en Éx. 32) e individuos utilizan ídolos más pequeños en sus hogares en el culto de fertilidad. Besar la imagen es una parte del culto de Baal (ver v. 2f; comp. 1 R.19:18). La sentencia responde a la acusación. Porque Efraín buscó vida en Baal y su control de la naturaleza, será como las cosas de la naturaleza que en realidad no son nada: niebla, rocío, tamo y humo (v. 3).

El segundo oráculo (vv. 4-8) de juicio emplea términos totalmente opuestos a los del baalismo. Dios se presenta como el Dios de la historia que no se limita a ciclos mitológicos. Dios comienza el oráculo con una declaración de su propia bondad (v. 4a) que hace la carga contra Israel aún más horrible.

Ha liberado a Israel de esclavitud para tener una relación especial: “conocer” (yada’ H3045) en el v. 5 equivale a casarse. Dios dio a su esposatodo, pero Israel es culpable de olvidarse del Señor (v. 6, comp. 2:13). La sentencia ahora es más feroz. Dios personalmente matará a Israel como leopardo, león, osa, o un animal del campo (vv. 7, 8).

Ayuda Hermenéutica:

yada = (יָדַע, H3045), «saber, entender, comprender, conocer». Este verbo aparece en ugarítico, acádico, fenicio, arábigo (infrecuentemente) y en hebreo en todos los períodos. En la Biblia, el vocablo aparece unas 1,040 veces (995 en hebreo y 47 en arameo). (VINE).

En esencia, yada significa:

1) Saber por observación y reflexión, y

2) Saber por experiencia.

Un ejemplo de la primera acepción sería Gn. 8:11, donde Noé «comprendió» que las aguas habían disminuido después de ver la hoja de olivo en el pico de la paloma; lo «supo» después de observar y reflexionar sobre lo que había visto. En efecto, no vio ni experimentó personalmente que las aguas habían menguado. En contraste con este «saber» que es fruto de la reflexión, encontramos el «saber» que viene de la experiencia con los cinco sentidos, de examinar y demostrar, de reflexionar y considerar (saber de primera mano). Por tanto, yada se usa como un paralelismo sinónimo de «oír» (Ex. 3:7), «ver» (Gn. 18:21), «percibir» y «ver» (Job 28:7). José informó a sus hermanos que uno de ellos tendría que permanecer en Egipto para que él pudiera «saber» si ellos eran o no hombres honrados (Gn. 42:33). En el huerto de Edén, a Adán y Eva se les prohibió comer del árbol cuyo fruto les daría la experiencia del mal y, por ende, el conocimiento del bien y del mal. Por lo general, el corazón juega un papel importante en «saber» (comprender). Debido a que experimentaron la presencia sustentadora de Dios durante su peregrinaje en el desierto, los israelitas «comprendieron» en sus corazones que Dios les estaba disciplinando y cuidando como un padre vela por un hijo (Deut. 8:5). Un corazón desviado puede estorbar esta comprensión (Salm. 95:10). (VINE).

Semillero Homilético:

Resistirse a nacer. Os. 13:2–13.

Introducción: Nos llama la atención que hay personas que saben mucho de la Biblia; tienen un conocimiento amplio de lo que es ser cristiano, pero a la vez no son nacidos de nuevo y además se resisten a nacer. Esto es:

I. Porque conociendo a Dios, no responden a su llamado (v. 2).

1. Porque aman más su vida de pecado.

2. Porque quieren seguir dando rienda suelta a sus pasiones y deseos.

II. Porque a pesar de recibir las bendiciones de Dios se olvidan de él (vv. 5, 6).

1. Por dar prioridad a lo material. A las bendiciones en lugar de al que bendice.

2. Por el orgullo de su corazón.

III. Porque prefieren depender del hombre antes que de Dios (vv. 10, 11).

1. Dan prioridad a sus influencias y amistades.

2. Dan a Dios un lugar secundario.

Conclusión: “¿Te sientes casi resuelto ya? ¿Te falta poco para creer?… Pues vence el casi, a Cristo venElcasinunca te servirá en la presencia del Justo Juez… ¡Ay del que muere casi creyendo! ¡Completamente perdido está!”.

Los vv. 9-12 enfatizan temas mencionados antes. Israel es destruido por su rebelión contra el que los había ayudado, el único que podría ayudarlo en su conflicto presente (9).  ¿Dónde está tu rey …?  Dios desafía a Israel. ¿Qué de tus jueces …? En tiempo de Samuel el pueblo había pedido un rey como las demás naciones (1 Sam. 8). Esto también implica una petición por príncipes, puesto que los reyes tienen hijos (algunos tenían demasiados por comodidad; Juc. 9:1, 2; 2 R. 10:1). Dios concedió su petición, pero se enojó por su actitud, que expresaba una falta de confianza en él y el deseo de ser como las naciones que los rodeaban. Les dio reyes, sabiendo que Israel sufriría por ello, y les quitó los reyes por su enojo ante su descarado rechazo de su verdadero Rey.

Efraín no escapará del juicio, porque su culpa y sus pecados no desaparecerán. Están bien guardados (12). El v. 13 nos da un ridículo cuadro de Efraín como un hijo no nacido:

Ø Es tiempo de nacer, pero ¡él no se presenta al tiempo de nacer!

Los vv. 9 al 11 dan un discurso de disputa que responde a las objeciones de algunos a este mensaje tan duro del profeta. Ellos aún creen que la nación no será destruida; creen todavía que un nuevo rey y un nuevo pacto pueden arreglarlo todo. Sin embargo, no es el profeta el que responde, sino Dios quien disputa con su pueblo. Desde el principio la monarquía de Israel desafió el señorío del Señor.

Ahora, Dios anuncia que todos los reyes, desde Saúl hasta Oseas, han sido una expresión de su furor, y en su ira los han quitado, desde Saúl hasta Oseas. Esta disputa ocurre durante los últimos tres años de Samaria después de la cautividad del rey Oseas (comp. 2 R. 17:3-5); y contesta a los que piensan en poder establecer a un nuevo rey y que no hay nada que ellos puedan hacer que frustre el plan de Dios para castigar a Israel.

Luego, Dios presenta su último oráculo de juicio a su pueblo en los vv. 12 al 16. Este oráculo es también muy duro; utiliza el lenguaje militar realista de su día en la sentencia del v. 16. La acusación del v. 13 y la sentencia del v. 15, por el contrario, emplea metáforas de fertilidad. Dios declara que a pesar de todo lo que ha pasado, Israel sigue pecando y no piensa arrepentirse; no habrá un nuevo nacimiento porque Israel es torpe.

El padre esperó al hijo por mucho tiempo a pesar de los dolores. Sin embargo, ya se acabó el tiempo. Ahora no hay más compasión (comp. 11:8), sino que Dios invoca a la muerte y al Seol para que vengan a hacer lo peor a Israel. No nacerá ni producirá. Perderá todo lo que le es tesoro.

Con el v. 16 Oseas deja las metáforas y habla en términos claros y realistas. Israel definitivamente se rebeló contra su Dios. Por eso Dios usará a Salmanasar V como un instrumento de juicio. La ironía es que también Salmanasar y los asirios vienen para castigar a Israel por su rebelión política. Nada puede detener la destrucción de Samaria. En esta destrucción los más débiles sufrirán con los guerreros.

Todos caerán a espada; sus niños serán estrellados, y sus mujeres encintas serán reventadas. Esta gente buscó la vida mediante los cultos de fertilidad y el baalismo; lo que encontró fue solamente la muerte. El cap. 13 termina como se inició, proclamando la muerte de Efraín porque ha dejado al Dios de Israel para seguir a Baal.

Concluye:

La parte final de este capítulo, la última palabra de juicio en Oseas, usa primero el cuadro de un viento caliente del desierto que viene del oriente y seca todas las fuentes de agua, aun los arroyos y pozos.

El saqueará su tesoro. Aquí se usa un cuadro militar para describir el viento:

Ø No crecerá ningún alimento y por tanto las provisiones que están almacenadas se desvanecerán.

El v. 16 da un cuadro final de los horrendos efectos de la guerra:

·      Lo que pasa cuando una nación deliberadamente se aparta de la protección de Dios y rehúsa regresar.

 

Todos caerán a espada; sus niños serán estrellados, y sus mujeres encintas serán reventadas.

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Nota y Bibliografía:

-  Biblia de Estudio RYRIE.

-  Gary Light. Ayudas Prácticas. Samuel Rodríguez. e-Sword-the. LEDD. Mundo Hispano.

-  e-Sword-the. LEDD. Mundo Hispano.

-  Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 26//12//2025. MISIÓN BAUTISTA: Emanuel”. Ciudadela de Noé.  Los Cardos Mz.E - Lt.18. III Etapa. Cerca del Hospital Regional II.  Cel. 937-608382-Tumbes... Av. Huaytapallana 155 Urb. Los Andes. El Tambo-Huancayo.

 


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