EL EJEMPLO DE CRISTO: SERVIR CON HUMILDAD: (Filipenses 2:5-11)
EL EJEMPLO DE CRISTO: SERVIR CON
HUMILDAD:
(Filipenses
2:5-11)
“Haya,
pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, … el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual
a Dios como cosa a que aferrarse, … sino que se
despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
… y estando en la condición de hombre, se humilló a
sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz…. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le
dio un nombre que es sobre todo nombre, … para
que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,
y en la tierra, y debajo de la tierra; … y toda lengua confiese que
Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.
Pastor:
Carlos Ramírez Jiménez:
Introducción:
Este
pasaje se conoce como el “himno cristológico”.
Pablo describe a Cristo como modelo de servicio
en un emotivo poema que representa su preexistencia, encarnación, muerte
resurrección y ascensión a la diestra de Dios.
Pablo
escribió esta magnifica pieza teológica para animar a los filipenses a pensar
primero en el bien de los demás (ver v. 4) Jesús es el paradigma del verdadero
crecimiento espiritual, el que no busca vanagloriarse ni sentirse superior,
sino amar profundamente a Dios y al prójimo y expresarlo en acciones de
servicio.
Los
versículos 6-11 presenta clara evidencia de estructura poética, lo que ha
llevado a algunos a creer que se trata de un himno prepaulino adaptado por el
apóstol. Es igual probable, sin embargo, que el propio Pablo haya compuesto el
himno para este contexto particular.
En vista de los innumerables temas teológicos que surgen de
estos versículos, es de vital importancia tener en cuenta lo siguiente:
1) Pablo no escribió este texto
para promover un debate teológico entre los cristianos, sino para animarlos a
crecer en amor y humildad; y
2) La síntesis de la vida y ministerio de Cristo que encontramos aquí no es única; estos mismos temas están presentes en todo el Nuevo Testamento.
1. Estudio: Exegético, Hermenéutico y
Homilético:
G2758 κενόω = kenóō; contraído kenṓ, fut. kenṓsō, de kenós (G2756), vacío, desprovisto. Hacer vacío, vaciar, falsificar, ser falaz.
I- La antítesis de plēróō (G4137), llenar.
Kenóō se usa en Rom. 4:14; 1 Cor. 1:17; 9:15; 2 Cor. 9:3; Filp.
2:7, con el sentido de vaciarse a uno mismo, despojarse
de la dignidad legítima al descender a una condición:
·
Inferior,
· Humillarse.
II- El uso en Filp. 2:7 es de gran importancia teológica.
Se
refiere a Jesucristo vaciándose a Sí mismo en el momento de Su encarnación,
señalando el comienzo de Su humillación propia en el versículo ocho. Para
entender lo que se quiere decir con que Jesús se vació a Sí mismo, debe
examinarse todo el pasaje (Filp. 2:6-8).
Se habla aquí de los dos estados del Señor Jesús:
1) En el versículo siete, se hace referencia al
estado de Su humillación como haber tomado "la
forma morphḗn G3444 acc. de siervo doúlou G1401 acc.",
y
Habiendo
llegado a ser "a semejanza homoiṓmati
G3667dat. de hombres anthrṓpōn
G444gen. pl.".
2) En contraste con
esto, se habla de Su estado preencarnado y eterno en el versículo seis como "siendo en la forma morphḗ
de Dios" y "igual ísa
G2470 a Dios".
La
verdad expresada aquí con respecto a Su estado preencarnado es que Él tenía que
ser igual a Dios para tener la forma de Dios. No podía ser Dios el Hijo sin ser
Deidad. Aquel que nos mostró la morphḗ
de Dios, la forma de Dios, la esencia de Dios, tenía que ser igual al mismo
Dios.
El
hecho de que Cristo en su forma humana nos mostró a Dios presupone que Él es
Dios en todo momento. Nunca afirmó ser algo sin realmente ser eso en su
esencia. Si lo hubiera hecho, habría estado haciendo una afirmación falsa.
En
cuanto al uso del sustantivo harpagmós
(G725), robo o saqueo, véase el verbo harpázō (G726), tomar, atrapar, arrancar o jalar (2 Cor. 12:2, 4; 1 Ts. 4:17; Jud. 2:3; Ap. 12:5).
Como sustantivo, harpagmós se
usa únicamente en Filp. 2:6. Se refiere a que Cristo no tomó lo que no le
pertenecía al estar en la forma de Dios. Toda Su vida se caracterizó por ser (hupárchōn G5225) lo que
siempre fue. Antes de Su encarnación estaba en la forma, la esencia de Dios, y
después de Su encarnación todavía estaba en la forma de Dios a pesar de Su
humillación voluntaria.
No
obstante, Su esencia de deidad, Él asumió sobre Sí mismo la verdadera esencia
de un siervo (morphḗn = doúlou).
Sin embargo, para ser un siervo, tuvo que hacerse hombre y aparecer a la
semejanza de los hombres (en homoiṓmati
anthrṓpōn). Al hacer esto, se despojó del reconocimiento
propio que tenía con el Padre como Dios que es Espíritu (pneúma G4151; Jn. 4:24) y entró
en el mundo de los hombres, la mayoría de los cuales no Lo reconocieron en
absoluto por quien era.
El
uso del part. aor. act. labṓn
(lambánō [G2983], tomar), habiendo tomado (con referencia a la forma de un siervo), indica
que la humanidad no reemplazó a la deidad en Su personalidad. Más bien, Él
asumió voluntariamente, además de Su condición preencarnada, algo que ocultaba
Su deidad. El reconocimiento adecuado se llama dóxa
G1391, gloria, alabanza,
del verbo dokéō G1380,
reconocer. En la forma de hombre y siervo, carecía del reconocimiento entre los
hombres que tenía con el Padre (Juan 17:5). Esta humillación voluntaria de
Cristo comenzó con la encarnación y se llevó a cabo hasta Su crucifixión. En Su
resurrección, dejó de lado Su forma de siervo.
III- La palabra kenóō, que significa vaciar, se usa
metafóricamente para significar llevar a nada en el sentido de no lograr lo que
uno se propuso lograr, como en Rom. 4:14, la fe que no cumple su propósito.
Usada como adjetivo en referencia a la cruz de Cristo, significa que la cruz no cumple su propósito, es decir, la salvación para el hombre incrédulo (1 Cor. 1:17-18). De la misma manera, la vida puede ser vana o vacía, no cumpliendo su propósito destinado por Dios (1 Cor. 9:15; 2 Cor. 9:3). (Tomado de: WordStudy).
Era (Cristo) completamente Dios y verdaderamente hombre. Quien niega la divinidad o la humanidad de Cristo exige negar la otra.
2. Este Sentir Que Hubo También En Cristo
Jesús. V. 5:
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”.
Si el creyente ha de consagrar su vida a
Dios, debe enfocar su mente y “sentir” en el modelo de
Cristo. Los especialistas han debatido si este “sentir” o manera de pensar es
algo que los cristianos reciben en virtud de estar unidos a
Cristo (como sugieren algunas traducciones) o sí se
refiere a una manera de pensar basada en el modelo
de Cristo (el texto gr. carece de
verbo; es necesario suplir “hay” o “hubo” en la traducción). En vista de que el
comportamiento del cristiano es una constante en la carta (Jesús, Pablo, Timoteo y Epafrodito se presentan como ejemplos a seguir), muchos estudiosos
se han inclinado por este último significado.
En cualquier caso, el tema central de los vv. 1-5 no han variado: la comunidad de Filipos debe compartir un mismo sentir (v. 2), vivir unida por un mismo amor (v. 2), con humildad (v. 3), y buscar el bien de los demás (v. 4).
3. Siendo En Forma De Dios. V. 6:
“el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse”.
Antes
de su encarnación, Cristo tenía la “forma de
Dios” (gr. morfétheou).
A pesar de la opinión contraria de algunos estudiosos, lo más lógico es que
esta expresión haga referencia a la “preexistencia”
de Cristo: él, el Hijo eterno, estaba
con el Padre (Jn. 1:1; 17:5, 24) con anterioridad a su nacimiento en Belén.
Aquí, “en forma de” significa compartir
una misma naturaleza y poseer todos los Atributos esenciales de algo. Por lo
tanto, “en forma de Dios” es
prácticamente equivalente a SER IGUAL A DIOS (gr. isa theo)
y contrasta de manera notoria con tomar “forma de
siervo” (Filp. 2:7).
El
Hijo de Dios ES
SIEMPRE HA SIDO DIOS. “Forma” podría
también hacer referencia a Cristo como la Imagen más acabada de Dios, “la imagen misma de su sustancia” (Heb. 1:3), o
como la imagen visible de Dios que es invisible (Col. 1:15). Lo extraordinario
es que Cristo nunca consideró el “ser igual a
Dios” como una prerrogativa que haría valer por encima de todo; no
lo consideró COMO COSA A QUE AFERRARSE,
como un privilegió que debía conservar y usar en veneficio propio.
Por el contrario, asumió una actitud de servicio; “Cristo [no] se agradó así mismo” (Rom. 15:3), sino que humildemente antepuso el bien de los demás al suyo (Filp. 2:3-4).
4. Se Despojó a Sí Mismo. V. 7:
“sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”.
Esta expresión ha suscitado numerosas polémicas. El termino gr. kenóo “vaciar,
derramar”, o también, en sentido figurado, “renunciar al estatus y a los privilegios”.
Surge la pregunta, pues, sobre si Cristo renunció temporalmente a sus atributos
durante su ministerio en la tierra. Sin embargo, esta teoría de la kenósis o “vaciamiento”
no concuerda con el contexto de Filipenses ni con la teología cristiana del
primer siglo.
Pablo
no dice que Cristo se volvió menos que Dios o que “renunció”
a sus atributos divinos; ni siquiera se refiere de manera directa al tema de si
Jesús fue completamente Omnipotente u
Omnisciente mientras vivió en la
tierra. Tampoco dice que Cristo alguna vez haya renunciado a tener la “forma de Dios”, sino que el interés del apóstol es
resaltar que Cristo, aun teniendo todas las prerrogativas propias del Rey del
Universo, renuncio a ellas para convertirse en un Bebé judío corriente cuyo
destino final sería la cruz.
Cristo
“se despojó a sí mismo” TOMANDO FORMA DE SIERVO, HECHO
SEMEJANYE A LOS HOMBRES (dos frases prácticamente equivalentes). Aunque
tenía todo el derecho de permanecer donde estaba, ocupando un lugar de poder,
por amor aceptó hacerse débil para SALVAR A LA
HUMANIDAD PECADORA (Comp. 2 Cor.
8:9), “por amor a vosotros se hizo pobre, siendo
rico, para que vosotros con su pobreza fuésemos enriquecidos”).
El “despojarse” de Cristo consistió en hacerse semejante a cualquier ser humano, no en renunciar a ningún atributo de su naturaleza divina.
5. La Condición De Hombre. V. 8:
“Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.
Es
por cierto extraordinario que el Hijo de Dios asumiera la condición de hombre (gr. sjéma, “figura,
apariencia, condición”, un término diferente
de morfé empleado en los vv. 6-7 para expresar “en
forma de Dios” y “forma de siervo”) y aceptara someterse a las
vicisitudes de un mundo caído. Pero Jesús fue más allá HACIENDOSE OBEDIENTE (comp. Rom. 5:19) HASTA LA MUERTE, Y MUERTE DE CRUZ. La
crucifixión era mucho más que un método conveniente de ejecución; era la máxima
humillación, la declaración pública por parte de Roma de que la persona
crucificada era alguien despreciable. Al sufrimiento físico extremo se añadían
la deshonra y la humillación.
Ninguna
otra forma de muerte, independientemente de cuan prolongada fuera la agonía,
era comparable a la crucifixión en términos de la destrucción total de la
persona ver Mt. 27:35). La cruz fue la expresión máxima de oposición a la
divina majestad del Cristo preexistente y, en consecuencia, fue también la
máxima expresión de obediencia de Cristo hacia el Padre.
NOTA: Mt. 27:35:
La costumbre
romana era desnudar a las víctimas y permitir a los soldados quedarse con las
ropas, lo cual en el caso de Jesús representó el cumplimiento de lo que dice el
Salm. 22:18.
6. Por Lo Cual. V. 9:
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”.
Fue precisamente la humillación de Jesús lo que sustentó su
exaltación.
Al aceptar, por amor, la humillación de la cruz, demostró que participaba
cabalmente de la naturaleza de Dios que es amor (1 Jn. 4:8). Por esta razón (“por lo cual”), Dios lo resucitó, LE EXALTÓ HASTA LO SUMO; LE
OTORGÓ el Señorío Universal y le
dio UN NOMBRE QUE ES SOBRE TODO NOMBRE.
El
texto no dice cuál es ese nombre, pero muchos creen que se refiere al nombre Jehová (heb. YHWH,
ver Éx. 3:14*), el nombre personal de Dios, que la Septuaginta [LXX] siempre traduce
como Kurios, “Señor” en griego, y que Pablo recoge en Filp.
2:11. De cualquier forma, lo que Pablo está diciendo es que al Hijo Eterno de
Dios le fueron otorgados un estatus y una autoridad (comp. Mt. 28:18 y Hech.
2:33**) que no poseía antes de encarnarse como Dios y hombre a la vez.
Que
se le dé este nombre es señal de que Jesús ejerce su autoridad mesiánica en
nombre de Jehová.
NOTA: *Éx. 3:14:
La respuesta de Dios a Moisés no es
de la toda clara, y los intérpretes de la Biblia no están seguros de su
significado: YO SOY EL QUE SOY (heb. ‘ehyeh H1961 asher H834, ehyeh
H1961, v. 14). La gramática hebrea no incluye el tiempo en el
sistema verbal, pero el tiempo se encuentra en el contexto. El verbo indica una
acción y el contexto da el tiempo.
El verbo ‘ehyeh es
un imperfecto que es una acción incompleta y
tiene varias traducciones:
·
“era”,
·
“soy”,
·
“seré”, o
·
“llegué a ser”,
·
“llego a ser”, y
·
“llegaré a ser”.
La partícula ‘asher tiene una variedad de
significados tales como:
Ø “quien”,
Ø “qué”,
Ø “que”,
Ø “el que”,
Ø “aquel
que”,
Ø “lo que”,
Ø “aquel”, y
Ø “porque”.
Es evidente que hay
una variedad de posibles interpretaciones de la frase; sin embargo, hay cinco
que parecen ser las más aceptables a la luz del contexto:
1) Al revelar el nombre, el Señor deliberadamente se lo
oscureció.
En efecto, es decir, “No te importa quién soy”.
Él es Dios y nadie tendrá poder sobre él para manipularlo: Dios no es esclavo
ni siervo del hombre: “Yo soy quien SOY”. No se puede expresar la
naturaleza de Dios por medio de un nombre, ni tiene el hombre la capacidad de
comprender a Dios; consecuentemente, el ser supremo quedará en el misterio. Al
no revelarse el significado pleno de su nombre, significa que será conocido por
medio de lo que hace. Moisés no irá a Egipto con el nombre de un Dios nuevo.
Como siempre, él se revela y se esconde a la vez. Él es libre y soberano, y de
la misma manera, no será atado a Moisés ni a Israel contra su voluntad. El
nombre misterioso tiene que ser aceptado por la fe tal como el seguirle será
por la fe.
2) Se enfatiza la presencia activa y viva del Señor: en el hebreo no hay verbos
diferentes para “ser” y “estar”. Se incluye la presencia y la esencia en el
mismo verbo. Así que algunos sugieren que en el versículo se hace referencia a
la promesa recientemente hecha a Moisés, estaré contigo (v. 12), la cual se
puede traducir “estoy contigo” (un presente continuo). El Ser Supremo está
siempre contigo.
3) Otros lo traducen, “Seré
lo que seré”.
Aquí el énfasis recae en la suficiencia de Dios para afrontar cualquier
necesidad que surja. Moisés e Israel pueden confiar en la presencia y en el
poder del Señor de cumplir con sus promesas en la historia. A la vez, él
revelará su persona de acuerdo con su voluntad, no la del hombre. El será lo
que quiere ser, y es independiente del hombre.
4) Albright ha propuesto una interpretación que merece
consideración (Yahweh and the Gods of Canaan = [Yahvé y los
dioses de Canaán], 1968, pp. 168-172). Con un leve cambio del texto
del hebreo de la forma usada, un presente simple (Qal), a una forma causativa (Hiph’il), y de la primera a la tercera
persona del verbo (ser), se traduce
la frase así: “El
hace (ser) lo
que existe”. Según su interpretación, de este contexto se deriva el
nombre divino “Yahweh” o “Jahveh”, que analizaremos luego. Esta
explicación interpreta el significado del nombre revelado, “La causa ser”, lo cual subraya el papel de
Dios como el ser creador del universo tanto como el libertador de Israel.
5) La última es, “Yo seré
lo que era”. Es decir: “Seré
siempre en el futuro lo que era en el pasado”. Dios haría en la vida
de Moisés lo que hizo con Abram, Isaac, Jacob y Amram (el padre el Moisés). Dice:
“Yo soy lo mismo ayer, hoy, y mañana” (ver
Heb. 13:8).
NOTA: **Hechos 2:33:
"Ha
derramado esto que vosotros veis y oís" podría
ser parafraseado: "le dio a Jesús la
autoridad de enviar el Espíritu Santo con los resultados que ven y oyen hoy".
7. Se Doble
Toda Rodilla, Jesucristo Es El Señor. Vv. 10-11:
“Para que
en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los
que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; … y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para
gloria de Dios Padre”.
Aunque
ahora Cristo lleva el nombre divino Jehová (“Señor”),
continúa siendo adorado según su nombre humano, JESÚS,
puesto que fue en la encarnación cuando más claramente mostró su gloria y
divinidad al mundo. Esta asombrosa UNIÓN
de naturaleza DIVINA y HUMANA en Jesús está reforzada por las frases SE DOBLE TODA RODILLA […] Y
TODA LENGUA CONFIESE en alusión a
Isaías 45:23, donde estas expresiones exclusivamente a Jehová (comp. Is. 45:24,
“Ciertamente en Jehová está la justicia y la
fuerza”).
JESUCRISTO ES EL SEÑOR. Ahora esta expresión se aplica al agente
mesiánico de Dios, lo cual pone de manifiesto la plena divinidad de Jesús. Sin
embargo, el himno no finaliza con la confesión de Jesús como Señor, sino que
añade que la exaltación de Jesús tendrá
como resultado la glorificación del Padre.
Un esquema muy
similar se plantea en 1 Cor. 15:23-28; Dios le otorga autoridad mesiánica sobre
toda la Creación, y llegará el día en que todos lo adorarán reconociéndolo como
su Señor. Pero cuando el Reino del Mesías alcance su plenitud, Jesús no
reclamará la gloria para sí, sino que “el Hijo mismo
se sujetará al que le sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea en todos”
(1 Cor. 15:28).
Concluyo:
Aunque en su
exaltación, Jesús sigue siendo modelo de servicio y amor a Dios.
Sin embargo, es
importante recordar que aquí en esta epístola, la evocación de la obra de
Jesucristo tiene por objeto que los filipenses aprendan a vivir dentro de la comunidad modelo
que debe ser la iglesia, con el mismo desprendimiento, consideración por
los demás, obediencia a Dios y disposición al sacrificio que caracterizaron a
su Maestro y Señor.
“El Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea
en todos”.
___________
Nota
y Bibliografía:
- Biblia
de Estudio Teológico. Págs. 2007-2008.
-
e-Sword-the. LEDD. Mundo Hispano.
-
Biblia de Estudio RYRIE.
- Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 27//3//2026. MISIÓN BAUTISTA: “Emanuel”.
Ciudadela de Noé. Los Cardos Mz.E -
Lt.18. III Etapa. Cerca del Hospital Regional II. Cel. 937-608382-Tumbes.
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