LAS CARACTERISTICAS DE NUESTRO LLAMAMIENTO: (Col. 3:5-17)
LAS CARACTERISTICAS DE NUESTRO LLAMAMIENTO:
(Col. 3:5-17)
“Pero ahora dejad también
vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras
deshonestas de vuestra boca… No mintáis los
unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”.
(VV. 8-9)
Pastor: Carlos
Ramírez Jiménez:
Centrar el interés y las aspiraciones en lo celestial implica despojarse
de determinados vicios y cultivar ciertas virtudes. Los pecados de indulgencia con:
· La sensualidad (v. 5),
· Las actitudes erróneas (v. 8),
· El lenguaje deshonesto (vv. 8, 9) y
· Los prejuicios de la mente (v. 11)
Deben morir en nosotros de una vez por todas.
Cristo debe gobernar y convertirse en el centro de las relaciones y el culto de los hijos de
Dios (vv. 12-17).
EN LA VIDA COTIDIANA. 3:5-17.
I.
Implicaciones Morales. Colosenses 3:5-11:
El
primer grupo de implicaciones, que hemos llamado morales, son introducidas por
las palabras por lo tanto (ver 2:6, 16 y 3:12). Estas implicaciones morales
están presentadas de una manera negativa, enumera algunos pecados específicos
que deben ser desterrados del creyente.
Comienza
por estas implicaciones éticas para hacernos pensar que, aunque hay libertad en
Cristo, también estamos sometidos a preceptos firmes y no cambiables. Dividamos el
pasaje en tres partes.
1- La primera parte (vv. 5 y 6) es
un mandato sobre ciertos pecados y la actitud que tiene Dios sobre ellos.
El mandato es tajante. En 2:13 nos describía nuestra situación antes de ser creyentes como muertos (nekrós G3498)1), ahora con ese mismo énfasis nos dice que debemos matar (nekróo G3499) el pecado. Pablo nos lleva desde la muerte a una vida en Cristo en donde tenemos que matar al pecado, siempre desde la perspectiva de estar en Cristo y con Cristo.
Ayuda Hermenéutica:
G3498 νεκρός = nekrós: de un primario aparentemente νέκυς
= nékus (cadáver); muerto (literalmente o
figurativamente; también como sustantivo):- morir,
muerte, muerto. (Strong).
nekroo
=
(νεκρόω, G3499), hacer morir. Se usa en la voz activa en el
sentido de destruir el poder de, privar de poder, con referencia a los malos
deseos que obran en el cuerpo (Col. 3:5). En la voz pasiva se usa del cuerpo de
Abraham, «que estaba ya como muerto»
(Rom. 4:19); «ya casi muerto» (Heb. 11:12).
(VINE).
Una
traducción literal diría así:
Ø “Matad los miembros que están sobre la tierra”.
Pablo
usa el término miembros
G3196 como los instrumentos para cometer pecados (Rom. 6:12-13). Nos dice también a qué clase de miembros debemos matar:
· Los que están en la tierra o mejor dicho los
que se guían por los valores que da este mundo.
Hemos sido trasladados al reino de Dios y por lo tanto nuestros valores deben ser diferentes.
Ayuda Hermenéutica:
G3196 μέλος = mélos: de afinidad incierta; extremidad o parte del cuerpo: - miembro. (Strong).
Se
debe insistir que esta lista es sólo a manera de ejemplo y no pretende ser
exhaustiva. Trataremos
de definir brevemente cada uno de los pecados:
v Fornicación (pornéia G4202) es inmoralidad
sexual, relaciones sexuales fuera de matrimonio; también se
aplica a todo acto pornográfico.
v Impureza (akatharsía
G167) añade al pecado anterior un carácter de
perversión (Rom. 1:24). Pablo fue más allá del acto exterior, llegó al centro mismo
de las acciones. Las siguientes palabras se refieren a sentimientos que no se
pueden gobernar (Rom. 1:26-27), relacionados también con la sexualidad mal
usada.
v Al término deseo (epithumía G1939) añade malos
(Jn. 8:44), porque la palabra deseo no siempre tiene una connotación mala. Aquí
no sólo se refiere a lo sexual, en forma general es todo deseo malo.
v Finalmente trata
la avaricia
(pleonexía G4124). Esta palabra
significa sencillamente deseo de tener más.
Dios
ordenó que se debe pedir por las necesidades de cada uno, pero el deseo de
tener más allá de nuestras necesidades es pecado, es idolatría (eidodolatría
G1495).
Ø No
podemos servir a Jesucristo y
Ø Al dios de las posesiones (Mt. 6:24).
Estos
pecados están colocados al mismo nivel y debemos “matarlos” con el mismo énfasis:
· Actos sexuales fuera del matrimonio,
· Deseos desordenados,
· Sentimientos de hacer el mal y
· El deseo de tener más allá de nuestras necesidades.
Frente
a estos pecados Dios actúa de una sola manera:
Ø Con ira.
La
ira de Dios (v.
6) no es un cambio de sentimientos de parte de él, pues nuestro Padre no está
sujeto a variaciones temperamentales. La ira de Dios no es una perturbación de
su espíritu, sino un juicio por el cual se promueve el castigo sobre el pecado
(Agustín).
Tampoco la ira es contraria al amor, es una forma que toma el amor hacia lo que se opone a Dios. También se debe notar en el texto que la ira está viniendo (se usa el presente), no se trata de un evento futuro, ya está presente.
La frase sobre los rebeldes (v. 6), tiene un problema textual; no hay suficiente evidencia externa para sostener su inclusión. Si se lo omite (respaldado por varias autoridades como Westcott y Hort y Lightfoot entre otros), el v. 7 en su parte final se deberá traducir cuando vivíais en estos (pecados). Esta observación no hace a un lado la enseñanza que aquí se expone, pues en Ef. 5:6 se incluye esta frase sin ningún problema.
2- La segunda parte (vv. 7 y 8) nos habla del
pasado.
Por
un lado, afirma que los colosenses habían ya superado una etapa, antes vivían
en esos pecados, antes eso era lo normal. Pablo nos quiere decir que no nos
gloriemos al compararnos con aquellos que cometen estos pecados, porque
nosotros también éramos así. Pablo usa el enfático ahora para que pensemos en
nuestra nueva posesión y posición en Cristo. En esta lista podemos ver una acumulación
creciente de pecados que se refieren a nuestra actitud interna:
· La ira (orgé G3709) es una actitud de
rechazo (se sobreentiende frente a cosas
buenas que nos suceden);
· El enojo (thumós G2372) es una pasión
hirviente (Dargan);
· La malicia
(kakía G2549) ya es actuar, es
hacer cosas de categoría inferior a lo que Dios nos demanda (Mt. 6:33-34), es
la maldad que existe entre los hombres;
· La blasfemia
(blasfemía G988) significa hacer
una cosa injuriosa, se traduce como blasfemia cuando es contra Dios y calumnia
cuando es contra los hombres;
· Finalmente, las palabras groseras (aiscrología G148), en un lenguaje ofensivo, generalmente se refiere a expresiones en forma deshonesta y vulgar sobre alguna cosa.
3- La tercera parte (vv.
9-11) nos lleva más directamente al plano de las
relaciones.
Se
ha dicho que la novedad del cristianismo no es el contenido moral diferente en
forma exclusiva; la novedad sobre todo es la fundamentación de nuestras
exigencias éticas: Jesús.
Estamos frente a ciertas demandas dentro de una comunidad de creyentes, el “círculo” (la iglesia) desde donde se plantean las exigencias éticas: esa es la otra novedad.
El
pasaje empieza con un mandato que no se debe añadir a la lista anterior, donde
solamente encajaría con “mentiras”, pero aquí evidentemente cambia de tema.
Pablo ordenó que no nos mintamos, que seamos auténticos.
Y da
dos razones:
v Nos “hemos desnudado” o quitado el ropaje exterior, con
todas las cosas desagradables que este ropaje lleva y nos hemos puesto uno
nuevo,
v Que no es un trabajo terminado, sino que
cada día va renovándose nuevamente.
Hay
dos metas:
· Llegar a una identificación plena con las
cosas divinas y que seamos una fiel imagen de nuestro Dios,
· Imagen que ha sido distorsionada con el pecado.
Esto
nos conduce a una idea que está flotando:
Ø La transformación del creyente es algo interno, tenemos una nueva naturaleza;
Ø Pero también es algo externo pues debemos tener nuevas prácticas.
No solamente tenemos que ser buenos, sino que también parecer buenos.
En
una comunidad donde no hay mentira, sino que existe una transformación externa
e interna, hay una verdadera unidad que reflejará a Cristo mismo quien es todo,
además de que Cristo está en todos sin ninguna distinción. La iglesia o el “círculo”
desde donde proclamamos las exigencias éticas, se caracteriza porque las
divisiones del viejo hombre han sido superadas, no es una esperanza sino un
hecho.
Padilla afirma que, aunque somos de grupos diferentes ahora pertenecemos a una tercera raza (1 Cor. 10:32). La comunión que hay en la iglesia que está aferrada a Cristo como cabeza es mucho más que una comunión espiritual.
En Cristo están unidos los que están separados en el mundo por su raza (griego ni judío); separados por sus prejuicios religiosos (circuncisión ni incircuncisión); separados por el nivel cultural (bárbaro ni escita; los bárbaros eran considerados como gente inculta y los escitas como mucho más incultos y “salvajes”, los dos eran proscritos por la “sociedad culta”); separados por su clase social (esclavo ni libre).
II.
Implicaciones Sociales. Colosenses 3:12-4:6:
Estamos frente al último pasaje que comienza con, por tanto, lo que nos indica que es la conclusión de lo que ya se ha dicho. Se ha hablado de la posición y posesiones en Cristo, y en el párrafo anterior de las implicaciones personales llegando a introducirse en las relaciones dentro del cuerpo de Cristo. Ahora presentará lo que sucede cuando el cristiano se relaciona con la sociedad en general.
El ser un creyente no significa aislamiento del mundo; todo lo contrario, debemos proyectarnos hacia el mundo y sus necesidades.
Esta
Sección Se Dividirá Para Su Mejor Comprensión En Tres Partes.:
La
primera nos habla de una conducta marcadamente diferente a la conducta
anterior. Si en el párrafo anterior se hablaba más en sentido negativo ahora se
dice qué es lo que se debe hacer.
Antes
era:
v Haced morir (3:5),
v Dejad (3:8) y
v No mintáis (3:9);
v Ahora es vestíos (3:12 y 14).
Se debe señalar que el verbo “vestir” no se halla en el original, pero es necesario suplirlo en el v. 14 para dar mejor sentido a la redacción.
El primer párrafo que se desarrolla bajo vestíos tiene a su vez dos partes. Podemos decir que una es una lista de las nuevas “prendas” que debemos tener, y esto por una razón especial; y la otra la forma como debemos usar estas “prendas” cuando hay problemas, teniendo un ejemplo digno de imitar.
Comienza
el párrafo dándonos una apelación a una conducta diferente. Con escogidos de
Dios (v. 12) destaca que la salvación no es por el esfuerzo humano, sino
solamente por el acto lleno de gracia de un Dios misericordioso. Ya Pablo había
escrito a los tesalonicenses en el mismo sentido (1 Ts. 1:4) y luego les aclara
el asunto al decir que ellos fueron elegidos por Dios con un propósito especial: glorificarle (2
Ts. 2:13-14).
Nuestro comportamiento debe ser diferente porque también somos santos, es decir que Dios nos ha apartado para una vida diferente y también somos el objeto del amor de Dios. Estas tres cosas nos deben motivar o ser el motor para que nuestra conducta sea diferente.
La
lista de nuestro “vestido” empieza con algo muy interno, debemos
estar llenos de profunda compasión. Aquí Pablo hace uso de la idea de los
antiguos por la que se pensaba que las vísceras eran el asiento de las
emociones.
Entonces nos dice que debemos tener una compasión* (splágcnon G4698) que se origina en el fondo de nuestro ser. Esto es similar a lo que sintió Jesucristo cuando fue movido a misericordia al ver a los hombres como ovejas sin pastor (Mt. 9:35-38).
Ayuda Hermenéutica:
G4698 σπλάγχνον = *splánjnon: probablemente fortificado de σπλήν
= splén («esplín»); intestino, (plural);
figurativamente compasión o lástima:- cariño,
corazón, entraña, amor entrañable. (Strong).
· Benignidad (crestótes
G5544) es dulzura, que seamos fáciles de llevar.
· Humildad (tapeinofrosúne
G5012), que sea verdadera, una humildad que comienza en nuestra
relación con Dios (1 P. 5:6), y que no debe ser falsa como se ha descrito en
2:18 y 23.
· Mansedumbre (praútes G4340), esa fuerza bajo
el control del Espíritu
Santo, solamente así puede ser bien utilizada.
· Paciencia (makrothumía G3115), tener la tolerancia para soportar los problemas mientras seguimos viviendo; no es aguantar por aguantar, sino aguantar luchando.
El
v. 13 nos dice cómo es la forma en que debemos llevar las prendas de nuestro
nuevo vestido. Aquí se hace énfasis en las relaciones personales. Los valores
mencionados no tienen ningún valor si no se los pone en práctica relacionándose
con otras personas: los unos a los otros (v. 13a). El soportar significaba
estar dispuesto a sufrir por otras personas, pero no en el sentido de buscar
que le hagan daño en forma pasiva, sino que debemos estar listos a sufrir por
otros mientras procuramos ser de ayuda o estamos tratando de enseñarles algo.
No es un mandato para algunos solamente, no hay excepciones. De la mano con esto va el acto mismo de perdonar; no podemos ayudar a otros si no estamos listos a perdonar. El segundo los unos a los otros es una palabra en el original que tiene una connotación más profunda y reflexiva (eautoú G1438) que la primera (allélon G240). Siendo parte de una comunidad de seres humanos, siempre va a ser un problema el relacionarnos, de allí es que debemos estar listos a cumplir lo que se ha descrito.
Sócrates y la calumnia 3:13:
Sócrates fue calumniado villanamente. Alguien le preguntó qué haría.
—¿Te harás justicia por tus propias manos?
—No señor.
—¿Llevarás tu causa a los tribunales?
—No señor.
—¿Qué harás? ¿No harás nada?
—Sí. Procuraré vivir tan dignamente que mi conducta desmienta esa falsedad.
Para
que no olvidemos la preeminencia de Cristo en nuestras relaciones sociales,
Pablo nos recuerda que en él tenemos el ejemplo:
v Así como el Señor (la mejor lectura en el texto original), el dueño de todo, el que está sobre toda la creación nos perdonó,
asimismo es nuestra responsabilidad perdonar.
Perdón no es estar dispuesto a pasar por alto lo que otros hacen en contra de nosotros. Este está acompañado siempre de “soportarnos” (v. 13a), es decir el enseñar acerca del señorío de Cristo. Nuestro modelo en las relaciones interpersonales en el “aquí” es lo que hizo Dios en el “allá”, en la eternidad y cómo esto se hizo historia en la muerte de Cristo. No es un modelo fácil de seguir, pero es nuestro modelo.
Hay una prenda en nuestra nueva vestimenta que tiene importancia sobre el resto por lo que Pablo la trata aparte: el amor (v. 14). Con esta palabra lo que se quiere indicar es que el vestido del creyente no es solamente una lista de virtudes que están bien almacenadas, es sobre todo y antes que nada un amor con el cual nos vinculamos con los demás. El amor no es estático, el amor es acción, es relacionarse, es hacer. Solamente cuando lo entendamos así podremos decir que es un lazo de unión perfecta.
Como
una parte final del párrafo, nos habla ahora de la situación de nuestro fuero
interno: la paz (v. 15). En una
América Latina convulsionada, donde la paz apenas es un lema político o una
pantalla para ganar popularidad, es difícil comprender este término en su pleno
significado. Lo cierto es que primero es una paz de Cristo, el autor de todo y
el que todo lo sustenta; no es la paz de los sepulcros ni la ausencia de
guerra, que es lo mejor que el hombre puede ofrecer.
La
paz de Cristo es un estado del individuo por el cual se puede relacionar con
Dios y con los hombres en forma libre. Es la paz que sobrepasa el entendimiento
humano (Filp. 4:7), es la paz que solamente Dios puede dar. Por otro lado, la
paz es declarar la guerra al pecado, a Satanás y toda su nefasta influencia
aquí en la tierra.
La paz es la certeza de estar en la voluntad de Dios y esto es posible solamente por lo que Cristo hizo en la cruz (Ef. 2:14-22; Col. 1:20). Esta paz que el creyente debe tener o que debe gobernar, la tenemos que ejercitar en la comunidad, convirtiendo así a la iglesia en un ejemplo de paz para el mundo.
El párrafo termina con lo que se ha venido explicando ya antes: nuestra vida debe ser de acción de gracias hacia nuestro Dios por lo que él es, por lo que él ha hecho y por lo que nos ha dado.
Otro
gran párrafo de esta división lo encontramos desde 3:16 a 4:1. Estas no son
amonestaciones aisladas, sino una parte de la división desde 3:12 a 4:6. Este
pasaje es una sola unidad igual que el pasaje paralelo de Efesios 5:18-6:9. Debemos hacer
una comparación entre los dos.
En
Ef. 5:18 el mandato es sed llenos del Espíritu; aquí en Colosenses es
la palabra...
habite... en vosotros. El resultado de la llenura del Espíritu Santo está
expresado en Efesios por cuatro participios griegos:
· Hablando...
· Cantando...
· dando gracias y
· Sometiéndoos (Ef. 5:19-21).
Aquí
en Colosenses también hay participios griegos: enseñándoos
y amonestándoos... cantando... dando gracias. Aquí el paralelismo se corta,
pues Colosenses no usa un cuarto participio, sino que entra directamente a las
aplicaciones de sometiéndoos. Este análisis rápido nos lleva a la conclusión de
que los términos sed llenos del Espíritu y la palabra de Cristo habite
abundantemente son correspondientes.
Podemos
inferir también que la llenura del Espíritu Santo, el control de
él sobre nuestras vidas, se logra solamente cuando la
palabra de Cristo ha hecho su morada en nuestras vidas. Este habitar no es solamente aprenderla de memoria,
es mucho más que eso, es que ella y el poder que tiene por sí misma actúe en
nosotros produciendo los cuatro resultados aquí mencionados.
v La llenura del Espíritu Santo no se refleja en
cosas extraordinarias y sorprendentes;
v Los dos pasajes
nos enseñan que el control del Espíritu Santo y la palabra de Cristo se ven en nuestra manera de
hablar, que tiene que estar saturada de sabiduría divina;
v En ese cántico de
alabanza que existe en el corazón de cada creyente por haber sido redimido;
v En una vida de
acción de gracias, que se transforma en hacer las cosas de tal manera que la
gente vea a Jesús en todos nuestros actos, pues eso significa hacer las cosas
en su nombre;
v Por último, es una
vida de sujeción unos a otros.
No pensemos entonces que los resultados de la morada de la Palabra de Cristo se van a ver en cosas “espirituales”; los resultados se ven en la vida diaria cuando nos estamos relacionando con otros hombres.
Dentro del contexto señalado tenemos que tratar los versículos que siguen. No son mandamientos separados, son dependientes de lo anterior como ya se explicó. En el libro de Efesios se trata en forma más extensa esta lista de mandamientos. Nos limitaremos a lo esencial.
La “sujeción” es la parte clave que trata el pasaje. Muchos han
pensado que esta palabra está fuera de contexto a fines del siglo XX. En este
párrafo encontramos una forma literaria un tanto especial que los técnicos
llaman “preceptos
del hogar”. Esta forma literaria es bastante común en el NT., y se
usó como un esfuerzo de la iglesia del primer siglo de establecerse en el
contexto de la vida diaria.
Salta a la vista que estos preceptos están dirigidos primero al que está sujeto (esposa antes que esposo, hijos antes que padres, esclavos antes que amos); por lo general se procedía, al contrario. Nos da un vuelco radical, se trata al subordinado como una persona aparte, cosa que es totalmente ajena al espíritu del primer siglo. Pablo le da al sujeto subordinado una responsabilidad moral.
Por
otro lado, la palabra “sujeción” no hace justicia al original upostásso, pues sujeción lleva la idea de “arrojarse y
dejarse pasar por encima”; “sumisión”
hace énfasis en la pasividad. Quizás “subordinación” explicaría mejor el sentido de
aceptar una orden en forma voluntaria.
Después que se ha dado este mandamiento de “subordinación”, estos preceptos invierten la relación y llaman ahora a la “autoridad” a otra clase de subordinación (en el pasaje paralelo de Efesios hay un llamado a subordinarse todos, Ef. 5:21); amor, no irritar a los hijos y ser justos. Estos conceptos eran totalmente extraños exigiéndoles a los que se suponía estaban en un nivel superior. Pablo hace énfasis en estos llamados porque los otros se sobreentendían en el primer siglo.
Concluye:
Pablo nos ofrece una estrategia para ayudarnos a vivir para Dios
cada día:
(1)
Imitar el espíritu perdonador y misericordioso de
Cristo (3:12, 13);
(2)
Dejar que el amor guíe nuestra vida (3:14);
(3)
Permitir
que la paz de Cristo gobierne nuestro corazón (3:15);
(4)
Ser siempre agradecidos (3:15);
(5)
Tomar en cuenta la Palabra de Dios siempre (3:16);
(6)
Vivir como representantes de Cristo (3:17).
La comunión que
hay en la iglesia que está aferrada a
Cristo como cabeza es mucho más que una comunión espiritual.
__________
Nota y
Bibliografía:
1) nekros = (νεκρός, G3498), se usa de:
(a) La muerte del cuerpo (cf. Stg. 2:26), su sentido más frecuente;
(b) La condición
espiritual de los inconversos (Mt. 8:22; Juan 5:25; Ef. 2:1, 5; 5:14; Filp. 3:11;
Col. 2:13; comp. Lc. 15:24);
(c) La condición
espiritual de los creyentes con respecto al pecado (Rom. 6:11);
(d) Una iglesia en
decadencia, en tanto que en tal estado está inactiva y es estéril (Ap. 3:1);
(e) El pecado, que
aparte de la ley no puede producir un sentimiento de culpa (Rom. 7:8);
(f) El cuerpo del
creyente en contraste a su espíritu (Rom. 8:10);
(g) Las obras de la
ley, en tanto que, por buenas que sean en sí mismas (Rom. 7:13), no pueden
producir vida (Heb. 6:1; 9:14);
(h) La fe que no
produce obras (Stg. 2:17, 26; comp. v. 20). (de Notes on Thessalonians, por
Hogg y Vine, p. 143). (VINE).
- e-Sword-the. LEDD. Mundo Hispano.
- Biblia de Estudio RYRIE.
- Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 28//2//2026. MISIÓN
BAUTISTA: “Emanuel”. Ciudadela de
Noé. Los Cardos Mz. E - Lt.18. III
Etapa. Cerca del Hospital Regional II.
Cel. 937-602382-Tumbes.
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