Juicio De Jehová Sobre Las Naciones: (Joel 3:1-21)
Juicio De Jehová Sobre Las Naciones:
(Joel 3:1-21)
Porque he aquí que, en aquellos días, y en
aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, (v. 1)
Reuniré a todas las naciones, y las haré
descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi
pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y
repartieron mi tierra; (v. 2)
Y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una
ramera, y vendieron las niñas por vino para beber. (v. 3).
Pastor: Carlos
Ramírez Jiménez:
Cronológicamente,
los primeros tres versículos parecen apuntar al período posexílico. En estas circunstancias
pudiera decirse que Judá aún se encontraba sufriendo los estragos del
cautiverio babilónico, el cual se inició con la caída de Jerusalén en el año
587/6 a. de J.C. Esto también haría pensar que la restauración ofrecida en las
secciones anteriores aún no se llevaba a cabo.
Judá había experimentado su versión del día de Jehovah y sobrevivido a ella, y ciertamente debía experimentar gran bendición, un cambio de fortuna. Sin embargo, como 2:31 insinúa, el día también iba a ser una catástrofe sufrida por las otras naciones. El siguiente pasaje revela su carácter: el heb. empieza con “porque” (comp. BA y BJ) y 2:30-32 virtualmente son encabezados para esta sección.
La enseñanza acerca del fin de los tiempos en la Biblia no sirve para dar información a los curiosos, sino para traer seguridad pastoral al pueblo sufriente de Dios. Así lo hace aquí, como el v. 2 lo aclara con su referencia al cuidado del pacto de Jehovah. El pasaje palpita con un sentido de queja e injusticia que refleja los propios sentimientos de Judá. Su contraparte en el NT., está en 2 Ts. 1:5-10, que de la misma manera mezcla seguridad pastoral, castigo para los perseguidores del pueblo de Dios y el día del Señor. La aplicación del juicio es un ajuste del equilibrio de la justicia, para vindicar a las víctimas de la opresión y de la violencia, como en la parábola de la viuda persistente en Lc. 18:1-8. Hay la misma nota de triunfo divino en los vv. 2, 3 (mi heredad, mi pueblo) como la había en 2:17, 26, 27.
En heb. esta
sección constituye el capítulo 4 (ver nota en la RVA):
v El día de Jehová se proyecta como un día de
juicio sobre las naciones paganas (vv.
1-15), y
v De vindicación (vv. 16, 17) y
v Bendición (vv. 18-21) para la nación
israelita.
1. El Día De Jehová Se Proyecta Como Un Día De Juicio
Sobre Las Naciones Paganas (vv. 1-15):
Un asunto importantísimo para considerar aquí (tomando como base la traducción de la RVA), sería si la plaga de langostas solo ha servido como una representación simbólica/profética del ejército enemigo que conquistó al pueblo judío causando su destrucción total (ciudad, templo y vida nacional), o si acaso fue un instrumento punitivo (de castigo) en las manos de Dios.
Por
otro lado, es posible considerar que para Joel los estragos ocasionados por la
plaga de langostas eran castigo más que suficiente para Israel. En otras
palabras, ellos ya habían experimentado su propia versión del día de Jehová.
Ahora, así como Dios ya había juzgado a su pueblo, con el correr del tiempo juzgaría a las naciones paganas y vindicaría al pueblo escogido. Esta sería la verdadera versión del día de Jehová, según el pensamiento judío.
He
aquí que en aquellos días y en aquel tiempo es una frase indefinida. Simplemente
apunta hacia el momento cuando Jehová decida actuar en favor de sus escogidos (2:32). Cuando yo restaure de la
cautividad a Judá y a Jerusalén también ha sido traducido como “restaurar el
bienestar” (BA) o “haré que cambie la suerte de Judá y Jerusalén” (DHH).
Algunas
Biblias en inglés traducen con la idea de “un cambio de fortuna”, o cuando las cosas mejoren
para Judá como parte del proceso de restauración (comp. Deut. 30:3). La mejor
manera para provocar este cambio es que Dios traiga a juicio a las naciones
paganas y vindique al pueblo escogido (v.
2).
El reunir a todas las naciones conlleva un sentido de juicio (Sof. 3:8); idea que está respaldada con el hecho de descender al valle de Josafat. Josafat significa “Jehová juzga” (ver nota en la RVA). Joel no está señalando un lugar geográfico específico, simplemente apunta a la acción de juicio de parte de Dios.
El
Señor es claro al apuntar que su juicio contra las naciones es por lo que han
hecho en contra de su pueblo, Israel mi heredad (v. 2b; comp. 2:17). El contexto permite observar cuáles han sido
esas acciones, las mismas que también constituyen los cargos contra esas
naciones. Esparcieron entre las naciones al pueblo judío, y luego se repartieron
mi tierra.
Esta
fue una realidad amarga que el pueblo hebreo tuvo que vivir en dos ocasiones
principales:
Ø Cuando Asiria invadió y conquistó a Israel,
el Reino del Norte, en el 722/1 a. de J.C.
(2 R. 17:1-41), y
Ø Cuando Babilonia invadió a Judá, el
Reino del Sur, en el 587/6 destruyó totalmente la ciudad y el templo (2 R. 25:1-21;
Jr. 52:28-30).
Después de ser conquistados, en ambos casos el pueblo judío fue deportado. Su territorio fue ocupado por otras gentes y/o dividido entre otros pueblos.
Otro
de los terribles actos contra el pueblo de Dios es que los niños fueron
vendidos como esclavos. La frase pagó como prostituta debe entenderse como el
precio que se pagaba para pasar un rato de placer con una ramera. Las niñas
habían sido vendidas por vino para beber. La idea general es la venta de los
niños por cualquier cosa, como quien dice. Por supuesto, hay que guardar en
mente que todo esto era una práctica común entre los pueblos de aquel entonces;
pero esto no quiere decir que Dios lo aprobara.
Los
vv. 4-8 conforman una sección bastante particular:
Ø En primer lugar, porque rompen la estructura poética del libro. Estos versículos
están en prosa. Quizá por eso algunos comentaristas sugieren que el párrafo
pudo haber sido una adición tardía al libro de Joel. Otros comentaristas dicen
que en esta sección la medida poética es otra.
Ø En segundo lugar, el párrafo es un oráculo (o pronunciamiento profético) dirigido a dos pueblos en particular: los fenicios (Tiro y Sidón) y los filisteos. Además, tanto los que abogan por una fecha temprana como los que proponen una fecha tardía para el ministerio de Joel, usan esta sección, en diferente dirección, para apoyar sus puntos de vista.
El
acercamiento del profeta es retórico; como si Dios estuviera dialogando con
estos pueblos. Es obvio que los oyentes de este oráculo eran los judíos, no los
habitantes de esos otros pueblos.
Pero
el propósito es asegurarles a los judíos que Dios los vindicaría de todo mal
recibido. Tiro y Sidón estaban al norte, en la provincia fenicia. Todas las
comarcas de Filistea se refieren a las cinco ciudades principales de los
filisteos (Gaza, Asdod, Ascalón, Gat y Ecrón. Jos. 13:3; 1 Sam. 6:17).
¿Queréis vengaros de mí? alude a cualquier
acción que esos pueblos quisieran tomar en contra del pueblo de Dios. En el
pasado ellos habían actuado mal: habéis llevado mi plata y mi oro… (v.
5), y Vendisteis
los hijos de Judá… a los hijos de los griegos… (v. 6a).
La referencia histórica pudiera ser al tiempo cuando los babilonios
conquistaron a Judá, y estos pueblos también se aprovecharon de la vulnerabilidad
de los judíos (comp. Abd. 8-16).
Otra posibilidad es que la referencia sea a situaciones históricas no específicas, pero que se habían repetido una y otra vez.
Restauración
y Perdón:
La Biblia nos habla de Dios como un “fuego consumidor”, pero también como un “Padre de misericordia”. Joel nos presenta con una maestría impresionante estas dos verdades eternas. La descripción del juicio a través de la plaga de langostas es vista como una desolación apocalíptica. Sus efectos sobre el consumo del fruto de la tierra dejan al lector perplejo y con una sensación de temor y reverencia frente al descargo de su ira. Pero luego que el profeta anuncia, también con una maestría elocuente, las promesas de restauración y perdón, y el futuro derramamiento del Espíritu, el lector entra en un “culto” de adoración y acción de gracias porque sus “misericordias son más grandes que los cielos”.
Los
griegos (v. 6) aquí no parece hacer
referencia al imperio de Alejandro el Grande (332 a. de J.C.), sino a grupos de
tratantes de esclavos de esos lares; gente que se dedicaba a la compra y venta
de esclavos. De
ahí la expresión: para alejarlos de sus
territorios (comp. Ez. 27:13).
Según la palabra de Jehová, estos pueblos sufrirían las consecuencias de sus actos. Realmente experimentarían lo mismo que habían hecho a otros pueblos (v. 7). Ellos también serían vendidos como esclavos a los sabeos, a una nación distante (v. 8). La referencia geográfica es al sur de Arabia (comp. Jr. 6:20; 1 R. 10:2; Ez. 27:22, 23). Porque Jehová ha hablado es el sello de autoridad de la revelación divina. Este es un mensaje con autoridad, tiene la certeza de cumplirse porque es Dios quien lo ha pronunciado.
Los
vv. 9-15 proyectan la imagen de lo
que pudiera considerarse como “la última batalla” entre Jehová y las naciones
enemigas de Israel. El problema es decidir si la descripción debe tomarse como
una batalla militar literal (v. 9),
o si solo señala el hecho del juicio final, apocalípticamente hablando (v. 12).
Todo parece indicar que es esto último lo que el profeta tiene en mente; mayormente si se toma como base el hecho de que no hay nada que los ejércitos humanos puedan hacer en contra de Jehová, el Dios Todopoderoso (comp. 3:4).
¡Proclamad esto entre las naciones...! constituye un llamado retórico, una invitación para que las naciones enemigas reúnan a sus ejércitos y se preparen para la guerra. El llamado parece incluir a todas las naciones de alrededor (comp. v. 11b); inclusive aquellas que no han actuado directamente contra el pueblo escogido, pero que igualmente deseaban o buscaban su destrucción. Declarad guerra santa es una traducción permisible. En el original heb. se lee lit. “santifíquense para la guerra”. La palabra “santificar”, dash H6942 significa también “prepararse”. Comp. NVI “prepárense para la batalla”; RVR-1995 “proclamad guerra”.
Ayuda Hermenéutica:
H6942 קָדַשׁ = cadásh: raíz primaria; ser (caus. hacer, pronunciar u observar como) limpio (cerem. o mor.): - apartar, celebrar, consagrar, dedicar, preparar, prometer, purificar, santificar, santo, señalar. (Strong).
El
v. 10 expresa lo contrario a lo que
se encuentra en otros profetas (Is. 2:4; Miq. 4:3), es una inversión deliberada
de la oferta de paz, probablemente por dirigirse a naciones enemigas.
Sin embargo, hay algunos comentaristas que sugieren que la frase ¡Proclamad esto...! era la forma normal o común de expresar la idea de “pasar la voz” entre el pueblo cuando había que prepararse para la guerra. Diga el débil: “Soy valiente” habla de un llamado a todos para que tengan valor para la batalla. Las naciones enemigas iban a necesitar contar con el mayor número posible de soldados.
La
primera parte del v. 11 continúa el
pensamiento de unir fuerzas para la batalla contra Jehová. Apresuraos y acudid
es otra forma de aconsejar el ayudarse mutuamente. El tono de todo el pasaje es
irónico y sarcástico. La segunda parte de este mismo versículo parece indicar
que Jehová enfrentaría a estos ejércitos con sus huestes celestiales: tus valientes.
La expresión también pudiera tomarse como una interjección de parte del profeta. En este sentido resultaría como una súplica de que Dios acabara con estos enemigos. Pero la verdad es que el propósito final de convocar a todas las naciones es para juicio, la batalla es la manera como se expresa el juicio (v. 12), (ver comentario sobre el 3:2).
La
figura que se usa para hablar de la extremada maldad de las naciones paganas, y
por lo cual serán juzgadas, es la de una cosecha:
v Meted la hoz, porque el grano ya está maduro
(v. 13; comp. Is. 17:5; Mt. 13:39).
La
abundancia del vino se aplica al hecho de que mucha es la maldad de ellos.
Ambas son figuras de juicio (Is. 63:1-6). El pensamiento general también puede
ser que las naciones paganas ya están listas (“maduras”) para la siega; es decir,
ser juzgadas. Así, las multitudes están en el valle de la decisión, lugar donde
Dios dará su veredicto final (v. 14).
La figura es igualmente simbólica a la presentada con el valle de Josafat (vv. 2, 12). En el pensamiento profético de Joel, esta es la mayor expresión del día de Jehová, el cual ya está presente, es inminente no necesariamente cercano. El v. 15 expresa poéticamente lo que el día de Jehová significará para esas naciones paganas: ¡juicio!
2. De Vindicación. vv. 16, 17:
Jehová ruge desde Sion y da su voz desde Jerusalén (v. 16) hace eco de las palabras de Amós
(Is. 1:2). La expresión parece señalar al lugar desde donde Dios hablaba, o
mostraba su voluntad, según el pensamiento judío. En el libro de Amós, la
palabra autoritativa de Dios señalaba el castigo merecido para Israel (el Reino del Norte).
En Joel, el juicio es para las naciones paganas.
Tiemblan
los cielos y la tierra habla de los efectos de (la conmoción que causa) la voz de
Dios. He
aquí por qué el profeta expresa una palabra de seguridad y consuelo:
Dios
garantiza protección a su pueblo: Jehová es refugio para su pueblo y fortaleza para los hijos
de Israel. Por
otro lado, el Señor también promete su presencia, él habita en Sion. En vista de que
Jehová hace de Jerusalén su morada (donde
manifiesta
su presencia), la ciudad debe ser
santificada y limpiada: Santa será Jerusalén.
NOTA: V.16: rugirá = shaag Strong H7580: Bramar, rugir como el león, retumbar como el trueno.
(Strong)
Este verbo aparece
22 veces y cerca de la mitad de
estas referencias aluden al rugido de leones. Unos cuantos pasajes se
relacionan con hombres enojados que «rugen» (véanse Salm. 22:13; 74:4; Sof. 3:3). La
mayoría de los versículos restantes tiene que ver con el rugido que Dios hace
cuando interviene en una batalla.
En este pasaje, como en Amo. 1:2, se declara que Jehová «rugirá desde Sion». Aquí se alude al rugido con que Dios enfrenta a los enemigos de Israel, y en Amós constituye su respuesta a las transgresiones israelitas.
Las naciones enemigas (los extraños) no tendrán más control de ella, violando así su santidad. La implicación pudiera ser más espiritual que política. Las naciones que no buscan la voluntad de Jehová no tienen lugar en la ciudad donde él es Señor Soberano. Por supuesto, siempre existe la posibilidad de que esta promesa tenga sus connotaciones escatológicas (ver Ap. 21:1-8, 27; 22:14, 15).
3. Bendición
(vv. 18-21) Para La Nación Israelita:
Los
últimos versículos en el libro de Joel (vv.
18-21) subrayan algunas de las abundantes bendiciones que Dios tiene
reservadas para su pueblo. Cada uno de los aspectos aquí descritos son clave
para lo que pudiera considerarse como la restauración del pacto entre Dios e
Israel. En aquel día conecta estas promesas con lo expresado en el v. 17, y según lo observado, lo que
marcará la diferencia será la presencia del Señor.
Otra de las principales promesas tiene que ver con la fertilidad de la tierra: los montes gotearán jugo de uvas, las colinas fluirán leche. La figura es congruente con la palabra profética de restauración (Amo. 9:13). Así era la tierra que Dios había prometido y reservado para su pueblo (Ex. 3:8). Lo que les había sucedido con la plaga de langostas era contrario a las promesas de Dios, pero ellos no habían sido fieles al Señor, de ahí el castigo sufrido.
Correrán
aguas por todos los arroyos de Judá extiende la promesa de fertilidad. La abundancia del
preciado líquido garantizaba el sostén de todo aspecto de vida en la tierra
prometida. La
imagen se amplía aún más: Un manantial
saldrá de la casa de Jehová; es decir, del
templo (ver Ez. 47:1; comp. Zc. 14:8; Ap. 22:1, 2).
El mensaje es que Dios, desde su morada, proveerá todo el sostén necesario para la vida. El valle de Sitim, o de las “acacias” (según nota en BA), conlleva la idea de transformar un valle improductivo en algo fértil, o proveer el agua necesaria aun para los lugares más áridos.
Otra
de las bendiciones que Dios ofrece a su pueblo en este oráculo es su
protección. La
mención de Egipto… y Edom (v. 19) quizá solo sea representativa de
todos los pueblos que han hecho violencia a los hijos de Judá, derramando así
la sangre inocente (ver 1 R. 14:25-26; 2 R. 23:29; Abdías 1-21).
De
ahí la importancia de que Dios ofrezca su protección permanente. A esto también debe sumarse el sentido de seguridad
y estabilidad: Judá será habitada para siempre.
La oferta ofrece un vivo contraste en relación con la suerte que les espera a
las otras naciones. Jehová promete la permanencia de Jerusalén.
El
v. 21 es de significado oscuro, especialmente
en algunas otras traducciones (ver nota en la RVA). La traducción recibida en
la RVA es bastante aceptable. El pensamiento parece estar conectado con el v. 19, y sugiere que Dios no pasará por
alto los actos criminales cometidos contra su pueblo. Dios promete vengar la
sangre inocente; él es el vindicador de su pueblo (comp. Ap. 6:10-17).
¡Jehová habita en Sion! constituye un grito de victoria. El Señor está en el lugar de su trono, y desde allí da a conocer su voluntad. él está presente en medio de su pueblo. La RVA traduce bien este pensamiento colocándolo como una cláusula independiente al final del v. 21.
Restauración y Perdón:
La
Biblia nos habla de Dios como un “fuego consumidor”, pero también como un “Padre de
misericordia”. Joel nos presenta con una maestría impresionante
estas dos verdades eternas. La descripción del juicio a través de la plaga de
langostas es vista como una desolación apocalíptica. Sus efectos sobre el
consumo del fruto de la tierra dejan al lector perplejo y con una sensación de
temor y reverencia frente al descargo de su ira.
Pero
luego que el profeta anuncia, también con una maestría elocuente, las promesas
de restauración y perdón, y el futuro derramamiento del Espíritu, el lector
entra en un “culto”
de adoración y acción de gracias porque sus “misericordias son más grandes que los cielos”.
Dios es “fuego consumidor”, pero también es un “Padre de misericordia”.
___________
Nota y Bibliografía:
- Edgar Morales.
Julio Ruiz. e-Sword-the. LEDD. Mundo
Hispano.
- Biblia de Estudio RYRIE.
- Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 28//03//2026. MISIÓN BAUTISTA: “Emanuel”. Ciudadela de Noé. Los Cardos Mz. E - Lt.18. III Etapa. Cerca del
Hospital Regional II. Cel.
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