El Cuerpo De Resurrección. (1 Corintios 15:35-53:
El Cuerpo De Resurrección:
(1 Corintios 15:35-53)
“Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?”
(v. 35)
Pastor: Carlos Ramírez Jiménez:
Al parecer los corintios no entendían cómo el cuerpo físico, sujeto a enfermedad, muerte y descomposición, podía vivir eternamente. En esta sección, Pablo explica que Dios transformará el cuerpo del creyente para hacerlo inmortal.
1. ¿Cómo Resucitarán Los Muertos? Vv. 35-43:
¿Como
resucitaran los muertos? Pablo se vale de ilustraciones diversas del mundo natural para explicar
que Dios transformará los cuerpos de los muertos para hacerlos aptos para su
nueva existencia imperecedera. Los vv. 42-43 enfatizan la discontinuidad entre
el cuerpo corruptible presente y el cuerpo inmortal futuro.
Mas dirá alguno: (V. 35). ¿Cómo resucitarán—Es insensatez negar un hecho de la revelación porque uno
no sepa el “cómo”? Hay quienes miden el poder de Dios de acuerdo con su pequeña
inteligencia, y no quieren admitir, ni con la seguridad que él les ofrece, cosa
alguna que no puedan explicar. La respuesta de fe de Ezequiel a la pregunta es
la más prudente (Ez. 37:3). Así pues, Jesús arguye no sobre los principios de
la filosofía, sino solamente basado en “el poder de Dios”, que es
declarado en su Palabra (Mt. 19:26; Mr. 10:27; 12:23; Lc. 18:27).
¿Con qué cuerpo vendrán?—Se dice de los muertos, que se van, o que han partido; de los que
resucitan, que vienen. Quien hiciera esta pregunta no podía entender cómo han
de levantarse los muertos, ni con qué clase de cuerpo han de venir. ¿Hade ser el mismo cuerpo? De ser así, ¿cómo es esto, puesto que los cuerpos resucitados no comerán,
ni beberán, ni engendrarán hijos, como los cuerpos naturales? Además, éstos se convierten en polvo. ¿Cómo pues pueden resucitar? Si ha de ser un cuerpo diferente, ¿cómo se puede conservar la identidad personal? Pablo contesta: En un sentido, tendrán el mismo cuerpo;
en otro, cuerpo distinto. Será un cuerpo, pero un cuerpo espiritual, no natural.
Necio—con toda tu filosofía
jactanciosa (Salm. 14:1).
(v. 36). lo que tú siembras no se vivifica, si no muriese antes—“Tú”, enfático, apela a la propia experiencia del incrédulo: “La semilla que tú mismo siembras”. Pablo en éste y en el v. 42, contesta a la pregunta del v. 35: “cómo”; y en los vv. 37-41 y 43, a la pregunta de “¿Con qué cuerpo vendrán?”. Convierte en argumento la misma objeción (a saber, la muerte del cuerpo natural). La muerte, lejos de impedir la vivificación del cuerpo, es el
necesario preludio y pronosticación de ella, así como la semilla “no se vivifica” en un brote nuevo que dará fruto, “si no muriere”, es
decir, a menos que se verifique una disolución de su organización previa.
Cristo al morir por nosotros, no nos ha suspendido la muerte en cuanto a la
vida que de Adán tenemos, antes permite que la ley cumpla su curso sobre
nuestra naturaleza carnal; pero por sí mismo saca de la muerte una nueva vida
espiritual y celestial (v. 37).
no
siembras el cuerpo que ha de salir— (v. 37). El
que será un cuerpo hermoso, y ya no un “grano desnudo”. Ya no
sin tallo ni espiga, sino vestido de ambos, pronto a llevar como fruto muchos
granos más. No hay identidad entre todas las partículas del antiguo cuerpo y
del nuevo, ya que es inconsecuente con esto la perpetua transmutación de la
materia. Pero hay un germen escondido que constituye la identidad del cuerpo en
medio de todas las alteraciones exteriores; las acreciones externas en el
desarrollo desaparecen, mientras que el germen permanece el mismo. Tal germen
(simiente, v. 38) tendrá “su propio cuerpo”, y será
instantáneamente conocido, así como cada planta ahora se conoce por la semilla
sembrada (Véase nota, cap. 6:13). Así también Cristo, con la misma figura,
ilustró la verdad de que su muerte fue el necesario preludio para el acto de la
glorificación de su cuerpo, que es la base de la regeneración de todos cuantos
creen (Jn. 12:24). Progreso es la ley del mundo espiritual tanto como del
natural. La muerte es la avenida no solamente de la revivificación o
reanimación, sino también de la resurrección y la regeneración (Mt. 19:28; Filp.
3:21). Véase “plantados”, Rom. 6:5.
Mas Dios
le da el cuerpo como quiso— (v. 38) en la creación,
cuando dio a cada (clase
de) simiente (como se entiende en el griego) un
cuerpo propio (Gn. 1:11, “según su género”, propio
de su especie). De modo que Dios puede dar,
y dará a sus bienaventurados en la resurrección, el propio cuerpo de ellos, tal como a él le plazca, y tal como sea
apropiado para el estado glorificado de ellos: un cuerpo peculiar al individuo que será substancialmente el
mismo que el cuerpo sembrado.
Aquí
se dan ilustraciones de lo adecuado que es cada cuerpo, por diferente que sea,
en relación con su especie:
·
La
constitución de las varias especies de animales;
·
Cuerpos
celestiales y terrestres;
·
Las varias clases de luz, del sol,
de la luna y de las estrellas, respectivamente. (vv. 39-41).
Toda
carne—el
organismo animal. (V. 39). Esta palabra infiere que nuestros cuerpos
resucitados serán en algún sentido realmente carne, no mero fantasma. Así lo
expresaban algunos de los credos antiguos:
“Creo en la resurrección de la
carne”. Compárese en cuanto al
propio cuerpo resucitado de Cristo (Lc. 24:39; Jn. 20:27), al que los nuestros
serán asemejados, y por lo tanto serán carne, pero no organismo animal (Filp. 3:21)
ni expuestos a la corrupción. Pero el v. 50 infiere que no se trata de “carne y sangre” en el sentido animal, como entendemos ahora, porque éstas “no heredarán el reino de
Dios”. no es la
misma carne—Las carnes no son todas de la misma naturaleza y excelencia.
Así como las diferentes clases de carne por más que difieran entre sí, no dejan
de ser carne, así las varias clases de cuerpos, si bien diferentes unos de
otros, no dejan de ser cuerpos. Todo esto ilustra la diferencia entre el nuevo
cuerpo celestial y su simiente terrenal, mientras que conservan una identidad
substancial. otra carne la de los animales—cuadrúpedos. otra la de los peces … aves—La mayoría de los manuscritos más antiguos leen: “aves … peces …”. El orden de la naturaleza.
cuerpos
hay celestiales— (v. 40) Aquí no se hace referencia al sol, la luna
y las estrellas que se introducen en el v. 41, sino a los cuerpos de los
ángeles en comparación con los cuerpos de las criaturas terrenales. una es la gloria
de los celestiales—(Lc. 9:26.) y
otra la de los terrestres—(Mt. 6:28-29; 1 P. 1:24.)
Otra es
la gloria del sol … luna— (v. 41). La analogía no se
presenta aquí para probar los diferentes grados de gloria entre los redimidos (sea que se insinúe aquí
indirectamente o no), sino esto: que
así como las varias fuentes de luz, tan similares en su aspecto y propiedades
difieren entre sí (el sol de la luna, la luna de las estrellas, y hasta una
estrella de la otra, aunque tanto se parecen las unas y las otras); así también no hay nada irrazonable en la doctrina de que nuestros
cuerpos actuantes difieran de nuestros cuerpos resucitados, y aún continúen
siendo cuerpos. Compárese el mismo símil, propio especialmente en los claros
cielos orientales (Dn. 12:3; Mt. 13:43). También el símil de la simiente en la
misma parábola (Mt. 13:24. Gál. 6:7-8).
Se
siembra— (v. 42). Usando la misma figura de la semilla. Un término más agradable, que se usa en preferencia a “se entierra”. en corrupción—Expuesto
a la corrupción, corruptible:
no significa meramente que
al morir hace presa de él la corrupción, como lo demuestra el contraste: “se levantará en
incorrupción”. esto es, ya no será expuesto a la corrupción, será
incorruptible.
Se siembra en vergüenza— (v. 43). Esta figura del “cuerpo de nuestra bajeza” (Filp. 3:21), expuesto a las varias humillaciones de la enfermedad, la mutilación, y al fin la corrupción. se levantará con gloria—Con el ropaje de la incorrupción (vv. 42, 43) como el cuerpo de su gloria (Filp. 3:21), con que hemos de vestirnos (vv. 49, 53; 2 Cor. 5:2-4). se siembra en flaqueza—Es propenso a enfermedades (2 Cor. 13:4). se levantará en potencia—Se revestirá de un “cuerpo espiritual”. (v. 44; véase Lc. 1:17, “espíritu y virtud”), que no estará sujeto a las enfermedades de nuestros cuerpos flacos actuales (Is. 33:24; Ap. 21:4).
2. Vida Natural: vv. 44-47:
Se
siembra cuerpo animal [gr. psujikós]— (v. 44). Este adjetivo deriva del sustantivo psujé, traducido alma en el v. 45, que también significa “vida natural” o “existencia
animal”.
Un cuerpo que posee un organismo de “carne y sangre” (v. 50), adecuado al alma
animal (psíquica) que en
él predomina. El Espíritu Santo que habita en el espíritu de los creyentes, en
verdad, es una señal de que alcanzaremos un estado superior (Rom. 8:11). Entre
tanto, en el cuerpo el espíritu animal prevalece; pero en el porvenir el
Espíritu predominará y el alma animal será debidamente subordinada. resucitará espiritual cuerpo—Un cuerpo amoldado totalmente por el Espíritu, que conformará su
organismo, no a la vida inferior animal (Lc. 20:35-36), sino a la superior y
espiritual (comp. cap. 2:14; 1 Ts. 5:23). hay cuerpo animal … espiritual—Los
manuscritos más antiguos leen:
· “Si hay un cuerpo natural (psíquico, anímico),
también hay un cuerpo espiritual”.
No es cosa más maravillosa el que haya un cuerpo
equipado para las capacidades y necesidades de lo superior que existe en el hombre:
· El espíritu, que (según sabemos es el caso)
el que haya un cuerpo adaptado a las capacidades y
necesidades de lo inferior que hay en el hombre:
Ø Su alma animal.
Así
también— (v. 45) de acuerdo con la distinción precedente
entre el cuerpo natural o psíquico y el cuerpo espiritual. está escrito: Fue hecho el primer hombre Adam en ánima
viviente—(Gn. 2:7). Esto es, fue dotado de un alma animal, el principio viviente
de su cuerpo. el
postrer Adam—la última Cabeza de la humanidad que ha de ser
plenamente manifestada en el último día, el que será su día (Jn. 6:39). Se le
llama así en Job 19:25 (véase
la Nota sobre este pasaje; comp. Rom. 5:14). En
contraste con este “último”, Pablo llama “hombre” al primer Adán (Gn. 2:7). en
espíritu vivificante—No sólo viviente, sino también vivificador (Jn. 5:21;
6:33, 39-40, 54, 57, 62-63; Rom. 8:11). Así como el cuerpo natural o animal (v.
44) es el fruto de nuestra unión con el primer Adán, quien es hombre de alma
animal, así el cuerpo espiritual es el fruto de nuestra unión con el segundo
Adán, quien es el Espíritu vivificador (2 Cor. 3:17). Y así como llegó a ser el
representante de toda la humanidad en su unión con las dos naturalezas, consumó
en su propia persona la sentencia de muerte dictada contra todos los hombres, y
da vida espiritual y eterna a cuantos quiere.
·
Primero,
… lo animal;
·
Luego
lo espiritual— (v. 46).
Adán tuvo un alma no necesariamente mortal, como después llegó a tenerla a causa del pecado, sino “un alma viviente”, y destinada a vivir para siempre, si él hubiese comido del árbol de la vida (Gn. 3:22); aun entonces su cuerpo no era sino cuerpo animal (anímico), no un cuerpo espiritual como el que tendrán los creyentes; mucho menos tenía “un espíritu vivificante” cual Cristo. Su alma tenía el germen del Espíritu, más bien que la plenitud de él. tal como lo tendrá el hombre restaurado en “cuerpo, alma, y espíritu”, por el segundo Adán (1 Ts. 5:23). Como el primer Adán inferior fue antes que el segundo Adán celestial, así viene primero el cuerpo animal (anímico) y debe morir antes de ser cambiado en cuerpo espiritual (esto es, aquel en el cual el Espíritu predomina sobre el alma animal).
El
primer hombre, es de la tierra— (v. 47). Por
cuanto es tomado de la tierra, es “terreno” (Gn. 2:7; 3:19,
“polvo eres”), esto es, no meramente terrenal o nacido sobre la tierra, sino terreno,
lit., térreo, un terrón. El nombre Adán significa tierra roja. el segundo hombre que es el
Señor—La
frase “que es
el Señor” se
omite en los manuscritos y versiones más antiguos. es del cielo—(Jn. 3:13, 31). La parte humana de Cristo representa a toda la raza. En
él el hombre está personificado en su verdadero ideal tal como Dios lo
determinó originalmente. Cristo es el hombre representativo, la cabeza federal
del hombre redimido.
Cual el
terreno—a
saber, Adán. tales
… los terrenos— (v. 48). Es decir, toda la posteridad de Adán en su
estado natural (Jn. 3:6-7). cual el
celestial—Cristo.
tales … los celestiales—Su pueblo en su estado
regenerado (Filp. 3:20-21). Así como el estado anterior precede al segundo, así
los cuerpos naturales preceden a los espirituales.
Y como— (v. 49). El griego dice: “Así como” (véase Gn. 5:3). trajimos la imagen del terreno, traeremos … la imagen del celestial—Lo llevaremos como ropaje. Los manuscritos y versiones más antiguos leen: “traigamos” (o “llevemos”). Por ordenación divina (comp. v. 53, “es menester”), y por la fe que lo acepta. Una exhortación, que además sugiere una promesa (así Rom. 8:29). La conformidad a la imagen del hombre representativo celestial ha de comenzarse en parte en nuestras almas, aquí sobre la tierra y será perfeccionada en la resurrección tanto en los cuerpos como en las almas.
3. Cuerpos Corruptibles: vv. 50-53:
Los cuerpos corruptibles (la carne y la sangre) no pueden heredar el reino, por eso necesitan la resurrección.
(Véanse notas, v. 37, 39) (v. 50). la carne
y la sangre—de la misma naturaleza animal y corruptible que
poseen nuestros actuales cuerpos animales (anímicos) (v. 44), no pueden heredar el reino de Dios. Por lo tanto, el creyente
consciente gozoso en la sentencia no revocada de la santa ley que prescribe la
muerte del presente cuerpo como el preliminar necesario para la resurrección
del cuerpo glorificado. Por tanto, “muere cada día” a la
carne y al mundo, como condición necesaria para su regeneración aquí y en el
más allá (Jn. 3:6; Gál. 2:20).
Como el nacer de la carne constituye un hijo de Adán, así el nacer del Espíritu constituye un hijo de Dios. no pueden—No sólo es posible el cambio del cuerpo, sino que es necesario. El espíritu extraído de las heces del vino no difiere de él tanto como el hombre glorificado difiere del hombre mortal de mera carne y sangre (Gál. 1:16). El cuerpo resucitado no dejará de ser cuerpo, no obstante que éste será espiritual y retendrá subtsancialmente la identidad personal, como se prueba por Lc. 24:39; Jn. 20:27, cotejados con Filp. 3:21. heredar el reino de Dios—el que no es meramente animal, sino del todo espiritual.
He aquí— (v. 51). Llamando la atención al “misterio” hasta ahora
escondido en los propósitos de Dios, pero ahora revelado. os digo un ministerio … etc.—En el griego es más enfático: “A vosotros os digo”, por la palabra del Señor (1 Ts. 4:15); a vosotros que os creéis tener
tanto conocimiento, os digo “un misterio” (comp. Rom. 11:25)
que vuestra sabiduría nunca hubiera descubierto. Muchos de los manuscritos
antiguos y los Padres leen: “Todos dormiremos, mas no
todos seremos cambiados”; pero ésta es
claramente una lección corrupta, inconsecuente con 1 Ts. 4:15, 17, y con el
presente argumento del apóstol, de que un cambio es necesario (v. 53). El hecho
de que sea desvestido el cuerpo corruptible para vestir el cuerpo incorruptible
por un cambio instantáneo, en el caso “de los que viven”,
equivaldrá a la muerte ordenada a todos los hombres (Heb. 9:27); de esto Enoc y
Elías son tipos y precursores. El “todos (nosotros)” denota que los cristianos de entonces y de toda edad sucesiva, los que
vengan después de nosotros, deberían esperar a Cristo como si él viniese en su
época, y como si ellos se hallaran entre “los vivos”.
a la final trompeta— (v.
52). Al sonido de la trompeta en el último día [Vatablo] (Mt. 24:31; 1 Ts. 4:16).
O tal vez el Espíritu insinúa por medio de Pablo que las otras trompetas
mencionadas en el Apocalipsis subsecuentemente precederán, y que ésta será la
última de todas (comp. Is. 27:13; Zc. 9:14). Como la ley fue dada al sonido de
una trompeta, así también será el juicio final (Heb. 12:19; véase Ex. 19:16).
Como el Señor ascendió “con sonido de trompeta” (Salm. 47:5), así descenderá (Ap. 11:15). Se sonaba la trompeta para convocar al pueblo a las fiestas solemnes, especialmente en el primer día del séptimo mes (tipo del completamiento del tiempo; siendo siete el número de la perfección; al diez del mismo mes era el día de la propiciación, y al quince la fiesta de los tabernáculos, conmemorativa de la salvación de la esclavitud en Egipto, véase Zc. 14:18-19); comp. Salm. 50:1-7. Compárese el llamamiento de Lázaro de la tumba “con voz fuerte”, Jn. 11:43, con cap. 5:25, 28. y—inmediatamente, en consecuencia.
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Hermenéutica:
G2078 ἔσχατος = ésjatos: superlativo probablemente de G2192 (en el sentido de
contigüidad); más lejos, final (de lugar o tiempo): - postrer, postrero, último, (postrer) estado, final. (Strong).
Momento, atomosG823: Compare «atomizador» y «atómico». Intacto, indivisible, no seccionado, infinitamente pequeño. La palabra
es un compuesto de a, «un», y temnos, «cortar en
dos». Cuando se la usa con referencia al tiempo, ella
representa una unidad de tiempo extremadamente corta, un destello, un instante,
una unidad de tiempo que no se la puede dividir. Un segundo puede ser calibrado
a un décimo, un centésimo, un milésimo de un segundo. ¿Pero cómo se calibra un
segundo atómico? El retorno de Cristo
ocurrirá durante un segundo atómico. (v. 52).
G823 ἄτομος = átomos: de G1 (como partícula negativa) y la base de G5114; no cortado, i.e. (por implicación) indivisible [un «átomo» de tiempo]: - momento. (Strong)
es menester que esto corruptible— (v. 53). Señalando su propio cuerpo y el de los lectores. sea vestido—como una prenda de vestir (2 Cor. 5:2-3). de inmortalidad—Esta palabra se halla aquí solamente, y en 1 Tim. 6:16. En ninguna parte se enseña la inmortalidad del alma como distinta del cuerpo: noción que muchos erróneamente han sacado de los filósofos paganos. La Escritura no contempla el estado anómalo obrado por la muerte como la consumación que deba esperarse con anhelo (2 Cor. 5:4), sino la resurrección.
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Hermenéutica:
G5349 fthartos = (φθαρτός, G5349),
corruptible, relacionado con A, Nº 4. Se usa: (a) del hombre como ser mortal, susceptible de
corrupción, en contraste con Dios (Rom. 1:23); (b) del cuerpo del hombre como condenado a muerte (1 Cor. 15:53-54); (c) de una corona de premio en los juegos griegos (1 Cor.
9:25); (d) de la
plata y del oro, como especímenes de las cosas corruptibles (1 P. 1:18); (e) de la simiente natural (1 P. 1:23).
G861 aftharsia = (ἀφθαρσία, G861)
incorrupción (a = privativo; y ftheiro = corromper, destruir). Se usa: (a) del cuerpo de resurrección (1 Cor. 15:42, 50, 53-54,
traducido «incorrupción» en cada
uno de estos versículos); (b) de una condición asociada con gloria, honor y vida, incluyendo quizás un
significado moral (Rom. 2:7; 2 Tim. 1:10; en estos dos pasajes se traduce
erróneamente «inmortalidad» en rv ,
rvr , rvr77, vm; Besson traduce correctamente ambos pasajes:
«incorruptibilidad»); (c) del amor de Cristo, que es sincero y sin disminución
(Ef. 6:24: «inalterable»; Besson: «con incorruptibilidad»); en tr
aparece también en Tit. 2:7: «integridad», donde
Besson traduce «incorruptibilidad».
G110 athanasia = (ἀθανασία, G110),
lit: inmortalidad (a = privativo; thanatos = muerte). Se traduce así en 1 Cor. 15:53-54, del cuerpo
glorificado del creyente; en 1 Tim. 6:16, de la naturaleza de Dios. Moulton y
Milligan (Vocabulary) muestran que en tiempos antiguos este término tenía la
amplia connotación de estar libre de muerte; citan asimismo a Ramsay (Luke the Physician = [Lucas el médico], p. 273), con referencia a la utilización de este
término en epitafios sepulcrales. En un escrito en un papiro del siglo sexto, un
peticionario dice que enviará «incesantes
(athanatous)» himnos
al Señor Cristo por la vida del hombre con el cual está rogando». Sin embargo,
en el NT., athanasia expresa
más que inmortalidad, sugiriendo la calidad de la vida disfrutada, como es
evidente en 2 Cor. 5:4; para el creyente lo que es mortal ha de ser «absorbido
por la vida».
Nota: Para aftharsia, traducido «inmortalidad» en Rom. 2:7 y 2 Tim. 2:10. (VINE)
4. Sorbida Es La Muerte: vv. 54-57:
Entonces—no antes. (v. 54). La muerte tiene aún un aguijón hasta para el creyente, por cuanto el cuerpo está bajo el poder de ella hasta la resurrección. Pero entonces el aguijón y el poder de la muerte dejarán de ser para siempre. Sorbida es la muerte con victoria—En el hebreo de Is. 25:8, aquí citado dice: “El (Jehová) tragará a la muerte para siempre”; es decir “en victoria”, según el frecuente sentido de la expresión en el hebreo (Jr. 3:5; Lam. 5:20). Cristo la ha de tragar tan victoriosamente del todo que nunca más recobrará su poder (comp. Os. 6:2; 13:14; 2 Cor. 5:4; Heb. 2:14-15; Ap. 20:14; 21:4).
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Hermenéutica:
G2288 θάνατος = dsánatos: de G2348; (propiamente adjetivo usado como sustantivo) muerte
(literalmente o figurativamente): - mortal, mortandad,
muerte, muerto, -a.
G3534 νῖκος = níkos: de G3529; conquista (concretamente) i.e. (por implicación)
triunfo: - victoria.
G2759 κέντρον = kéntron: de κεντέω = kentéo (perforar) un punto («centro»), i.e. aguijón (figurativamente veneno) o aguijada (figurativamente impulso divino): - aguijón. (Strong).
Este versículo es citado de Os. 13:14, substancialmente; pero es usado libremente con el permiso del Espíritu que inspiraba la redacción. (v. 55). El hebreo puede traducirse: “Oh muerte, ¿dónde están tus plagas? ¿dónde, oh Hades, está tu destrucción?”. La Versión de los Setenta dice: “¿Dónde está tu victoria (lit., sobre un pleito). oh muerte? ¿Dónde tu aguijón, oh Hades?” “Aguijón” corresponde al término hebreo que significa “plagas”, es decir, la picadura venenosa que causa las plagas, y se adapta a la idea de la antigua serpiente (Génesis 3; Núm. 21:6). “Victoria” corresponde al término hebreo que significa “causar destrucción”. Compárese Is. 25:7: “Deshará la máscara … con que están cubiertos todos los pueblos”; esto es, “la destruirá victoriosamente”; “con victoria” (v. 54), como triunfantemente repite el apóstol. El “dónde” sugiere que su anterior poder y ponzoña han terminado para siempre. El triunfo de Satanás sobre el hombre ocurrió en el Edén, lo que hizo que la ley de Dios estuviese de parte de Satanás al imponer la muerte sobre el hombre (Rom. 5:7, 12, 17, 21). Al ser libertadas por la resurrección las almas en el Hades, el aguijón y la victoria de la muerte han terminado. En vez de “oh sepulcro”, los manuscritos más antiguos dicen “oh muerte”, por segunda vez.
Ayuda
Hermenéutica:
G86 ᾍδης *hádēs*; gen. *hádou*, sustantivo masculino derivado de la *a* privativa (G1) —que
significa «no»— y de *ideín* —infinitivo del aoristo segundo de *eídō* (G1492), «ver»—. En Homero y Hesíodo, la palabra se escribe *Haïdḗs*, con el significado de
oscuro, tenebroso o invisible. Hades: la región de los espíritus
de los perdidos tras la muerte (Lucas 16:23).
(WordStudy).
Victoria (nikos). Forma tardía de nikë. Oh muerte (thanate). Segundo caso. Aquí Pablo cambia el Hades de la LXX por el Seol hebreo (Os. 13:14) a muerte. Pablo
nunca emplea el vocablo Hades Tu aguijón (sou
to kentron). Antigua palabra kentreö, aguijonear, como en Hechos
26:14. En Apocalipsis 9:10 se emplea del aguijón de langostas, escorpiones. La serpiente
muerte ha perdido sus colmillos venenosos. (v. 55). (Texto griego).
G2288 θάνατος = dsánatos: de G2348; (propiamente adjetivo usado como sustantivo) muerte
(literalmente o figurativamente): - mortal,
mortandad, muerte, muerto, -a. (Strong).
NOTA:
Ahora bien “en el Hades (Lc. 16:23)”: El mundo invisible en general, pero específicamente significa aquí la
morada de los no salvos entre el momento de su muerte y el juicio ante el Gran Trono Blanco (Ap. 20:11-15). Véase Ef.
4:9. Al decir esto, el Señor
Jesús enseñó:
1) La existencia consciente
después de la muerte;
2) La realidad y los
tormentos del infierno;
3) Que no hay una segunda oportunidad después de la muerte;
y
4) La
imposibilidad de que los muertos se comuniquen con los vivos (v. 26).
Los dos hombres de esta historia ilustran: dos vidas diferentes, dos muertes diferentes y dos destinos diferentes.
Si no hubiese pecado, no hubiera habido muerte. (v.
53). La transgresión de la ley por parte del hombre le da a la muerte su poder
legal. la potencia del pecado,
la ley—Sin la ley el pecado no fuera percibido ni imputado
(Rom. 3:20; 4:15; 5:13). La ley hace más gravoso el pecado al hacer más clara
la voluntad de Dios (Rom. 7:8-10). El pueblo de Cristo ya no está “bajo la ley” (Rom. 6:14).
Mas a Dios gracias— (v. 57). La victoria de ninguna manera se debía a nosotros (Salm. 98:1). que nos da—una certeza actual. la victoria—La que la muerte y el Hades (“el sepulcro”) habían pretendido ganar, pero que nosotros hemos obtenido a pesar de la oposición de aquéllos, así como de la ley y del pecado. La repetición de la palabra (vv. 54, 55) corresponde muy bien al triunfo alcanzado.
V.
El Cambio Que Produce La Resurrección Del Cuerpo. V. 58:
Así que
… amados— (v. 58). La doctrina sana enciende el amor
cristiano. estad
firmes—no
desviándoos de la creencia en la resurrección de vosotros mismos. y constantes—inmovibles, no siendo desviados por otros (v. 12; Col. 1:23). la obra
del Señor—el adelanto del reino de Cristo (Filp. 2:30).
Las palabras “en el Señor” corresponden a cada frase en esta oración: Vosotros, que estáis en el Señor por la fe, sabéis que vuestra labor en el Señor (esto es, la obra que sea según su voluntad) no carece de su recompensa en el Señor (por los méritos de él y conforme a la disposición de su gracia). no es vano—a pesar de los que niegan la resurrección (vv. 14, 7).
Conclusión:
Del capítulo 15, es necesario desglosar los tres puntos clave que Pablo utiliza para cerrar su mensaje:
1) La
victoria total sobre la muerte:
Pablo proclama que la muerte ha sido "devorada por la
victoria". Al citar profecías del
Antiguo Testamento, se burla del poder destructivo del pecado diciendo:
Ø «¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde
está, oh sepulcro, tu victoria?».
La resurrección le quita todo el poder permanente a la tumba.
2) El
origen del triunfo:
El texto aclara que esta victoria no es un logro humano, sino un regalo divino. Se resume en la gratitud a Dios, quien otorga el triunfo a los creyentes por medio de la obra de Jesucristo.
3) El
llamado final a la acción:
Todo el andamiaje teológico del capítulo aterriza en
un mandato práctico para el día a día. La certeza del futuro glorioso debe
transformar la conducta presente del cristiano.
“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe…”
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Nota
y Bibliografía:
-
e-Sword-the. LEDD. Mundo Hispano.
-
Biblia de Estudio RYRIE.
- Pastor: Carlos Ramírez Jiménez. 11//10//2026. MISIÓN BAUTISTA: “Emanuel”.
Ciudadela de Noé. Los Cardos Mz.E -
Lt.18. III Etapa. Cerca del Hospital Regional II. Cel. 937-608382-Tumbes.
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Visite: El Block ‘El Alfarero Restaurador’ “El Shaddai”.



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