PROFECÍAS CONCERNIENTES A LAS NACIONES. (Jeremías 46:1-51:64)
PROFECÍAS CONCERNIENTES A LAS
NACIONES.
(Jeremías
46:1-51:64)
“Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías, contra las naciones… Con respecto a Egipto: contra el ejército de Faraón Necao rey de Egipto, que estaba cerca del río Eufrates en Carquemis, a quien destruyó Nabucodonosor rey de Babilonia, en el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá”. (46:1, 2)
Pastor:
Carlos Ramírez Jiménez:
Introducción:
LAS PROFECIAS COMPRENDIDAS EN LOS CAPS. 46 a 52 SE REFIEREN A
PUEBLOS EXTRANJEROS. El
profeta comienza con Egipto, por ser el país al cual había sido llevado.
El capítulo 46 contiene dos profecías tocantes a él:
·
La derrota del Faraón-necao por
Nabucodonosor en Carquemis y la subsiguiente larga conquista de Egipto por el
mismo rey,
·
Así como la preservación de los judíos (vv. 27, 28).
Estas mostraron que Dios ejercía soberanía sobre todas las naciones.
Ayuda Hermenéutica:
H5030 נָבִיא = nabí: de H5012; profeta o
(generalmente) hombre inspirado: - profecía,
profeta.
H1471 גּוֹי = goi: rara vez (abreviación) גֹּי = goi; aparentemente de la misma raíz que H1465
(en el sentido de amontonar); nación extranjera; de aquí, gentil; también
(figurativamente) manada de animales, o enjambre de langostas: - gente, gentil, habitar, nación, campo, pueblo. (Strong).
En este capítulo obtenemos algunos puntos acerca de Dios y su
plan para este mundo:
1) Aunque Dios eligió a Israel para un propósito especial,
ama a todas las personas y quiere que vayan a Él.
2) Dios es santo y no tolerará el pecado.
3) Los juicios de
Dios no se basan en el prejuicio ni en el deseo de venganza, sino en la
rectitud y la justicia.
4) Dios no se deleita en el juicio, sino en la salvación.
5)
Dios es imparcial: juzga
a todos con el mismo patrón.
I. PROFECIAS CONTRA EGIPTO. Jr. 46:1-28:
46:1-51:64. ORACULOS CONTRA LAS NACIONES:
Jeremías, como el profeta a las naciones (1:5), dirige palabras específicas a algunos de aquellos que son vecinos de Judá. Oráculos contra otras naciones son un rasgo común en los libros proféticos (compare Is. 13–23; Amós 1–2; Ez. 25–32). Los oráculos de Jeremías, en general, señalan que la venida de Babilonia es el juicio de Dios sobre todas las naciones, pero que en el fin Babilonia también será juzgada, y Judá librada de su opresión. El punto se destacó primero en 25:15–19, pero ahora más extensamente, y mediante una palabra final en la profecía.
NOTA:
Oráculo (latín):
Del latín oraculum (Del
latín oraculum (< os, «boca»)
u orare, «pedir», significa la
palabra o respuesta de un dios o un héroe, previamente consultado.
1. Palabras que,
según se creía, eran pronunciadas por una deidad, generalmente a través de un
médium (comparar “Oráculos sibilinos”).
2. En el contexto bíblico, palabra de Dios (2 Sam. 16:23). 3. En el contexto del NT., se hace referencia al AT., con el término griego logion (Hech. 7:38; Rom. 3:2; Heb. 5:12; 1 P. 4:11; la mayoría traducen aquí: palabras de vida, o de Dios).
1) 46:1-28. Contra Egipto.
Es
natural que Egipto tenga un lugar preferido porque había simbolizado la falsa
esperanza y confianza durante toda la profecía.
El
primer oráculo (3–12)
se relaciona evidentemente con la derrota de Egipto
por Babilonia en Carquemis sobre el Éufrates en 605 Antes de Jesucristo (2).
Describe
al ejército egipcio preparándose para la batalla (3, 4), marchando
orgullosamente al salir de Egipto, pensando que su fuerza es abrumadora, cual
el Nilo en una inundación (7, 8).
El
tono es burlón, sin embargo, porque el bien preparado ejército pronto se
describe como en terror (5; compare 6:25; el
lenguaje usado una vez contra Judá se vuelve ahora contra Egipto).
La fuerza del Nilo, inundado por afluentes de África y Grecia (9) es derrotada
sobre el Éufrates (6). En el choque de los titanes, el resultado es obra de
Dios, su día de venganza, y la derrota de Egipto es una clase de sacrificio
(10). En su intención de conquistar y engrandecerse no habrá ni aun sanidad
para las heridas en los recursos naturales del suelo extranjero (11; compare
8:22).
El
segundo oráculo (14–26) advierte
del ataque babilónico en el territorio mismo de Egipto (compare 44:29, 30; ver 2:16 y 44:1 para los lugares
nombrados aquí).
En
la confusión de la derrota, los mercenarios deciden huir a su tierra (16). El
dicho en el v. 17 es un juego sobre el nombre del faraón Hofra, y alude a
errores de cálculo en la campaña babilónica. La suerte de Egipto, incluyendo
aun el exilio, nos recuerda de la suerte de Judá (19; compare 2:15; 4:7; 9:12).
Tabor
y Carmelo son símbolos de altura sobresaliente y fructificación
respectivamente, aplicadas aquí a la superioridad del huésped babilónico (18).
Sus mercenarios se van, Egipto se vuelve en fuga ignominiosa, impotente ante la
embestida, como un bosque ante las langostas (21–24). El juicio es igualmente
sobre los dioses y re yes egipcios, y sobre aquellos que confían en ellos, como
los judíos fugitivos allí (25).
La
promesa de restauración para Egipto es muy notable (26b) pero no sin paralelo
(compare Is. 19:23–25). Dios es no sólo el Dios de juicio, sino también de
salvación, finalmente para todo el mundo.
El oráculo contra Egipto es seguido por una palabra de consuelo para el disperso pueblo de Judá (27, 28). En el juicio de Dios a las naciones habrá restauración para ellos. Estas palabras son repetidas de 30:10, 11, en la extensa sección de profecías de restauración para Judá.
II. PROFECÍAS CONTRA LOS FILITEOS. Jr. 47:1-7:
2) 47:1-7. Contra los filisteos.
La
época del gran poder de los filisteos fue antes del nacimiento de la monarquía
davídica, varios siglos antes de Jeremías. La oportunidad en cuestión aquí, sin
embargo, es un ataque de Egipto sobre ellos, posiblemente durante la campaña en
la que Egipto luchó contra los babilonios en Carquemis (1). Gaza, en la llanura
de la costa, estaría en la ruta norte-sur del ejército. El gran trastorno de naciones en la
época de Jeremías tuvo consecuencias desastrosas para muchos en la zona.
Egipto, aunque incapaz de vencer a Babilonia, pudo hacer estragos sobre la
pequeña Filistea (2; compare 46:7, 8). El cuadro de sufrimiento es extremo
(3–8).
El desastre para Gaza, que tiene muy específico ambiente histórico y causa, se ubica en el contexto de la larga historia de los filisteos y se ve como un castigo por toda su maldad. Su suerte es el juicio de Dios; su hora ha llegado (4a, 7). Dios afirma así su soberanía sobre los hechos de la historia, aun cuando parecen ser explicables en un nivel puramente humano y político.
III. PROFECÍAS CONTRA MOAB. Jr. 48:1-47:
3) 48:1-47. Contra Moab.
Moab,
uno de los enemigos históricos de Israel (Juc. 3:12–14; 2 R. 3:4–27), fue uno
de los aliados con Sedequías contra Nabucodonosor (27:3), pero en realidad
había proporcionado tropas a Babilonia contra Joacim (2 R. 24:2). La ocasión
del presente oráculo es probablemente su propia derrota por Nabucodonosor en
582 Antes de Jesucristo, después de una rebelión.
Los
nombres de lugares, frecuentes en el cap., son de localidades en Moab
comprendiendo toda su extensión al este del mar Muerto. Algunos de estos
lugares habían sido asignados por el Señor a la tribu de Rubén en la conquista
original de la tierra de Canaán bajo Josué (Núm. 32:3, 37, 38; Jos. 13:15–19).
Esto no se presenta explícitamente como una razón para el juicio sobre Moab,
pero puede estar implícito aquí un tipo de consumación de la guerra santa por
Canaán.
El
principio del oráculo (1–6) describe la angustia de un
pueblo sufriendo invasión, tal como Judá sufrió una vez por causa de Babilonia
(compare 4:19–31).
Sigue
una descripción irónica de los frutos de una falsa confianza, es decir, la
humillación del exilio y la remoción triunfante de la imagen del dios de la
nación derrotada, en el caso de Moab, Quemó, a quien Salomón había una vez
adorado en su apostasía del Señor (1 R. 11:7, 33). Una demostración tal de la
impotencia del dios derrotado era común en las guerras antiguas. El destructor
(8) es presumiblemente Babilonia. La maldición del v. 10 se apropia del
lenguaje de la guerra santa, que requería la destrucción de raíces y ramas
(compare 1 Sam. 15:3, 11). La destrucción de Moab por Babilonia es el propio
juicio de Dios sobre ella.
Moab se presenta primero como tomada en su complacencia (en la figura de sedimento de vino repentinamente derramado, vv. 11, 12), luego como humillada en su orgullo (14–17). Significativamente el Señor se refiere a sí mismo como el Rey (como también en 46:18), para recalcar que sólo él dispone sobre los asuntos humanos, y no el rey de Moab, ni aun Nabucodonosor, quien es meramente su servidor (25:9). Presenta más cuadros de devastación (18; compare 14:1, 2, de Judá) otra vez evocando geográficamente toda la tierra (19–25). El orgullo de Moab se singulariza como su pecado especial, manifestado especialmente contra Israel (26–30). Ciertamente la caída del orgulloso es grande (28). En su agonía, el profeta mismo lamenta por ella, como lo hiciera una vez por su propio pueblo (31, 32; compare 9:10; compare también el v. 33 con el 16:9). Moab, como Judá a su turno, ha llegado a ser un objeto de burla a todos los que la ven (39; compare 24:9).
El último oráculo (40–47) repite algunos de los temas
principales.
El
águila es Nabucodonosor (40). El cuadro de juicio ineludible (44) nos recuerda
del modo de argumentar en Amós 5:19. La ignominia final es el exilio (46). Los
términos de los vv. 45, 46 sugieren que un antiguo oráculo, primero registrado
en la narración de la conquista del rey Sejón de Hesbón (Núm. 21:28, 29), está
por cumplirse.
Después de todo el discurso de juicio, la nota final es una de salvación (47; compare 46:26b). El lenguaje es el usado repetidamente refiriéndose a la restauración de Judá en el Libro de Consuelo (29:14; 30:3, etc.). El Dios de juicio es también el Señor de gracia. Y su gracia no se aplicará al final a sólo un pueblo, sino aun a aquellos que han sido sus enemigos.
IV. PROFECÍAS CONTRA AMÓN. Jr. 49:1-6:
49:1-39. Oráculos Más Breves.
4) 49:1–6. Contra Amón.
Amón,
viejo enemigo de Israel como Moab (Juc. 11:4–33), había también proporcionado
tropas a Nabucodonosor (2 R. 24:2), pero subsecuentemente se había unido a la
alianza contra él (27:3). El pecado de Amón está ligado a su vieja enemistad
con Israel, que involucra su posesión, en el nombre de su dios Moloc (o Milcom),
de territorio israelita (1, 2). Despojar a Israel de su tierra era una ofensa
al Dios que la había dado a su pueblo y cuyo propio nombre estaba ligado con
ella.
Aquí se describe nuevamente la miseria de un pueblo atacado y exiliado, otra vez en la humillación de su dios (3). (Hesbón, como pueblo fronte rizo, puede haber pertenecido a Moab y a Amón en diferentes tiempos; v. 3, compare 48:2). Se usan temas típicos de Jeremías, a saber, la confianza falsa de Amón en su propia fuerza y riqueza, y el terror que trae el juicio (4, 5). Amón también, sin embargo, gozará restauración, como Egipto y Moab (46:26b; 48:47).
PROFECÍA CONTRA EDOM. Jr. 49:7-22:
5) 49:7–22. Contra Edom.
La
amargura causada a Israel por la hostilidad de Edom, tanto con anterioridad
como en la época de Jeremías, empeoró por sus vínculos de parentesco, siendo
Edom descendiente de Esaú, el hermano de Jacob (8; compare Gn. 25:29, 30). La
ayuda de Edom a Babilonia contra Judá fue la ocasión del oráculo de Abdías
contra ella.
Edom,
situada al sur del mar Muerto, fue evidentemente famosa por su sabiduría (el consolador
de Job, Elifaz, era de Temán, un pueblo de Edom; Job 4:1). Su
sabiduría, sin embargo, no puede eludir el desastre que viene, que no perdonará;
ni pueden sus cuevas en las montañas proporcionar seguridad (10). Deben dejar a
los débiles entre ellos a la misericordia del Señor (11).
La copa (12) es la copa
de ira que todos deben beber
(25:15), el v. 12 recalca retóricamente que Edom merece hacerlo. Bosra (13) era
la capital de Edom en el día de Jeremías (un lugar distinto de la Bosra
moabita; 48:24).
En una tierra de escondrijos no hay donde esconderse del juicio (14–16; compare Abd. 1:4). Algunas de las descripciones de destrucción se han usado ya de Judá (18, 19; compare 10:6; 23:14). El águila es sin duda una vez más Nabucodonosor (compare 48:40).
PROFECÍA CONTRA DAMASCO. Jr. 49:23-27:
6) 49:23–27. Contra Damasco.
Damasco representa a Siria, otro viejo enemigo de Israel; los pequeños estados de Hamat y Arfad, también al norte de Israel, son incluidos. Su caída y terror se expresan en términos ya familiares en la predicación de Jeremías. Estos reinos florecieron antes de la época de Jeremías, por lo tanto, él puede estar tomando un viejo oráculo. La crítica de Ben-hadad, un rey anterior de Damasco, ha llegado a ser una expresión fija (compare Amós 1:4).
PROFECÍAS CONTRA ARABIA. Jr. 49:28-33:
7) 49:28–33. Contra Quedar y Hazor.
Este oráculo tiene que ver con tribus nómadas árabes viviendo al este de Israel, emparentadas con los antiguos madianitas y amalequitas (Juc. 6:3; compare Gn. 25:13). En el oráculo se tocan temas de terror y devastación (compare 6:25; 9:11). La vulnerabilidad de los nómadas en sus pueblos sin muros se toma como una clase de ilustración de falsa confianza.
PROFECÍAS CONTRA ELAM. Jr. 49:34-39:
8) 49:34–39. Contra Elam.
Elam
fue un importante poder al este de Babilonia, pero sujeto a ella en el tiempo
de Nabucodonosor. La referencia a los cuatro vientos (36) es una manera de
hablar del poder del Señor en toda la tierra (Ez. 37:9; Dn. 8:8; Zc. 6:1–8).
Aun la superioridad de Babilonia sobre Elam, permitiéndole hacer la obra del juicio de Dios sobre Judá y otras naciones, está bajo el control de Dios. Elam, sin embargo, será restaurada en días venideros (39; compare 48:47).
V. PROFECÍAS CONTRA BABILONIA. Jr. 50:1-51:64:
9) 50:1-51:64. Contra Babilonia.
Los
oráculos contra las naciones concluyen con una larga serie de oráculos contra
Babilonia, el “destructor” que ha
estado desarrollándose por todo el libro. Su gigantesco significado en el libro
como el instrumento de la ira de Dios contra su pueblo infiel es ahora
equiparado por la gran cantidad de dichos de juicio dirigidos contra ella. Es
esencial a la lógica de la profecía que el destructor deba ser destruido al
fin.
Su
dominio poderoso de otras naciones no es la última palabra de Dios en la
historia. Sabemos ya que él traerá salvación y bendición a su propio pueblo
(caps. 30–33). En su justicia, por lo tanto, el tiempo propio de Babilonia debe
venir (compare también 25:11, 12, 17–26).
50:2–17. Un enemigo del norte. Marduc era el dios
principal de Babilonia, el héroe épico de su relato de creación. Bel, también
mencionado en Is. 46:1, estaba originalmente separado, pero aparentemente llegó
a identificarse con él. La condenación de Babilonia comienza apropiadamente con
sus dioses. Aunque Judá había sido exiliada a la tierra de su pretendido
dominio, ellos después de todo no han probado su superioridad al Señor; al
contrario, su debilidad aparecerá ahora (compare 48:7).
Babilonia fue una vez el enemigo del norte en cuanto a Judá
concernía (1:14; 6:1). Ahora la situación ha cambiado (3, 9; ver
también 51:27, 28). Ningún poder tiene derecho absoluto a gobernar en la
tierra; sólo el Señor lo tiene.
Al
caer Babilonia, Judá está libre para venir nuevamente arrepentida a su Dios, en
un retorno que es en principio una restauración de todo el Israel histórico.
Buscarán a Sion, no como el lugar de falsa confianza que antes había sido
(7:1–15), sino como el lugar donde Dios en verdad se había dado a conocer
(compare Is. 2:2–4), y renovarán el antiguo pacto allí (5; compare 31:31–34).
El pecado y castigo de Judá se mencionan ahora en verbos de tiempo pasado (6,
7; compare Is. 40:1, 2). La oportunidad de dejar la cautividad tiene ahora la
fuerza de un mandato (8).
Entre los pecados de Babilonia, el principal es su burla que hace del pueblo de Dios y de su tierra (11). Mientras que Dios se dolía por el juicio que había traído, Babilonia se regocijaba con el despojo. Por esta razón la acción del Señor contra Babilonia tiene el carácter especial de venganza (15). El volver el orgullo en vergüenza, el traer desolación donde hubo riqueza y vida muy activa, los temas comunes de juicio caen ahora sobre aquel que tan indignamente los trajo (12–15). No sólo Judá, sino otras naciones que sufrieron, pueden ahora regresar libremente a su tierra (16).
La primera parte del oráculo concluye (17) con
una reflexión sobre los dos exilios similares del pueblo de Israel:
·
Primero, en manos de Asiria, afectando al
reino del norte en 722 Antes de Jesucristo;
·
Luego, en manos de Babilonia.
Todos han estado bajo Dios, y la historia ha terminado con el avivamiento de su pueblo.
10) 50:18–32. Israel y Judá.
La
restauración se describe nuevamente como la del Israel histórico en su
totalidad (20). El cuadro cambia de lo Literalmente a la esfera de lo figurado,
porque Israel del norte casi no existía ya como un pueblo coherente. Esta
restauración de los exiliados, aunque una salvación real en sí, es también un
símbolo de lo que Dios haría por toda la humanidad en la tierra de Judá por
medio del judío que moriría por todos sobre la cruz.
La
batalla contra Babilonia se describe vívidamente (21–24), y la guerra es la
guerra santa del Señor, en la cual él mismo se prepara para pelear, teniendo la
destrucción en sí algo de la naturaleza de un sacrificio (25–28). Nuevamente
suena la nota de venganza, esta vez directamente relacionada con el templo
(28).
La demolición del templo fue el supremo acto de sacrilegio y blasfemia, aunque también el decreto de juicio de Dios mismo contra su pueblo. Fue un desafío al gobierno de Dios en la tierra, una acción de una nación insolente (29–32). Su juicio sobre Babilonia surge por lo tanto de la necesidad de mostrar a las naciones que después de todo él es el Señor de todos. A su debido tiempo la victoria estará simbolizada por la reedificación del templo.
50:33–46.
“Su Redentor es fuerte”. La historia ha
completado su círculo. Anteriormente, el Señor presentó su caso contra su
propio pueblo, Judá, convenciéndoles de su pecado; ahora él introduce el
veredicto en favor de su pueblo (causa aquí es
el mismo término “contender” en 2:9). Al hacerlo, él se presenta como su
Redentor (34). El término pro viene de la antigua ley habitual de Israel, de
acuerdo con la cual una viuda o un huérfano podía ser adoptado por otro miembro
de la familia (ver Rut 4).
Al
usar el término para él mismo, el Señor recalca el vínculo natural que tiene
con su pueblo. Redención de esta clase es personal y costosa, y atrae al
redimido a la relación más estrecha posible con aquel que redime. La idea es
parte del trasfondo del Antiguo Testamento a la redención del pecado del mundo
por Jesucristo.
Al
juzgar finalmente en favor de su pueblo, el Señor es fiel a las promesas de
restauración que les había hecho en los caps. 30–33.
Esto implica la caída de Babilonia, cuya descripción continúa aquí. Muchos de los motivos que anteriormente se habían aplicado al juicio de Judá ahora se vuelven en contra de Babilonia, con algo de fuerza irónica, Por ejemplo, la espada (35–37; compare 14:12), sequía (38; compare 14:1), desolación (39, 40; compare 4:29), un enemigo del norte (41–43; compare 6:22–24, una virtual repetición). Los últimos versículos (44–46) repiten 49:19–21 (contra Edom), poniendo ahora a Babilonia en el papel del perseguido. Su caída es parte del plan de Dios para todo el mundo (46).
51:1–10.
Sion vindicada. Al volverse el
Señor contra su agente anterior, Babilonia, muestra que después de todo él no
ha descartado para siempre a su pueblo del pacto; que no han enviudado de él
(5) es el otro lado de su redención (50:34). Babilonia ha hecho sufrir a la
tierra la ira de Dios (7; compare 25:15); ahora ella está incurable (9;
contrástese 30:17, de Israel/Judá).
El Señor ha juzgado en favor de Sion (significando la tierra y el pueblo, v. 10; las palabras aquí son pronunciadas por aquellos que ahora han regresado allí). Es decir, él ha salvado a su pueblo y le ha puesto en el camino correcto; el lenguaje prefigura lo que el apóstol Pablo llamaría “justificación por la fe”, la salvación por la gracia de Dios de aquellos que no la merecían.
51:11–24.
Venganza sobre Babilonia. La venganza se
hace ahora un tema dominante, traído nuevamente debido a que Babilonia insulta
a Dios al destruir el templo (11; compare 50:28). La que había tenido una época
de abundancia y poder llegar ahora a su tiempo de juicio (13; compare 25:12).
Los reyes de Media (11) iban a ser el nuevo poder en el mundo antiguo,
surgiendo en tanto que caía la grandeza del imperio de Nabucodonosor. Ciro,
cuya venida es anunciada por Isaías (Is. 45:1), fue el rey medo que ascendió al
poder en Persia y preparó el camino para el imperio persa. La sucesión de
imperios aparentemente invencibles en la historia bíblica es en sí misma un
testimonio de la debilidad del poder humano, y el poder de la “debilidad” de Dios (compare Dn. 2:31–45; 1
Cor. 1:25).
Las
palabras de Jeremías contra las religiones idólatras, contrastando el verdadero
poder creador de Dios con la debilidad de los dioses falsos (15–19), fueron
primeramente pronunciadas contra Judá (10:12–16); ahora se vuelven sobre
Babilonia misma.
Finalmente, en esta sección el tiempo del poder de Babilonia, como el instrumento en la mano de Dios, se recuerda en las palabras de comisión de Dios (20–23), sólo para ser mostrado como terminándose por el agregado del v. 24.
51:25–32. Las naciones contra Babilonia. La arremetida de muchas naciones contra Babilonia es un giro irónico, porque Babilonia en su época había sometido a muchas además de Judá, también bajo el mandato de Dios (27:4–8). Los medos se describen ahora como conductores de un conjunto de naciones (28), tal como Babilonia había antes dominado a sus propios satélites (compare 2 R. 24:2; compare también lo inverso de 46:23 en el v. 27). Babilonia se describe en su última desesperada agonía, exhausta y desanimada, sus enormes defensas de murallas y agua inútiles ahora contra el poder y las despiadadas estrategias de su enemigo (29–32).
51:33–44.
El triunfo de Judá. Las palabras de
la gente de Judá que ha sufrido bajo Babilonia (34, 35) recuerdan el Salm. 137,
con su terrible oración contra el opresor. Son seguidas, sin embargo, por una
palabra del Señor, prometiendo nuevamente la caída del reino, porque él ha
tomado la causa de ellos (36; compare sobre 50:34). Aquí como en la sección
anterior, se hace referencia a la abundante provisión de agua (36), por su ubicación
sobre el Éufrates, en Mesopotamia, la “tierra
entre los ríos”. La confianza en los recursos y ventajas naturales
no podía proteger contra el juicio de Dios.
Sesac (41) es un nombre clave para Babilonia (compare 25:26). Bel (44) es uno de los dioses de la nación (compare Is. 46:1), que, a pesar de anteriores apariencias, no había ganado una victoria sobre el Señor.
51:45–58.
“¡Salid de en medio de ella!”. La última parte
del oráculo contra Babilonia es un mandato a los exiliados a huir, ahora que ha
llegado su oportunidad (45, 46). La liberación no era al fin un acto
irresistible de Dios, sino que demandaba un acto de fe, obediencia y valor por
parte del pueblo, que podía ser desalentado por frecuentes rumores de la caída
de la ciudad, despertando esperanzas que luego eran pronto estrelladas. (Un llamado similar se halla en Is. 55:6.) La reafirmación de seguridad viene en
respuesta a tales temores (47, 48).
El castigo de Babilonia viene directamente por sus crímenes contra el pueblo de Dios (49). Se recuerda el dolor de los últimos, con un enfoque en la destrucción del templo (51), sólo para ser contestado por una promesa de que aun los dioses de Babilonia serán abatidos. Toda la miseria que Babilonia había causado será plenamente desquitada (56, 57).
51:59–64.
Una señal profética. Los oráculos
contra Babilonia terminan con un mensaje y una señal fechados en el cuarto año
del reinado de Sedequías, cuando el rey visitó a Babilonia, posiblemente para
explicar su parte en la sublevación (27:3). Seraías, el hermano de Baruc
(compare 32:12), se fue con el rey en esa ocasión y llevó una comisión de
Jeremías de anunciar la defunción de Babilonia con una señal. Las palabras en
el rollo pueden haber contenido alguno o todos los oráculos contra Babilonia en
los caps. 50–51, que no están fechados.
Nota:
“Babilonia” en el
Nuevo Testamento. El significado del juicio de Dios sobre Babilonia
es de más alcance que la liberación de la antigua Judá. Está aquí más bien como
un símbolo de la enemistad contra el gobierno de Dios en el mundo. El lenguaje
usado para “Babilonia” en Ap. 17–18 debe
mucho a los oráculos del Antiguo Testamento contra ella.
“Babilonia” allí tiene el propósito en primer lugar
de evocar la persecución de Roma contra la iglesia primitiva, pero amplía su
aplicación a todo odio contra Dios y su pueblo.
Es contra “Babilonia”, entendida como toda manifestación de
impiedad y opresión, que los creyentes cristianos son exhortados a estar
firmes, con la seguridad de que Dios, a su propio tiempo, derribará todo
desafío semejante.
NOTA: Nombres Actuales De Las Naciones
Nombradas En La Biblia Del AT: Hoy:
Las profecías
bíblicas de Jeremías 46-51 contra nueve naciones vecinas de Israel se refieren
a entidades geopolíticas de la antigüedad, muchas de las cuales hoy
corresponden a territorios específicos en el Medio
Oriente, principalmente dentro de los actuales Egipto, Jordania,
Siria, Irak e Irán.
Aquí
está la equivalencia aproximada de sus nombres actuales:
·
Egipto: Principalmente el actual Egipto.
·
Filistea: Región costera al sur de Israel, correspondiente a la
actual Franja de Gaza y partes del sur de Israel.
·
Moab:
Territorio montañoso al este del Mar Muerto, hoy
parte de Jordania.
·
Amón: Situado alrededor de la actual ciudad de Ammán, la
capital de Jordania.
·
Edom: Territorio al sur de Moab, en la zona rocosa del sur de
Jordania y el norte de Arabia Saudita.
·
Damasco: Capital de la actual Siria.
·
Arabia (Cedar
y Hazor): Tribus nómadas del desierto, situadas en
el norte de la península arábiga, principalmente en la actual Arabia Saudita.
·
Elam: Región situada al este de Babilonia, en el actual
suroeste de Irán.
·
Babilonia: Tierras entre los ríos Tigris y Éufrates, cubriendo el
actual Irak.
Véase el mapa al final:
Conclusión:
En prosa para cerrar el libro, y en especial la profecía acerca de Babilonia. Seraías, el hermano de Baruc, debía llevar el mensaje escrito contra Babilonia a esa ciudad, leerlo, amarrarlo a una piedra y lanzarlo al río Éufrates. La ciudad de Babilonia se hundiría al igual que el libro.
Hasta aquí … Jeremías—De aquí hay que inferir que el último capítulo no está incluido en los escritos de Jeremías, sino que fue añadido por algún hombre inspirado; esto se infiere principalmente del pasaje de 2 R. 24:18 al cap. 25, que explica y confirma lo que precede.
Temas Clave:
·
Soberanía de Dios: YHWH
controla el destino de todas las naciones.
·
Justicia Divina: Ninguna
nación queda impune ante la maldad.
· El
Don de la Disciplina: A pesar de la destrucción, hay una promesa de no destrucción total para el
pueblo de Dios
(Jeremías 46:28).
DIOS
ES SOBRE TODAS LAS
NACIONES, ÉL SIEMPRE ESTA DETRÁS DE LA HISTORIA
HUMANA:
___________
Bibliografía:
- e-Sword-the. LEDD. Mundo Hispano.
-
Biblia de Estudio RYRIE.
- Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 17//4//2026. MISIÓN BAUTISTA: “Emanuel”.
Ciudadela de Noé. Los Cardos Mz. E -
Lt.18. III Etapa. Cerca del Hospital Regional II. Cel. 937-608382-Tumbes – Huancayo.
charlyibsh@hotmail.com
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