LA ARROGANCIA DE UN GENERAL: (2 R. 5:1-19a)
LA ARROGANCIA DE UN GENERAL:
(2
R. 5:1-19a)
“Naamán,
general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y
lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a
Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso…
Y de Siria habían salido bandas armadas, y habían
llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la
mujer de Naamán… Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que
está en Samaria, él lo sanaría de su lepra”
(VV. 1-3).
Pastor: Carlos
Ramírez Jiménez:
La sanidad de Naamán de la lepra, 5:1-27.
En medio de la grandeza de Naamán, un comandante del ejército de Siria, cuyo
nombre quiere decir:
·
Agradable,
·
Afable,
· Favorable.
El relato de los milagros de Eliseo continúa con una historia
que nuevamente retoma conceptos de la historia de Elías:
Ø Se demuestra que el Señor es Dios, no solo de los israelitas,
sino también de los extranjeros (1 R. 17:17-24), y
Ø Se lo reconoce como el único Dios verdadero (1 R. 18:20-40).
1.
Había Dado Jehová Salvación a Siria: (v. 1):
En el antiguo Cercano Oriente, era habitual
que los pueblos afirmaran que sus dioses les habían concedido la victoria en la
batalla. Sin embargo, en este caso, se hace una declaración particularmente
monoteísta; aquí (como en toda la Biblia) el Dios de Israel es responsable de la
victoria o la derrota en las batallas, sin importar a qué dioses adoren los
pueblos victoriosos o derrotados (compara Dn. 1:1-2).
En este caso, no se menciona a los vencidos, pero es posible que Israel haya sido uno de ellos, ya que fue derrotado por Ramot de Galaad en 1 R. 22:29-36. El general que Dios había usado para concederles la victoria a los sirios en esta ocasión era leproso (heb. metsora’); sufría de cierta clase de anomalía en la piel (aunque no necesariamente lo que se conoce como “lepra” en la actualidad Lucas 5:12), lo cual lo hacía impuro desde el punto de vista de los rituales israelitas (comp. Lv. 13-14; Núm. 12:1-15; 2 Sam. 3:28-29).
Existía la tragedia conmovedora de su condición de leproso:
Ø Como un hombre muy importante (v.
1);
Ø Ostentaba una alta posición social que le permitía asociarse con
el rey; como tenido en gran estima (v.
1),
Ø Era de gran influencia
y respetado por todos, aun el rey; como guerrero valiente (v.
1).
Ø Era dueño de tierras y propiedades cuyo comportamiento, riqueza
y valor personal lo destinaban para un puesto alto en el servicio militar de su
país.
Ø Como jefe del ejército (v.
1),
Ø Llevaba a Siria de victoria en victoria bajo la soberanía de Jehová.
Ayuda Hermenéutica:
H6879 צַרע = ṣāra‛: Verbo que significa padecer lepra o ser leproso. Se refiere a una enfermedad cutánea en la que la piel presenta un aspecto blanquecino (Éxodo 4:6; Levítico 13:44-45; Levítico 14:2-3). Es posible que se tratara de lepra, aunque también existían otras enfermedades similares. La mayoría de las traducciones siguen traduciendo la palabra como «lepra» (2 Samuel 3:29; 2 Reyes 5:1, 11, 27). Varias personas fueron afligidas por la lepra o una enfermedad cutánea semejante debido a sus actitudes rebeldes (Números 12:10; 2 Reyes 15:5). (WordStudy)
En el AT., había una variedad amplia de enfermedades
clasificadas como lepra. La de Naamán era una de las que
creaba menos barreras para el intercambio social. Evidentemente, se trataba de
una enfermedad temporaria de la piel que no le exigía cuarentena.
Una de las criadas de la esposa de Naamán, probablemente una prisionera de guerra o guerrilla fronteriza, le comentó a su ama de un profeta en Samaria que podría curar a Naamán (compare con cap. 1, donde el rey Ocozías de Israel buscaba ayuda para su salud en el extranjero).
2. Cartas Al Rey De Israel: Vv. 5-7:
Naamán
comunicó esta esperanza al rey de Siria, quien indicó su disposición de
ayudarle por medio de una carta dirigida al soberano de Israel. En seguida,
Naamán emprendió un viaje llevando consigo la
carta y una fortuna
millionaria para el profeta por su sanidad. Dar obsequios a un profeta era una
práctica frecuente (1 Sam. 9:7; 1 R. 14:3). El rey en Samaria se asustó al
recibir la orden de sanidad e interpretó todo como un acto destinado a provocar
una confrontación bélica, ya que la carta no mencionaba a un profeta. Atribuía
falsas motivaciones al otro.
Su mala interpretación consistía en torcer la intención y motivación benéfica y buena de Benhadad en algo despiadado. No vio la ocasión como una oportunidad sino como algo oneroso y amenazante. Pero cuando Eliseo se dio cuenta del dilema del rey, le comunicó su disposición como profeta de socorrerlo y a la vez así el rey aprendería de la existencia de un profeta en Israel. No es muy frecuente que el texto sagrado en heb. llame a Eliseo profeta, pero aquí lo hace dos veces (vv. 3 y 8). Es muy notable que una pequeña prisionera en el extranjero sabía más de los profetas de Jehová en Israel y tenía más fe que el mismo rey.
3. Naamán a La Casa De Eliseo: Vv. 9-12:
Al
llegar Naamán a la casa de Eliseo, en vez de recibirlo personalmente, el
profeta envió a un mensajero con órdenes para que Naamán se lavara o se sumergiera siete veces en el río Jordán (comp. el uso del número siete en
4:35). Estas simples instrucciones demostraron con claridad que no era Naamán
quien controlaría su liberación de la lepra aun con
todo su gran poder, influencia y riqueza, sino Dios.
Las
leyes sobre la lepra en Levítico 13-14 se reflejan más en el vocabulario aquí
que en las instrucciones, aunque el lavado era parte de una limpieza ritual y
simbólica (Lv. 14:7-8), mientras aquí su baño aceleró o apresuró la limpieza.
Tanto las órdenes del profeta como la falta de protocolo en el recibimiento de
un alto funcionario con caballos y carrozas (v. 9) enfurecieron al rico
guerrero valiente.
Después de todo consideraba al profeta como uno inferior en lo
social. De momento perdió esperanzas y creyó que todos sus planes
cuidadosamente formulados habían sido frustrados o malogrados sin suficiente
explicación. Esperaba que el profeta actuara como un mago o exorcista que en su
presencia pronunciara unos encantamientos, pero al no hacerlo se sintió
ofendido y como buen patriota pensó en los ríos cristalinos de su propio país.
El flujo del río Abana (v. 12) atravesaba la ciudad de Damasco, y el Farfar
fluía paralelo a una corta distancia al sur. Por
otro lado, las aguas del río Jordán, normalmente de color oscuro, corrían
llenas de lodo entre barrancas lodosas:
Ø Su primera objeción fue egocéntrica, y
Ø La segunda etnocéntrica o nacionalista.
Sin embargo, el noble Naamán estaba dispuesto a humillarse y por segunda vez con renuencia escuchó los buenos consejos de sus humildes siervos. Se convenció de que valdría la pena tragarse el orgullo y la arrogancia; se sumergió siete veces en el Jordán. Como consecuencia, conforme a la palabra profética, su piel se restauró como la de un jovencito. (Se nos recuerda la inocencia de la niña criada de su esposa, la portadora de la buena noticia).
En
seguida toda su comitiva regresó a la casa de Eliseo, que esta vez le recibió
personalmente. Naamán había pasado la prueba de la
fe. Se dio cuenta que de verdad era el Dios de Israel y no un
profeta con un encanto mágico quien había restaurado su salud. Ahora confesó su
fe en Jehová, el único Dios existente, y ofreció bendecir a Eliseo con una
recompensa generosa. El varón de Dios enfáticamente rehusó recibirla; quería
demostrarle que las bendiciones de Jehová no se compran. Su sanidad y la
negativa del profeta de recibir paga dieron lugar a la conversión del sirio a
un monoteísmo que le exigía la adoración a ese Dios verdadero.
Como consecuencia, Naamán pidió permiso para llevar tierra de Israel a Siria para poderla usar en la adoración de Jehová. Según el henoteísmo de la época, la gente creía que los dioses tenían poder solo en su propia área geográfica y que eran impotentes sin su tierra. Llevar tierra de Israel a Siria permitiría que Jehová ejerciera su poder y jurisdicción también en Siria.
De esta tierra: v. 17:
La carga de un par de mulas. La tierra se usará para la construcción de un altar con ladrillos (Comp. Ex. 20:24-25) para que Naamán adore al Señor.
4.
Perdone Jehová. Vv. 18, 19a:
La expresión perdone Jehová es similar a la oración de Salomón en 1 R. 8:22-53, con sus frecuentes pedidos de perdón (1 R. 8:30, 34, 36, 39, 50) y su consideración del extranjero que ora en dirección al templo (1 R. 8:41-43). El dilema de Naamán es que, al desempeñar sus funciones oficiales, todavía se le requería asistir al templo de Rimón, que es una referencia al dios de la tormenta Baal-hadad con un nombre que no se había mencionado antes (ver 1 R. 16:31-33; comp. Zc. 12:11).
Un cambio de parecer es evidente: hace poco despreciaba los ríos de Israel, ahora pidió permiso para
llevar tierra a su país. Asimismo, pidió comprensión de
parte de Eliseo cuando se viera obligado a participar con su soberano en la
adoración del dios nacional de Siria. De esa manera, con anticipación, pero con
un habla verbosa, divagadora y vacilante, pidió perdón por un arreglo que sabía
que era imperfecto (v. 18).
No podría practicar una adoración exclusiva a Jehová en Siria debido a la lealtad a su rey, aunque para él no sería un acto de reverencia para Rimón, “el tronador” (v. 18), dios de la tempestad, el trueno y la lluvia.
Pidió este segundo favor porque se convirtió en un hombre con dos lealtades: una hacia Dios y la otra para con su rey, y este le exigiría participación en ritos paganos. Este ruego demostraba que su altanería se había transformado en humildad. Lo expresó con vacilación, como lo indica la repetición del verbo “postrarse” tres veces. Debido a que su lealtad era para su soberano y no para el dios Rimón, su petición no socavaba una fe monoteísta. Su dilema fue retener el alto puesto con el favor del rey y continuar sirviéndole como su señor humano.
Ayuda Hermenéutica:
H7417 רִמּוֹן = Rimmón o (abr.) רִמֹּן = Rimmón; o רִמּוֹנוֹ = Rimmonó (1 Cro. 6:62 [77]); lo mismo que H7416; Rimón, nombre de una deidad siria, también de cinco lugares en Palestina: - Rimón. La adición «-mezoar» (Jos. 19:13) es הַמְּתֹאָר = jammezoar; participio pasado de H8388 con el artículo el descartado, i.e. lo que atañe; equivocado por parte del nombre. (Strong)
Eliseo le concedió su petición. La breve o parca respuesta de Eliseo, la despedida tradicional, es un shalom H7965 (v. 19a), que le indicó una aprobación tácita que a la vez reflejaba una actitud reservada sin emitir un juicio final. En parte se parece a la respuesta de Pablo a los corintos que agonizaban sobre el problema de comer carne ofrecida a los ídolos (1 Cor. 8). El problema esencial era cuáles arreglos se permitían y cuáles traicionaban la fe.
Ayuda Hermenéutica:
H7965 שָׁלוֹם = shalóm o שָׁלֹם = shalóm; de H7999; seguro, i.e. (figurativamente) bien, feliz, amistoso; también (abst.) bienestar, i.e. salud, prosperidad, paz: - amigo, bien, bueno, completo, dichoso, pacíficamente, pacífico, pasto delicado, paz, propicio, prosperidad, salvo, victorioso. (Strong)
La respuesta de Eliseo no estableció una regla invariable, más bien, permitió a Naamán decidir bajo la dirección del Dios soberano según el leal saber y entender de uno. Se parece a la solución paulina al retener la aprobación clara y a la vez rehusar juzgar al otro; sencillamente le tocaba a Naamán vivir su fe lo mejor que podía bajo el dominio y voluntad de Jehová dentro de una sociedad donde la mayoría era incrédula. Pero lo que le tocaba a Eliseo en su ministerio era pronunciar con claridad y sencillez el simple mensaje de salvación y no emitir reglas para la conducta.
El profeta, el hombre de fe, ejerce poder con atrevimiento mientras el rey de Israel, el poder político que no tiene fe en el verdadero Dios, le manifiesta una graciosa impotencia. La burocracia política no administra el poder de sanar. Está claro que la simple obediencia a la palabra profética trae sus bendiciones, y el esfuerzo desobediente de deshacer la promesa del profeta trae sus maldiciones.
El incidente señala también la diferencia entre la magia de un milagrero y el poder de Dios ejercido por su profeta: el profeta ni siquiera tiene que acercarse a Naamán para su sanidad (ver Lc. 7:1-10). Además, enseña que uno no debe usar el poder de Dios o la oficina profética para obtener beneficios personales. Más bien, la reacción de Naamán es la manera apropiada para recibir las bendiciones de Dios: por medio de la fe en el único Dios verdadero y la disposición de dar a otros en forma de sacrificio.
NOTA: Naamán:
Se nota una reorientación revolucionaria en la vida de Naamán:
· Primero, por su confesión explícita en el
monoteísmo (v. 15);
· Segundo, por un cambio radical de actitud y
carácter de la arrogancia a la humildad, y
· Tercero, por sus peticiones contritas en
relación con la tierra de Israel y el perdón de Jehová.
El hombre
que al principio estaba sumido en una fe pagana después exhibe las virtudes de
un creyente genuino:
Ø Agradecimiento (v. 15),
Ø Reverencia (v. 17) y
Ø Humildad (v. 18).
Ayuda Hermenéutica:
na‛amān = H5283 נַעֲמָן
= Naamán: Nombre propio
que designa a Naamán:
A. Descendiente de
Benjamín, hijo de Raquel.
B. General sirio bendecido por el Señor (2 R. 5:1-2) que estuvo dispuesto a seguir las instrucciones del profeta Eliseo. Al sumergirse siete veces en el río Jordán, fue sanado de la lepra. Eliseo señaló que este suceso demostraba que había un Dios y un profeta en Israel (2 R 5:8; 2 R 5:15). Naamán llevó tierra de Israel a Aram y prometió reconocer únicamente al Señor de Israel como el Dios verdadero y único (2 R. 5:7-8). (WordStudy)
Se le contrasta con Guejazi, que gozaba de todos los privilegios del ejemplo vivo del profeta pero que no aprendió de esas experiencias y conocimientos exclusivos. Eso nos recuerda al hermano mayor del hijo pródigo y a Simón Pedro, quien a pesar de compartir la compañía privilegiada del Mesías también cayó en tentación. Cabe señalar que se curó a un pagano por un acto de obediencia y se maldijo a un israelita por un acto de deshonra. Además, se subraya que los dones de Dios no son para la venta (ver también Hechos 8:18-24).
El
favor misericordioso de Jehová señala la iniciativa de Dios desde el comienzo
(v. 1; ver Mr. 1:40-45). Desde el principio
Naamán es el objeto de la gracia de Dios, que le propicia crecimiento hacia una
fe profunda. El Dios de Israel es también Dios de otros pueblos y
desea bendecirlos (Lc. 4:27; 5:1, 17-18); a la vez, él es superior a los otros
dioses, pues estos no tenían poder para sanar.
Jehová
no es un Dios racista o exclusivo de ninguna persona o pueblo, como recalcan
las narraciones de Rut y de Jonás, pero sí exige que todos se le acerquen con
humildad.
De modo que esta narración refleja el universalismo divino, una idea que aparece una y otra vez en las narraciones acerca de Elías y Eliseo, pues por medio de sus profetas Jehová obraba en el extranjero, donde fue reconocido como el único Dios (1 R. 17:14; 19:15; 2 R. 5:1; 8:13). Esta creencia no es todavía una fe misionera, pues Dios está limitado a la tierra santa.
Concluye:
Cuando
hacemos las cosas como Dios quiere, tenemos una paz indescriptible. Colaboramos
para que ÉL cumpla sus propósitos
Jehová
obraba en el extranjero, donde fue reconocido como el único Dios.
___________
Nota y
Bibliografía:
1) Arrogante. (Del ant. part. act. de arrogar;
lat. arrŏgans, -antis). adj. Altanero, soberbio.
2. Valiente, alentado, brioso. 3. Gallardo, airoso. Microsoft® Encarta® 2009.
- e-Sword-the. LEDD. Mundo Hispano.
- Biblia de Estudio RYRIE.
- Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 22//9//2026. MISIÓN
BAUTISTA: “Emanuel”. Ciudadela de
Noé. Los Cardos Mz. E-Lt.18. III Etapa.
Cerca del Hospital Regional II. Cel.
937-608382-Tumbes.
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