DOS SIERVOS ESPERAN LA PROMESA DIVINA: (Lucas 2:25-40)
DOS SIERVOS ESPERAN LA
PROMESA DIVINA:
(Lucas 2:25-40)
“Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre,
justo
y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo
estaba sobre él”. (Lc 2:25)
“Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy
avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad”.
(Lc 2:36)
Pastor:
Carlos Ramírez Jiménez:
El
relato enfoca entonces la reacción de Simeón y
Ana al ver al hijo. Simeón era un
israelita piadoso quien esperaba la consolación (es
decir, la liberación, Is. 61:2) de su pueblo y había recibido una
promesa divina de que no moriría antes de la venida del Mesías.
Llegado
el momento, por inspiración divina, fue al templo, tomó en brazos al niño y
declaró tanto su gratitud a Dios como su disposición a morir, lo que era una
señal o testimonio de que la promesa se había cumplido.
Simeón vio la llegada del niño como la de un
Salvador para todos los pueblos y no meramente para los judíos; es la primera
mención de la redención universal prometida en el AT. (por ejemp. Salm. 98; Is.
49:6). Pero Simeón dijo que la llegada del niño sería tanto para juicio como
para salvación, porque revelaría cómo eran las gentes realmente en sus
corazones y María misma sufriría angustias por el trato que posteriormente
recibiría Jesús.
Las palabras de Simeón fueron confirmadas por la llegada de Ana, quien profetizó que Dios traería salvación al pueblo judío por medio de Jesús.
1. Veamos Un Cuadro Cultural Judía Del
Tiempo Del Niño:
Presentación de Jesús en el templo:
Nuevamente en un paralelo con la historia de Juan, leemos cómo Jesús fue circuncidado, poniéndosele un nombre significativo (ver 1:31). Las profecías sobre el futuro de Juan se habían hecho en su circuncisión; en el caso de Jesús, tuvieron lugar cuando estaba en el templo. Pero antes deben mencionarse tres hechos significativos:
1) La ley judía
prescribía que después del nacimiento de un hijo, su madre fuera considerada
impura por siete días, después de los cuales debía permanecer en casa por otros
treinta y tres días, al cabo de los cuales, el cuadragésimo, se ofrecía un
sacrificio de purificación (Lv. 12:1-8). Esto podía hacerse sólo en Jerusalén y
requería un viaje hasta allí (24).
Aunque Lucas habla de la purificación de ellos, sólo María necesitaba ser purificada. Lucas pone a la par la purificación de la madre y la “redención” del hijo (ver más adelante). El sacrificio ofrecido era el menos costoso que se permitía a la gente pobre, lo que es una referencia deliberada a la condición “pobre” de José y María (comp. 1:46-55).
2) La ley requería que un primogénito fuera “redimido”. Todos los primogénitos eran considerados como consagrados a Dios. Esto se efectuaba sacrificando al primogénito de los animales y haciendo un pago de cinco shekels por los niños cuando tenían un mes (Ex. 13:13; Núm. 18:15, 16). La ley no requería la presencia del niño en el templo para este fin.
3) Jesús fue presentado porque al parecer María quería, en forma especial, ofrendar a su hijo para el servicio de Dios, como Ana había dado a Samuel para el servicio de Dios en el tabernáculo (1 Sam. 1:11, 21-28).
2. La
Purificación De María. Vv. 22-24:
la purificación de ella—Aunque la mayoría y los mejores de los
textos dicen “de ellos”, sólo la madre
necesitaba una purificación de la inmundicia legal del parto. “Los días” de esta purificación por un niño
varón eran cuarenta entre todos (Lv. 12:2, 4), a la expiración de los cuales la
madre estaba obligada a ofrecer un cordero para el sacrificio quemado, y un
palomino o una tórtola para la explosión.
Si no podía proveer un cordero, la madre tenía que llevar un palomino o una tórtola más; y si aún esto estaba más allá de sus recursos, entonces una porción de harina fina, sin los acostumbrados acompañamientos fragantes de aceite e incienso, que representaba una ofrenda por el pecado (Lv. 12:6-8; 5:7-11).
Ayuda Hermenéutica:
katharismos
=
(καθαρισμός,
G2512), relacionado con B, Nº 2, denota limpieza, purificación:
a) Tanto la acción
como sus resultados, en el sentido levítico (Mr. 1:44, rv: «limpieza»; Lc. 2:22, rv, rvr; Lc. 5:14, rv: «limpieza»; Juan 2:6; 3:25);
b) En sentido moral,
de los pecados (Heb. 1:3, rv: «purgación»;
2 P. 1:9). (VINE)
G5167 trugon = (τρυγών, G5167),
denota tórtola; de truzo = murmullar, arrullar (Lc. 2:24).
G4058 peristera = (περιστερά, G4058), denota una paloma o palomino (Mt. 3:16; 10:16; indicando su proverbial inofensividad; Mt. 21:12; Mr. 1:10; 11:15; Lc. 2:24: «palominos»; Lc. 3:22; Juan 1:32; 2:14, 16). (VINE)
Por
la ofrenda intermedia de “un par de tórtolas o dos
palominos”, entendemos que José y María estaban en circunstancias pobres
(2 Cor. 8:9), aunque no en pobreza extrema. Siendo un varón primogénito,
“le trajeron a Jerusalén, para presentarlo al
Señor”. Todos los tales habían sido reclamados como “santos al Señor”, o destinados a usos sagrados, en
memoria del libramiento de los primogénitos de Israel, de la destrucción en
Egipto, mediante el rociamiento de la sangre (Ex. 13:2).
Pero
en lugar de éstos, sin embargo, fue aceptada toda una tribu, la de Leví, y
dedicada a actividades exclusivamente sagradas (Núm. 3:11-38); y como había 273
menos levitas que los primogénitos de todo Israel en el primer censo, cada uno
de estos primogénitos tenía que ser redimido mediante el pago de cinco siclos,
pero no sin ser “presentado al Señor”,
en señal de su derecho justo a ellos y su servicio (Núm. 3:44-47; 18:15-16).
En obediencia a esta “ley de Moisés” la madre presentó su hijito al Señor, “en el portón oriental del atrio llamado Portón de Nicanor, donde ella misma sería rociada por el sacerdote con la sangre de su sacrificio”. Por aquel Niño, en tiempo debido, nosotros habíamos de ser redimidos “no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo” (1 P. 1:18-19), y la quema de la ofrenda de la madre, y la rociadura de ella con la sangre de su ofrenda por el pecado, habían de hallar su realización permanente en el “sacrificio vivo” de la madre cristiana misma, en la plenitud de un corazón “purificado de mala conciencia” por “la sangre que limpia de todo pecado”.
NOTA: Trasfondo Cultural:
Las
familias judías acostumbraban llevar a cabo ceremonias luego del nacimiento de
una criatura.
(vv. 21-24):
1)
Circuncisión. A cada niño se le
circuncidaba y se le ponía nombre después del octavo día de su nacimiento (Lv. 12:3;
Lc. 1:59-60). La circuncisión simbolizaba la separación de judíos y gentiles y
su relación especial con Dios (véase nota a 1:59).
2)
Redención del
primogénito.
El hijo primogénito se presentaba un mes después de su nacimiento (Ex. 13:2, 11-16;
Núm. 18:15-16). La ceremonia incluía volver a comprar "redimir", el niño de Dios mediante una
ofrenda. Además, los padres tenían en mente que el niño pertenecía a Dios,
quien es el único que tiene poder para dar vida.
3)
Purificación de
la madre.
Cuarenta días después del nacimiento de un hijo y ochenta días después del
nacimiento de una hija, la madre permanecía impura ceremonialmente y no podía
entrar al templo. Al final del tiempo de separación, los padres iban y traían
un cordero para ofrecerlo y una paloma en ofrenda por el pecado.
El sacerdote podía
sacrificar estos animales y declarar su pureza. Si un cordero era caro, los padres podían traer una
segunda paloma en su lugar.
Esto es lo que María y José hicieron.
Jesús era el Hijo de Dios y su familia llevó a cabo estas ceremonias de acuerdo a las leyes de Dios. El no nació bajo la Ley, en cambio y a pesar de esto, la cumplió a la perfección.
3. Simeón El Justo Y Piadoso. V. 25:
“Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre,
justo
y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre
él”. (v. 25).
Ayuda
Hermenéutica:
G4826 Συμεών = Sumeón: de lo mismo que G4613;
Simeón (i.e. Simón), nombre de cinco israelitas: - Simeón.
(Strong).
G1342 δίκαιος = díkaios: de G1349; equitativo
(en carácter o acto); por implicación inocente, santo (absolutamente o
relativamente): - justo. (Strong).
G2126 εὐλαβής = eulabés: de G2095 y G2983; hablar bien (cuidadosamente), i.e. circunspecto (religiosamente, piadoso): - piadoso. (Strong).
justo—de hecho en su carácter moral. (V. 25).
pío—de
espíritu religioso.
esperaba la consolación de Israel—hermoso título de
la venida de Cristo, aquí indicada. el Espíritu Santo era—sobrenaturalmente—sobre él—Así estaba el
Espíritu, después de una ausencia triste de casi 400 años, volviendo al pueblo
escogido, para despertar la expectativa, y preparar para los acontecimientos
venideros.
había recibido respuesta del Espíritu Santo (V. 26)—Dando a
entender, fuera de toda duda, la personalidad del Espíritu.
no vería la muerte antes que viese—“¡dulce antítesis!”. ¡Cómo la vista del uno doraría la lobreguez de la otra! Era probablemente, en ese momento, avanzado en años.
1) El Espíritu
Lo Guía. VV. 27, 28:
El
Espíritu lo guía hasta el templo en el mismo momento cuando la madre estaba por
presentar a su hijo al Señor. Vv. 27, 28.
le tomó en sus brazos—reconociendo inmediatamente en el niño, con certidumbre infalible, al Mesías prometido, sin necesitar que María le informara de lo que le había sucedido a ella. El notable acto de tomar en sus brazos al niño no debe ser descuidado. Fue como si él dijera: “Este es toda mi salvación, y todo mi deseo” (2 Sam. 23:5).
2)
Nunc Dimittis = Ahora te dejas ir.
Vv. 29-32:
La
expresión profética de Simeón es conocida como el Nunc Dimittis, basado en las primeras palabras del
texto latino. El cántico destaca a Jesús como el Salvador universal.
Señor—“Dueño” (v. 29), palabra rara vez
usada en el Nuevo Testamento, y elegida aquí con corrección peculiar, cuando el
anciano santo, sintiendo ahora conseguido su final objeto en desear vivir, sólo
esperaba la palabra de orden de su Dueño, para irse. Ahora despides—Más claramente,
“ahora estás soltando a tu siervo”;
manera paciente más reverencial de expresar el deseo de irse.
han visto mis ojos tu salvación (v. 30)—Muchos vieron al niño, y aun al hombre crecido Cristo Jesús, que nunca vieron en él “la salvación de Dios”. Este aprecio de un objeto de vista, un niño, inconsciente, débil, fue acto de pura fe. Simeón “vio su gloria” (Jn. 1:14). En otra manera de verlo, fue una fe anterior recompensada por la vista presente.
todos los pueblos (vv. 31, 32)—en aquel entonces en tinieblas. la gloria de tu pueblo Israel—ya de antes tuyo, y ahora, la parte creyente de él, ha de ser tuyo en un sentido más glorioso que nunca. Se notará que este cántico, como “el del cisne, despidiéndose de esta vida terrenal”, toma una vista más comprensiva del reino de Cristo que la de Zacarías, aunque es uno solo el reino del cual cantan.
puesto—nombrado, destinado. para caída y para levantamiento
de muchos en Israel; y para señal a la que será contradicho— (vv. 31, 32)
tal vez la primera de estas cláusulas expresa las dos etapas de la “caída de muchos en Israel”, temporal por
incredulidad, durante la carrera terrenal de nuestro Señor, y el “levantamiento” subsiguiente de las mismas personas
después que el derramamiento del Espíritu en Pentecostés arrojara para ellos
una luz nueva sobre el asunto; mientras que la segunda cláusula describe a los
enemigos obstinados del Señor Jesús. Tales actitudes opuestas entre sí hacia
Cristo se asumen de siglo en siglo.
Y, etc.
(v. 35)—la
conjunción enfática; “Aunque era bienaventurada
entre mujeres, tendrás también tu porción enorme de luchas y sufrimientos, que
este Niño ha de ocasionar”, señalando no la continua detracción y
rechazo de éste su Hijo, aquellas agonías de él que ella había de presenciar en
la cruz, y su situación desolada después, sino las terribles vicisitudes de fe
e incredulidad, de esperanza y temor acerca de él, por medio de las cuales ella
había de pasar. que sean manifestados los pensamientos, etc.—las opiniones y
decisiones acerca de Cristo son un espejo en el cual los mismos “pensamientos de sus corazones” se hacen ver.
“(y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos* de muchos corazones”. (Lc. 2:35)
NOTA: *V. 35:
pensamientos,
dialogismos G1261: Compare «diálogo». Razonamiento
interior, interrogación, consideración y deliberación; inquietudes internas
del ser humano; referente a preguntas mentales, opiniones, designios
y disputas. Dialogismos es el pensamiento de una
persona que está:
1) Deliberando consigo misma,
2) Arreglando cuentas, y
3) Es sospechosa debido
a su estado de indecisión.
A través de la
aceptación o el rechazo que uno hace de Cristo, los pensamientos verdaderos de
una persona hacia sí misma y hacia Dios se vuelven claros. (Strong).
4. Ana La Profetiza: V. 36:
“Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada,
pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad” (Lc. 2:36).
Ayuda
Hermenéutica:
G451 Ἄννα = Ánna: de origen hebreo [H2584];
Ana, una israelita: - Ana. (Strong)
G4398 προφῆτις = profétis: femenino de G4396;
mujer que predice o mujer inspirada: - profetisa. (Strong)
Ana
(v. 36)—o, Hannah—profetisa—otra
evidencia de que estaban cerca “los últimos tiempos” en los cuales Dios había de “derramar su Espíritu sobre toda carne”.
de la tribu de Aser—una de las diez tribus, de la cual muchos
no fueron llevados al cautiverio, y no pocos de ellos se unieron a Judá después
del regreso de Babilonia. La distinción de tribus, aunque prácticamente
destruida por el cautiverio, era bien conocida hasta la dispersión final (Rom. 11:1;
Heb. 7:14); ni está del todo perdida ahora. había vivido, etc.—ella había vivido siete años con el esposo, y hacía ochenta y
cuatro años que era viuda; de modo que, si
se casó a la primera edad casadera, de doce años, ella no podría tener menos de
103 años.
no se apartaba del templo (v. 37)—se hallaba allí en
todas las horas de culto de día, y aun durante los servicios nocturnos de los guardas
del templo (Salm. 134:1-2), “sirviendo a Dios con
ayunos y oraciones” (Véase 1 Tim. 5:5, sugerido
por esto).
sobreviniendo (v. 38)—“presentándose”. Ella ya había
estado allí, pero ahora se hallaba “estando cerca”.
como el testimonio de Simeón al bendito Niño estaba terminando; pronta a tomar
el tema “a su vez”, o “en su turno”.
hablaba de él a todos, etc.—el sentido es, “a todos los que en Jerusalén estaban esperando la
redención”.
diciendo en efecto: “En este Niño están envueltas todas nuestras esperanzas”. Si ésta era la hora de la oración, cuando grandes números acudían al templo, explicaría el que ella tuviera auditorio grande, como dan a entender las palabras.
Su unción profética no fue
afectada por el espíritu de la época. Su histórica profecía con respecto a
Jesús llamó la atención de todos los presentes hacia la singularidad del niño
que acababa de ser dedicado en el templo (Lc. 5:22).
El
nombre «Ana» significa «favor» o «gracia»,
y se origina del hebreo chanan, que quiere decir «doblarse
o inclinarse en bondad» y «hallar y
mostrar favor». Ella halló favor en los ojos de Dios, porque él
reveló al Mesías, la Esperanza de Israel, a sus ojos envejecidos. Su ungido
ministerio durante los postreros años de la vida constituye una promesa para
las mujeres mayores.
Hay siempre un ministerio para el creyente sensitivo:
·
Obediente y puro;
· Ministerio que puede influir y moldear a la generación venidera (Tito 2:2-5). (Lc. 1:26-56; 8:2).
Concluye:
Simeón y Ana, representan
la espera fiel y la fe
perseverante en las promesas de Dios, siendo testigos del Mesías
esperado en el Templo; Simeón, guiado por el Espíritu Santo, reconoce a Jesús
como la Luz para las naciones y la Salvación.
Mientras que Ana, una profetisa anciana, da testimonio del niño, mostrando que Dios cumple sus promesas a quienes confían en Él, incluso después de una larga espera, revelando que Jesús es para todos, judíos y gentiles.
Reflexión:
1) Significado De Simeón:
El Justo que Esperaba: Era un hombre
justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo le
había prometido que no moriría sin ver al Cristo
(Mesías).
Reconocimiento del Mesías: Al tomar a Jesús,
Simeón lo bendice, profetizando que será "luz
para revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel"
(v. 32).
Profecía sobre María: Advierte a María que una espada traspasaría su alma, refiriéndose al dolor que sentiría al ver a Jesús crucificado, un sufrimiento que también forma parte de la redención.
2) Significado De Ana:
La Profetisa Devota: Una viuda anciana
(84 años o viuda por 84 años, según la
interpretación) de la tribu de Aser, que dedicaba su vida al Templo,
ayunando y orando día y noche.
Testigo de la Redención: Al ver a Jesús,
comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño a todos los que esperaban la
redención de Jerusalén.
Ejemplo de Fe Continua: Su vida ilustra la importancia de la oración constante y la dedicación a Dios, incluso en la vejez, como un camino para ver el cumplimiento de las promesas divinas.
3) Lecciones Clave De Lucas
2:21-38:
La Promesa se Cumple: Dios honra a
quienes esperan pacientemente por Él, como Simeón y Ana que esperaron toda su
vida.
Jesús es Universal: La salvación de
Cristo no es solo para Israel, sino para todas las naciones.
El Espíritu Santo Guía: El Espíritu Santo
revela a Jesús y capacita a los creyentes para dar testimonio.
Fe y Oración: Son pilares para
vivir una vida de esperanza y ver la mano de Dios en la vida.
Hay
siempre un ministerio para el creyente sensitivo: Fiel y Puro.
___________
Nota y Bibliografía:
- e-Sword-the. LEDD. Mundo Hispano.
- Biblia de Estudio RYRIE.
- Pastor:
Carlos Ramírez Jiménez. 6//12//2025. MISIÓN
BAUTISTA “Emanuel”. Ciudadela de
Noé. Los Cardos Mz.E - Lt.18. III Etapa.
Cerca del Hospital Regional II. Cel.
937-608382-Tumbes.
charlyibsh@hotmail.com
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