Jesús Promete Enviar Al Espíritu. [2] (Juan 14:15–31)
Jesús Promete Enviar Al Espíritu. [2]
(Juan 14:15–31)
“Si me amáis, guardad mis
mandamientos… Y yo rogaré al Padre, y os
dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”. (VV.
15-16)
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:
4. Se Manifestará a Ellos En El Futuro. vv.
18–24:
Además, explica cómo se manifestará a
ellos en el futuro (vv. 18–24). Él había hablado tanto de su salida del
mundo e ida al Padre (ver 13:33, 36; 14:12 ss.) que ellos estaban dudando de un
futuro cuando quedarían sin él. No os dejaré
huérfanos es una promesa concreta
para calmar sus temores.
El
término huérfanos, usado aquí
en el sentido figurado, pero una vez en el sentido literal (Stg. 1:27), es la
transliteración del término griego y significa “sin padres”. Jesús había llamado a
los discípulos “hijitos”
(13:33), ocupando el puesto de su padre espiritual.
Vincent
indica las maneras en que Jesús cumple su promesa:
·
No
fueron dejados sin una regla de vida (13:34),
·
Ni
sin un ejemplo (13:15),
·
Ni sin un motivo (14:15),
·
Ni
sin fruto (15:5);
·
Ni
sin advertencia (15:2,
6),
·
Ni
sin consuelo (14:18),
·
Ni sin
recompensa (14:2).
La
promesa de volveré se traduce mejor “vengo, o estoy viniendo”, pues es un verbo en el tiempo presente, aunque se refiere al
futuro inmediato. Los comentaristas están divididos en cuanto al
significado de la promesa volveré:
v Algunos opinan que se refiere a la
resurrección y/o la segunda venida (14:3),
v Pero otros, basados en los vv. 21, 23 y Mateo 28:20,
v Opinan que se refiere a la venida del Espíritu Santo.
En
el v. 19, Jesús se refiere a su salida física e inminente del mundo, después de
la cual el mundo, que no tiene percepción espiritual, no podría verlo más, pero
los discípulos lo verían. La interpretación del versículo anterior determina el
significado de, pero vosotros me veréis. Jesús se refiere a un evento futuro me
veréis, pero con el verbo en el tiempo presente, literalmente “me estáis
contemplando”.
La referencia es a su resurrección, o a la venida del Espíritu Santo. Nótese: el contraste marcado que se establece entre el mundo y vosotros, ambos términos en una posición enfática.
Con
la conjunción causal Porque, Jesús explica la base de nuestra esperanza de
vida: su propia victoria sobre la muerte en la resurrección.
Nótese: otra vez el contraste marcado entre los dos pronombres yo y vosotros, ambos en una posición enfática. Lo que hizo Jesús tiene implicaciones para sus seguidores en todos los siglos.
La
expresión en aquel día (v. 20) es ambigua, pero solo dos opciones surgen: se refiere a la resurrección o a Pentecostés. El énfasis en
este versículo recae sobre la triple relación mutua entre Jesús, el Padre y los
discípulos.
Morris
opina que Jesús se refiere a lo que pasaría en el día de la resurrección, pero
no hay evidencia de que este conocimiento, o percepción espiritual, haya
llegado en relación con ese evento, pero ciertamente se produjo cuando el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos reunidos.
Jesús había hablado en ocasiones anteriores de la relación mutua entre él y el Padre, relación que aquí se extiende a los discípulos (ver 15:4, 5; 17:21, 23; 1 Jn. 3:24; 4:13, 15, 16). Esta relación explica en parte la promesa de “no os dejaré huérfanos”, pero también es la garantía de un ministerio fructífero (15:1–5).
En
el v. 21, Jesús repite esencialmente lo que dijo en 14:15; hay una relación
estrecha e inconfundible entre el amar a Jesús y el obedecer sus mandamientos. El amor
produce la motivación, y la obediencia es
la evidencia que autentica lo genuino del amor. El tener sus mandamientos significa tenerlos en mente y obedecerlos
como el estilo
de vida.
Los
tres verbos:
Ø Tiene,
Ø Guarda y
Ø Ama,
Son participios griegos en el tiempo presente y describen acción continua. Hay poco o ningún valor en tener los mandamientos si uno no los obedece; las dos acciones son necesarias para validar el amor.
Jesús
anuncia tres bendiciones para el que expresa su amor en la obediencia:
· Tendrá la seguridad del amor del Padre,
· El amor del Hijo, y
· La manifestación personal de Jesús en su vida.
Morris
comenta que este pasaje indica que el Padre no es indiferente a la actitud de
los hombres hacia su Hijo. No explica en qué manera o en qué tiempo se
manifestará a los que le aman.
El
verbo griego que se traduce manifestaré se usa solo aquí y el versículo
siguiente en Juan (ver Mt. 27:53; Heb. 9:24); el significado del verbo, según
Westcott, es de “una presentación en forma clara y conspicua” (ver Éx. 33:13).
Lindars opina que amaré y manifestaré, en este contexto, pueden referirse a la misma experiencia. A la luz del v. 23, su manifestación aquí no se referiría a las apariciones visibles después de la resurrección, sino a su presencia en los creyentes por el Espíritu Santo.
Además
de las genealogías de Jesús, aparecen seis personas con el nombre de Judas en
el NT:
v Judas mencionado en el v. 22, hijo de Jacobo
(Lc. 6:16; Hech. 1:13), también identificado con Tadeo (Mt. 10:3);
v Judas Iscariote;
v Judas, el hermano de Jacobo, José y Simón, y también hermanastro de
Jesucristo (Mt. 13:55; Mr.
6:3);
v Judas, cuyo sobrenombre era Barsabás (Hech. 15:22, 27, 32);
v Judas de Galilea (Hech. 5:37); y
v Judas de Damasco (Hech. 9:11).
Es
la única ocasión cuando este Judas se haya destacado. Él no expresa
duda de la promesa de Jesús de manifestarse, pero no entiende cómo o por qué se
hará con ellos y no con el mundo.
La
traducción literal de la pregunta sería: “¿Qué ha llegado a suceder que…?”. Parece que Judas
había entendido que Jesús se manifestaría públicamente (ver v. 19) y ahora, al
enterarse que no, considera la declaración de Jesús como un cambio de planes.
Probablemente Judas, como los demás discípulos, todavía estaba esperando el
restablecimiento del trono de David en Jerusalén.
Lindars observa que, si Jesús hubiera tenido en mente la Segunda Venida, al hablar de su manifestación, hubiese sido para todo el mundo (ver Mt. 24:27). Por lo tanto, al limitar la manifestación a los discípulos, se referiría a otra cosa. Jesús contesta esta inquietud en el versículo siguiente.
La frase
condicional Si
alguno me ama* (v. 23) emplea la
partícula griega que anticipa un futuro más probable. Es decir, Jesús confiaba
que algunos lo amarían. En vez de referirse a “mis mandamientos”
como antes (ver 15, 21), aquí es mi palabra.
Vincent opina que mi palabra se refiere al mensaje total del evangelio, como distinto a los mandamientos que son parte del evangelio.
Ayuda Hermenéutica:
*agapao = (ἀγαπάω, G25)
y el correspondiente nombre agape
(B, Nº 1 más abajo) constituyen «la palabra característica del cristianismo, y
ya que el Espíritu de la revelación la ha usado para expresar ideas previamente
desconocidas, la investigación de las formas en que se utiliza, tanto en la
literatura helénica como en la LXX, arroja más bien poca luz sobre su
significado distintivo en el NT. Comp., sin embargo, Lv. 19:18; Deut. 6:5.
»Agape y agapao
se usan en el NT:
(a)
Para describir la actitud de Dios hacia su Hijo (Juan
17:26); hacia la raza humana, en general
(Juan 3:16; Rom. 5:8); y hacia aquellos que creen
en el Señor Jesucristo, en particular (Juan 14:21);
(b)
Para expresar su voluntad a sus hijos con respecto
a la actitud que tienen que mostrarse mutuamente (Juan 13:34), y hacia
todos los hombres (1 Ts. 3:12; 1 Cor. 16:14; 2 P. 1:7);
(c) Para expresar la naturaleza esencial de Dios (1 Jn. 4:8). (VINE).
Respondiendo
a la pregunta de Judas, Jesús establece otra vez la condición del discipulado
verdadero (ver 8:51; 17:6): “el amor
que se valida en la obediencia” (ver vv. 15, 21).
Luego explica cómo él se manifestará a los discípulos, pero no al mundo. Jesús promete
tres bendiciones concretas para el discípulo verdadero:
· Amor personal del Padre (v. 21);
· La llegada a él por el Padre y el Hijo; y
· El establecimiento de su vivienda en la vida del discípulo.
El
concepto de Dios morando entre su pueblo escogido era muy común en el AT. (ver
Éx. 25:8; 29:45; Zc. 2:10), pero en el NT., por primera vez vemos el concepto
del Padre y el Hijo morando en el corazón de sus
fieles. El término morada (ver v. 2) se deriva del verbo griego que
se traduce “permanecer”.
La presencia, o morada, permanente con los discípulos es el énfasis del versículo (ver vv. 18 ss.). Esta descripción de una manifestación interna y espiritual de Jesús y el Padre indica que no tiene en mente ni las apariencias visibles después de la resurrección ni tampoco la Segunda Venida.
Habiendo
dicho tres veces en forma positiva que el que le ama
guardará sus mandamientos,
ahora (v. 24) recalca este principio al expresarlo en forma negativa. En vez de
referirse a “mis
mandamientos” (ver 15, 21), aquí se refiere a mis
palabras y a la palabra.
Brown, Morris y otros opinan que no hay una diferencia sustancial entre los tres términos. Jesús vuelve a enfatizar la armonía y unidad entre él y el Padre a tal punto que lo que uno hace el otro lo hace igualmente (ver v. 10; 7:16).
5. La Venida Del Espíritu
Santo. Vv. 25-31:
Los
versículos finales del capítulo (vv. 25–31) sirven como un resumen de los temas
presentados hasta ahora, con un énfasis especial en la venida del Espíritu Santo.
La introducción Estas cosas os he hablado… es como
una fórmula que marca el comienzo de un nuevo énfasis (ver 15:11;
16:1, 25, 33), empleada sólo en el discurso de despedida y llevando a algunos
comentaristas a hacer una división aquí en su bosquejo.
Plummer observa un contraste entre Estas cosas, las cuales Jesús les compartía ahora, con “todas las cosas” (v. 26) que el Espíritu Santo les enseñaría luego de Pentecostés. El verbo en el tiempo perfecto he hablado apunta al valor permanente de las cosas que había dicho. La frase mientras todavía estoy con vosotros es literalmente “con vosotros permaneciendo”, implicando un tiempo limitado y, por lo tanto, comunica cierto sentido de urgencia. La RVA clasifica “permaneciendo” como un participio temporal con el sentido de “mientras aún permanezco…”. Jesús estaba plenamente consciente de que el fin de su vida terrenal se acercaba rápidamente.
Nótese: en el v. 26, la conjunción adversativa Pero que
establece un marcado contraste entre la situación antes de Pentecostés y
después. Jesús había prometido a sus discípulos que enviaría1) al Paracleto (v. 16), pero ahora presenta lo que se
considera la descripción más comprensiva en este Evangelio de la persona del Espíritu Santo (ver el comentario
sobre el v. 16 para el significado de Consolador). Antes fue llamado
“el Espíritu de verdad”, pero aquí se llama el Espíritu Santo.
Es la única ocasión en Juan donde el nombre se emplea en esta forma (ver 1:33 y
20:22).
El
adjetivo Santo está en la posición atributiva, dando énfasis al carácter del
Espíritu. Este aspecto de su carácter, indicando su naturaleza divina e
igualdad con el Padre
y el Hijo, se destaca más que el
de su poder dinámico. La frase que el Padre enviará en mi nombre indica la
procedencia del Espíritu. Pero en 15:26 Jesús aclara respecto al Espíritu “que yo os enviaré
de parte del Padre”. La expresión en mi nombre quizás se refiere al
hecho de que Jesús se lo pedirá del Padre (v. 16), o que es enviado como su
representante personal.
Los
historiadores nos recuerdan que una de las diferencias entre la Iglesia
Oriental y la Occidental,
cuando hubo una división en el cristianismo a partir del siglo IV, tenía que
ver con la procedencia del Espíritu Santo. Juan dice que tanto Jesús
(15:26; 16:7) como el Padre (14:16, 26) enviarían el Espíritu Santo.
La
Iglesia
Occidental afirmaba que el Espíritu
fue dado por Jesús y por el Padre simultáneamente, doctrina que se llama “Doble
Procedimiento”, o “Filioque”2),
término que
significa:
· “Y el Hijo”, o
· Sea
“del Padre y del
Hijo”.
En contra, la Iglesia Oriental sostenía que fue dado únicamente por el Padre dado que no podía haber habido más que una fuente.
A
continuación, Jesús explica cuál sería el ministerio básico del Espíritu: él os enseñará todas las cosas y os hará
recordar todo lo que yo os he dicho. Jesús
había sido “el
Maestro” para los discípulos durante tres años y estaba a punto de
dejarlos, pero proveería “otro Maestro” quien supliría cabalmente su
ausencia. Su currículo abarcaría todas las cosas, eso es, todo lo que ellos
necesitarían saber para realizar su ministerio de extender el reino de Dios.
Incluiría también la función de recordar y aclarar lo que Jesús les había enseñado durante su estadía con ellos. Ellos seguían con muchas dudas, incertidumbres y perplejidades referentes a lo que habían escuchado, pero el Espíritu les guiaría a toda la verdad. Esta función sería vital, no sólo en la enseñanza y predicación del evangelio a sus contemporáneos, sino en la producción del NT. Esa función sigue siendo vital para todo creyente y toda iglesia que representa fielmente a Cristo.
Los
israelitas usaban la expresión paz (eirene G1515)
como un saludo
de bienvenida y de despedida,
indicando el deseo por la buena salud y prosperidad material.
Lindars
comenta que este término en efecto imparte una bendición que incluye cierto
poder (ver Mt. 10:13). Lo que Jesús dejaba, como donación o legado, no era
riqueza material, ni posesiones de valor, sino una quietud espiritual del alma
por medio del Espíritu
Santo (ver Col. 3:15). No se
refiere a una ausencia de conflicto, o de amenaza física, sino a una condición
espiritual del corazón.
Nótese:
el énfasis de una traducción literal en la segunda cláusula
del v. 27: “paz la mía doy a vosotros”.
Nótese:
también el contraste entre el
mundo… da y yo… doy, ambos dan paz, pero la diferencia es abismal. Cuando el mundo
emplea el saludo “paz”, no es más que un deseo expresado, muchas
veces como si fuera nada más que un rutinario “adiós”. Pero Cristo no sólo
desea, sino efectúa, la paz para los que creen en él.
Plummer
acota que “Jesús
da lo que es suyo propio, lo que podría haber retenido, lo que le costó una
vida de sufrimiento y una muerte cruel, lo que está abierto a amigos y a
enemigos igualmente”. Basado en esta afirmación, Jesús manda dos
cosas, ambas prohibiciones. Ambos verbos son imperativos en el tiempo presente
dirigidos al corazón. Lit. él dice: “no siga turbándose el corazón, ni siga teniendo miedo” (ver 14:1).
El verbo traducido ni tenga miedo se encuentra solo aquí en el NT., y tiene la idea del temor de un cobarde. Un derivado de este verbo describe el temor de los discípulos en la tormenta (Mt. 8:26). A pesar de todo lo que Jesús les había dicho para calmar sus temores, leía en sus rostros la gran preocupación por su inminente partida.
En el v. 28, Jesús repite el anuncio de su partida y la promesa de un regreso (ver 13:1; 14:3, 12; 16:10, 16, 17, 28), y en efecto les reprende por su egoísmo, por pensar sólo en lo que a ellos les parecía una pérdida total. La expresión Si me amarais… es una frase condicional de la segunda clase, la irreal. Si en general le amaban, no le amaban en este sentido, en que no estaban gozándose por su regreso al Padre el cual sería para la glorificación de él, pero también para la rica bendición de los discípulos.
La
frase porque el Padre es mayor que yo tenía el propósito de dar mayor seguridad
a los discípulos. El adjetivo mayor, o “más grande que”, es comparativo y se deriva de megas G3173, traducido “grande”.
Grandes controversias del siglo IV y en adelante se basaban en este texto.
Por
ejemplo, los arrianos del siglo IV se apoyaban en este texto para afirmar la
inferioridad del Hijo ante el Padre, llegando a sostener que el Hijo fue creado por el Padre y por lo tanto no era divino.
Una expresión favorita de los arrianos,
al referirse al Hijo
de Dios, era que “hubo tiempo cuando no era” y hablaban de un “tercer algo”
(lat. Tertium quid = ¿Cual es el tercero?), es decir:
Ø No
era totalmente humano,
Ø Ni totalmente
divino.
Beasley-Murray hace un resumen de los dos enfoques para interpretar esta expresión, tomando en cuenta las afirmaciones de Jesús de su unidad e igualdad con el Padre (ver 1:1–18; 10:30; 20:28). Una línea de interpretación lo explica en términos de la humillación del Hijo en su estado encarnado, con las limitaciones que él voluntariamente asumió, su obediencia al Padre (ver 4:34; 8:29) y su dependencia del Padre en todo aspecto de su ministerio (ver 5:19; 12:48, 49). La otra línea apunta a las relaciones dentro de la Trinidad: el Padre es Dios enviando y mandando, el Hijo es Dios enviado y obediente. Se argumenta que el que envía es mayor que el enviado.
Jesús
tomó sumo cuidado de preparar a sus discípulos para los trágicos eventos que
tendrían lugar al día siguiente. No quería que llegaran a ese momento
desprevenidos. Al comprobar la realización de los eventos en exactamente la
manera en que Jesús les había advertido, inclusive la entrega por Judas y la
negación por Pedro, los discípulos reconocerían que él era quien pretendía ser,
el Hijo de
Dios.
El verbo creáis (v. 29) no significa que no habían creído hasta ese momento, sino que su confianza en él sería fortalecida y ahondada (ver 13:19). Tampoco el verbo tiene un objeto directo expresado, es decir, no se expresa a quién han de creer. Sin embargo, es obvio y el contexto determina que Jesús se refiere a sí mismo.
En
el v. 30 se ve que Jesús es consciente de que el fin se acerca rápidamente (ver
13:19). Al recordar a sus discípulos de este hecho, lograría la concentración
de su atención en sus palabras finales. Dado que este no es realmente el fin de
su discurso, algunos críticos opinan que el orden de los capítulos no es el
original. Inclusive, algunos procuran reordenarlos para que se ajusten a su
criterio literario. Pero resulta que sus arreglos crean más problemas que los
que resuelven.
Morris, Wright y otros piensan que es completamente ridículo que, a 2,000 años de distancia, algunos piensen que los escritos del primer siglo tienen que ajustarse a los criterios literarios actuales.
Jesús entiende bien que, detrás de la
traición de Judas y la maquinación de los líderes religiosos para matarlo
estaba Satanás, descrito aquí
como el príncipe de este mundo. Veía en todos los arreglos para su
muerte el acercamiento de él. Lo había enfrentado en muchas ocasiones y siempre
salía victorioso. Él afirma su perfección moral y espiritual, al decir viene el
príncipe de este mundo y él no
tiene nada en mí (ver 8:23). Él lo había resistido firmemente en el comienzo de
su ministerio terrenal (ver Mt. 4:1–11; 16:23) y desafió a sus enemigos a
señalar siquiera una sola falta en su vida (ver 8:46). Ahora, Jesús está
dispuesto a ceder voluntariamente a los planes de Satanás, sabiendo que el
Padre sacaría victoria de una aparente derrota, proveyendo por este medio la
salvación para la humanidad. Jesús llama a Satanás el príncipe de este mundo (ver
12:31; 14:30; 16:11) pero Pablo se refiere a él como “el príncipe de la potestad del aire”
(Ef. 2:2), precisamente porque es él quien está controlando la vida de la
mayoría de la humanidad hasta ahora.
Aun el poder para reinar como príncipe es concedido, controlado y limitado por Dios. Su reinado tendrá un fin absoluto en la Segunda Venida de Cristo.
Jesús
había enseñado a sus discípulos que la prueba final del amor verdadero es la obediencia del que manda (ver vv. 15, 21 y 23).
Ahora, en el v. 31, demuestra ese principio en su relación con el Padre al
obedecerle hasta la muerte y en la muerte. Afirmó su rostro (ver Lc. 9:51)
hacia la cruz en la prueba de su amor al Padre y al mundo.
Mateos-Barreto comentan: “La muerte de Jesús debe convencer a todos de la autenticidad de su mensaje, de su fidelidad al que lo envió. Va a cumplir exactamente su encargo, liberando al hombre y comunicándole vida. Su fidelidad al Padre, no cediendo ni transigiendo en nada con el mundo, será la prueba de su amor”.
El
último mandato del capítulo, Levantaos. ¡Vamos de aquí!, parece indicar que en ese momento
todos salieron del aposento alto y se
fueron hacia el
huerto de Getsemaní. Sin embargo, hay tres posibles opciones en
cuanto al lugar donde fueron pronunciados los discursos registrados en los tres
capítulos siguientes (15, 16 y 17).
Según
Plummer y otros, el escenario fue el aposento alto, demorando sus salidas hasta fines
del cap. 17.
Westcott
y otros sugieren que Jesús habría pronunciado estos discursos en la cercanía del templo.
Campbell
Morgan y otros ubican el escenario cerca del arroyo Quedrón, poco antes de llegar
a Getsemaní (ver 18:1). Reconocemos que no hay suficientes elementos de juicio
en el texto que nos permitan determinar el asunto con seguridad.
Cada
una de las tres opiniones tiene algún mérito y es apoyada por diferentes
eruditos bíblicos.
Tener Algo Es Decir Que Ya Eres Parte De Él, Desconocer Esta Realidad Es Negar Lo Que Él Señor Nos Ha Enviado o Dado; ¡El Espírito Santo!: Decir Soy Templo De Dios Es Correcto…
___________
Nota
y Bibliografía:
1)
pempo = (πέμπω G3992)
enviar. Se usa:
(a) de personas: Cristo, por el Padre (Lc. 20:13;
Juan 4:34; 5:23-24, 30, 37; 6:38-39, 50, 44; 7:16, 18, 28, 33; Juan 8:16, 18, 26,
29; 9:4; 12:44, 55, 59; Juan 13:20 b; 14:24; 15:21; 16:5; Rom. 8:3); el
Espíritu Santo (Juan 14:26; 15:26; 16:7); Elías (Lc. 4:26); Juan el Bautista
(Juan 1:33); discípulos y apóstoles (por ejemp., Mt. 11:1; Juan 20:21); siervos
(por ejemp., Lc. 20:11-12); oficiales (Mt. 14:10); mensajeros (por ejemp., Hech.
10:5, 32-33; 15:22, 25; 2 Cor. 9:3; Ef. 6:22; Filp. 2:19, 23, 25; 1 Ts. 3:2, 5;
Tit. 3:12); un preso (Hech. 25:25, 27); gobernadores, por Dios (1 P. 2:14); un ángel
(Ap. 22:16); demonios (Mr. 5:12);
(b) de cosas (Hech. 11:29; Filp.
4:16; 2 Ts. 2:11; Ap. 1:11; 11:10; 14:15, 8 : «meter la hoz»; VM y Besson:
«echa tu hoz»). Nota:
(1) Pempo es un término más general que apostello; apostello por lo general «sugiere una comisión oficial o
autorizada» (Thayer). Una comparación de los usos anteriormente mencionados
muestra lo muy aproximadamente intercambiables que son (en algunos casos
totalmente intercambiables), y sin embargo, examinados de cerca se puede
discernir la distinción acabada de mencionar; en el Evangelio de Juan, cf. pempor en 5:23, 24, 30, 37, apostello en 5:33, 36, 38; pempo en 6:38, 39, 54, apostello en 6:29, 57; no se usan los dos
términos por una mera conveniencia de variedad de expresión. Pempo no se usa en la oración del Señor
del cap. 17, en tanto que apostello
se usa en seis ocasiones.
(2) El Padre envió al
Hijo al mundo desde la gloria que este tenía con él, por la encarnación; no lo
envió al mundo después de su nacimiento en el sentido de señalarle su misión y
su manifestación al pueblo. «Hofmann, en apoyo de su punto de vista de que
Jesús es llamado el Hijo de Dios solo en virtud de haber nacido de linaje
humano, apremia en vano que el acusativo simple después de apostello denota también lo que la persona
es o deviene al ser enviada. Lo que él afirma es cierto, pero solo cuando el
nombre del objeto del que se habla es elegido para que se corresponda con la
misión de que se trata, como por ejemp., en Mr. 1:2; Lc. 14:32; 19:14. Es tan
inaceptable decir: «Dios envió a Jesús para que él viniera a ser su Hijo», como
traducir de esta manera: «él envió a sus siervos» (Mt. 1:34). Es evidente en
Juan 16:28 que la filiación de Cristo es anterior a su misión en el mundo; cf.
especialmente el doble acusativo en 1 Jn. 4:14 «El Padre ha enviado al Hijo, el
Salvador del mundo». La expresión de que Jesús es enviado por Dios denota la
misión que él tiene para cumplir y la autoridad que le respalda» (Cremer,
Lexicon of NT Greek). (VINE)
2) Filioque (fɪliˈoʊkwi, -kweeɪ
/ FIL -ee- OH
-kwee, -kway; latín
eclesiástico: [filiˈokwe]), un latino que significa «y del Hijo», se añadió al Credo Niceno original y
ha sido objeto de gran controversia entre el cristianismo oriental y
occidental.
El término se
refiere al Hijo, Jesucristo, con el Padre, como el único origen compartido del
Espíritu Santo. No está en el texto original del Credo, atribuido al Primer
Concilio de Constantinopla (381), que dice que el Espíritu Santo procede «del Padre» (griego:
τὸ ἐκ του Πατρὸς ἐκπορευόμενον)
sin el añadido «y del Hijo». [1]
Filioque: se refiere al Hijo,
Jesucristo, con el Padre, como el único origen compartido del Espíritu Santo.
[1] RCA 2002, pág. 70.
Wikipedia,
la enciclopedia libre.
- e-Sword – the... La Espada de Dios (Internet).
- Pastor: Carlos
Ramírez Jiménez. 10//03//2026. MISIÓN BAUTISTA “Emanuel”. Ciudadela de Noé. Los Cardos Mz.E - Lt.18. III Etapa. Cerca del
Hospital Regional II. Cel.
937-608382-Tumbes. Av. Huaytapallana 153. El Tambo-Huancayo.
charlyibsh@hotmail.com
Visite: El Block ‘El Alfarero Restaurador’ “El Shaddai”.
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